Las ventajas de la edad en el periodismo

A pesar de los cambios que han transformado la práctica del periodismo en los últimos años, algunos valores fundamentales que han hecho de este oficio una labor trascendental, han sobrevivido al paso inexorable del tiempo y las innovaciones tecnológicas. Uno de ellos, tal vez el más importante, es el de informar con estricta sujeción a los hechos. Con frecuencia los reporteros se ven impactados por la magnitud de los acontecimientos sobre los que informan. El deseo de dar rápidamente la información al público, la ansiedad que esa prisa trae consigo, resulta en una noticia errada o imprecisa.

Los jóvenes deben cuidarse de incurrir en ese error. Se entiende perfectamente el deseo de salir con la información antes que ningún otro medio, para adelantarse a la competencia. Pero lo más importante no es llegar primero. De nada vale dar una noticia antes que otro medio si no puede hacerse de la manera correcta y con los datos precisos. Hay que ofrecer todos los aspectos de los hechos y no apresurarse en ofrecer cifras o nombres que luego deban ser corregidos. Leer más de esta entrada

La vida vale más que un celular

A propósito de otro asesinato para robar un celular, cabe preguntarse para qué sirven esos aparatos si no pueden reactivarlos. Escuché que las compañías telefónicas dicen que no se reactivan a menos que se demuestre el origen del celular. Pero siguen los atracos. Lo reactiven o no, el hecho es que muchas personas han sido víctimas de atracos e incluso han sido asesinadas para despojarlas de un aparato que está en venta en cualquier establecimiento comercial, a diferente niveles de precio.

Cada vez que ocurre un hecho de esa naturaleza suelo preguntarme si los autores de esos horrendos hechos merecen un tratamiento distinto al que les dan a sus víctimas. Y cada vez la realidad me pone de frente ante el espejo de una justicia corrupta que trata a esos delincuentes como si fueran ángeles enviados del cielo, por lo que quedan casi siempre libres de sanción para seguir cometiendo sus fechorías. La única posibilidad de reducir esa modalidad del crimen es imponiendo severas sanciones a las empresas que reactivan esos aparatos y exigir del INDOTEL normas y supervisiones más rigurosas. Leer más de esta entrada

¿De qué debemos cuidarnos de los Haitianos?

Por: Samuel Blanc Martínez

Tratar con la objetividad necesaria un tema que ha ocupado casi en su totalidad todas las páginas de nuestra historia Republicana, llenándonos de odios y resentimientos, así como de todas clases de emociones que alteran el espíritu, no es tarea sencilla, sin embargo con la  responsabilidad que debe ser propia de todo individuo que aspira a ser respetado desde la mirada de sus opiniones haré un esfuerzo extra para situarme en esa posición.

Por casi un siglo y medio (1656-1804) las isla de Santo Domingo estuvo dividida en dos colonias que retrataban las luchas y correspondencia comercial entre dos países poderosos, Francia y España; de un lado se imponía la esclavitud o importación de esclavos africanos y la plantación como principales actividades económicas y eran conocidos como Santo Domingo Francés, hoy Haití; en la otra parte de la isla la ganadería representaba la forma perfecta con que la población del Santo Domingo Español definía sus políticas económicas. Podemos ver que desde muy atrás somos pueblos que aun separados, y que con una diferencia oceánica cultural, económica y religiosa hemos tratado de convivir o llevar la fiesta en paz.  Leer más de esta entrada

Un compromiso pendiente

Por años he escuchado a dirigentes políticos pontificar respecto a que los problemas nacionales son de tal envergadura que se precisa de una acción conjunta de todas las fuerzas políticas y sociales para encararlos. Pero de ahí a los hechos ha mediado, como se dice, un largo e interminable trecho.

Las rivalidades partidistas se anteponen a ese enorme compromiso nacional, siempre pendiente. Usualmente, los partidos se hacen la ilusión de que el fracaso de una administración les favorece y les allana el camino al poder. En ciertas circunstancias esa percepción es errónea y denota una escasa visión de futuro. Los tropiezos de un gobierno, cuando es legítimo, son de todo el país. Y si la oposición llegara a beneficiarse de ello, le tocaría un fardo de problemas como herencia.

La nación tiene ante sí grandes retos, tal vez como pocas veces en el pasado. Y para alcanzar la mayoría de ellos se impone un compromiso nacional. Muchos de nuestros fracasos, lo que en cierta medida explica el atraso del que nos hablaba frecuentemente el profesor Juan Bosch, se derivan de la resistencia de los grupos de oposición a colaborar con la agenda del gobierno en aquellos temas que son prioridades nacionales, y, por el otro lado, de la prepotencia de funcionarios que creen que se bastan por sí solos.

Muchas de las fallas de esos programas, que los dominicanos pagamos después con un alto precio, se han debido a la falta de respaldo político a planes funcionales en la esfera oficial y a la miopía histórica de gobiernos respecto al valor del rol de la oposición. Sólo un ambiente de respeto mutuo hará que un día gobierno y oposición se pongan de acuerdo para adelantar aquellos proyectos con los que usualmente están de acuerdo. En una democracia el valor de la oposición puede ser tan importante como la del gobierno. Las elecciones del 2020 brindan otra oportunidad para encarar ese gran desafío.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe)

En la hora crucial de la humanidad

En un momento crucial de la historia de la humanidad, cuando las fuerzas de la tiranía y el odio abrazaban a Europa, la voz y el temple de un gran estadista, Winston Churchill, se levantó sobre el miedo y la desconfianza y su ronco timbre devolvió al Reino Unido el valor que finalmente hizo posible la destrucción del nazismo.

Cuando todo parecía perdido, con el Ejército británico a merced de las fuerzas de Hitler en Dunquerque, ciudad portuaria en el norte de Francia, Churchill no se dio por vencido. Con la oposición incluso de su gabinete de guerra ideó e hizo posible la operación Dínamo, la más gigantesca operación de rescate jamás realizada, con naves civiles, lo que permitió el regreso a casa de 300,000 soldados, vitales para el esfuerzo de guerra. Su discurso ante el Parlamento inyectó las energías que el pueblo necesitaba para enfrentar la amenaza nazi:

“Llegaremos hasta el final. Lucharemos en Francia, lucharemos en los mares y océanos, lucharemos con confianza creciente y fuerza creciente en el aire. Leer más de esta entrada

El choque de intereses

Con el paso de los años, la clase política ha logrado inculcarle a la gente la idea de que el país vive permanentemente enfrentado al choque de intereses contrapuestos. De un lado, el interés nacional, representado por el Estado y quienes ejercen el poder, y el particular, que emana de la actividad privada. En el falso criterio de valoración sobre el que esa tesis se sustenta, el primero es el legítimo y el segundo es el espurio, del que surgen todas las iniquidades que hacen de la nuestra una nación socialmente injusta debido a las enormes desigualdades existentes.

La teoría de la desigualdad basada en la existencia de los intereses particulares ha servido en toda América Latina para encubrir la corrupción y el enriquecimiento ilícito de una clase política incapaz de plantear soluciones de fondo a los graves problemas de sus países y preservar de este modo los grandes y crecientes privilegios que el secuestro de la vida política por los partidos le ha permitido a sus dirigentes.

La verdad, sin embargo, es muy distinta. Los hechos demuestran hasta la saciedad que la pobreza prevaleciente en muchos de los países se debe al predominio de los intereses de los políticos y a su miopía del rumbo que toma el mundo en que se desenvuelven. Leer más de esta entrada

Rivales hasta la muerte

Las rivalidades no solo se dan en la política. Surgen incluso en aquellas actividades en las que dones excepcionales alcanzan los más altos niveles de espiritualidad y belleza. Una de las más famosas involucró a dos de las más elevadas exponentes del canto lírico. Me refiero a las incomparables María Callas y Renata Tebaldi. La primera, de origen griego nacida en Nueva York con el nombre de Ana María Cecilia Sofía Kalogeropoúlus, y la segunda italiana, dominaron con sus potentes voces de soprano spinto y sus fuertes temperamentos el mundo de la ópera en las décadas de los 40, 50 y 60 del siglo pasado.

Su vida sentimental acortó la carrera de Callas, quien murió a los 53 años, tras un segundo retiro forzoso derivado de un regreso decepcionante luego de una ausencia de ocho años de los escenarios debido a su tormentosa relación con Aristóteles Onassis. Ocurrió en 1973, cuatro años antes de su muerte. Leer más de esta entrada

¡Diantre!

En Global, la indiscutiblemente mejor revista dominicana de temas científicos y culturales, me he topado en mis archivos con algunas de las más notables exhibiciones del arte de no hacerse entender, experiencias literarias que me han puesto ante el enojoso compromiso de cuestionar, defecto propio de la edad, mi personal capacidad para asimilar lo que a tantos académicos les resulta tan sencillo.

Veamos, por ejemplo, unos párrafos de un enjundioso estudio sobre la industria azucarera, de la periodista argentina María Marta Lobo: “ La teoría de sistemas de Luhmann ha servido para explicar el dinamismo de los procesos sociales, producido por la condición de auto referencialidad de los subsistemas que se reconocen a sí mismos y en esa misma observación a su entorno. Se trata de las luchas de cada subsistema por lograr la propia unidad y la reducción de la complejidad. Los mismos cruces que permiten la construcción, en base a las diferencias, de los imaginarios sociales”. Leer más de esta entrada