Dejando a un lado la política

Muchos amantes de la ópera creen que la coloratura es propia sólo de las buenas sopranos líricas ligeras, pero como técnica al fin es realizable en todo tipo de voz. La coloratura (color) requiere de una buena dicción y sobre todo de un canto preciso, ya que no es más que la capacidad de ejecutar sucesiones de notas rápidas y de esta manera poder extender la vocal de una sílaba a varias notas seguidas.

Las composiciones de Mozart demandan el dominio perfecto de esa técnica y grandes compositores del bel canto la elevaron al extremo de amplitud, agilidad y rapidez, como figuran en casi todas las obras de Rossini, Bellini y Donizetti, aunque no con la misma frecuencia e intensidad en las de Verdi y Puccini, considerados ambos, sin embargo, como los dos más grandes genios de la tradición italiana de la ópera. Los compositores contemporáneos, los que han perpetuado con su genio el rico legado de sus antecesores, no hicieron de ella un recurso habitual de sus obras y esa ha sido la causa de que muchos críticos del arte lírico cuestionen permanentemente si fue debido a que no encontraron la forma de integrar esa técnica de modo natural a sus creaciones. Leer más de esta entrada

Reflexiones de comienzos de semana

Si dejamos a la autoridad o a cualquier fuerza ajena a la prensa, la facultad de fijar sus límites estaríamos condenándola de antemano. La fijación de esos límites corresponde pues a los propios periodistas y comunicadores. Son éstos quienes deben establecer las líneas entre las cuales se debe realizar un ejercicio responsable, útil a la sociedad. Eludir esta responsabilidad pone en peligro el clima mismo en que se desenvuelve la prensa, por cuanto para nadie es un secreto que la intolerancia vocacional de la autoridad pública no precisa de muchas razones para hacerse sentir.

La intolerancia, por lo demás, no es potestativa de los gobiernos, los partidos y sindicatos, o las organizaciones sectarias que se desenvuelven en otras áreas de la actividad humana. Es común también al periodismo. Algunas de las obscenidades que se escuchan o presencian en nuestros medios de comunicación, son muestras inequívocas de ello. Leer más de esta entrada

Reflexiones de fin de semana

Los excesos son malos en cualquier actividad de la vida humana. Pero cuando incurren en ellos personas llamadas supuestamente a ser entes de moderación, creadores de opinión u orientadores como maestros y periodistas, se convierten en pecados capitales. En algunos medios de comunicación electrónicos se han perdido los frenos, con gente que no mide el alcance de sus comentarios ni de las obscenidades que vociferan sin el menor recato y con un desprecio absoluto a las buenas costumbres.

Esta falta de respeto al público, plantea nuevamente el tema de la fijación de los límites de la responsabilidad de la prensa, cuyo debate en mi opinión ha sido irresponsablemente dilatado por los medios. Las palabrotas que se escuchan en programas de radio, e incluso de televisión, y las acusaciones y menciones peyorativas de personalidades del país que sin justificación alguna son citadas con una frecuencia pasmosa, violando su derecho a la privacidad, desbordan todos los límites. La búsqueda de ratings y el afán de figuración están dejando atrás la responsabilidad que el uso de un micrófono y un espacio televisivo exigen. Leer más de esta entrada

Las primarias abiertas

Los partidos parecen convencidos de la necesidad de una ley regulatoria de la actividad política, pero el texto que la haría posible ha permanecido en los archivos del Congreso por década y media sin que parezca posible que pueda ser aprobada en lo que resta de la actual legislatura. De no ser aprobada, a pesar de los informes que dan cuenta del consenso alrededor del texto discutido, el proyecto tendría que ser reintroducido en las cámaras, con la posibilidad de otra larga espera.

A las sospechas mutuas que caracterizan la relación entre los partidos, se une ahora el pretexto de que la propuesta de establecer el principio de las primarias abiertas y simultáneas con el padrón de la Junta central Electoral (JCE), dejaría supuestamente al gobierno en capacidad de influir en la elección de los directivos y los candidatos de la oposición. La premisa es falsa por muchas razones. La primera es que la simultaneidad y el uso obligatorio del padrón de la JCE, el único confiable, impedirían precisamente que ese temor se diera. La segunda es aún más obvia. Al ser simultáneas el militante de un partido que vote en las primarias de otro partido, quedaría inhabilitado para hacerlo en el suyo. Leer más de esta entrada

La sabia advertencia de Ornes

Germán Ornes decía que el temor de las figuras públicas, políticos, funcionarios y líderes sociales, de enfrentar a los medios de comunicación cuando eran objeto de acusaciones infundadas, terminaría dañando a la prensa. La premisa ha resultado profética.

Con el Internet y la facilidad que ofrece a todo el que quiera expresarse en las redes nadie escapa a la violación del derecho a la intimidad o de verse acusado sin pruebas, porque los afectados tienden a refugiarse en la comodidad que supone evitar las confrontaciones que alteran la tranquilidad y, muchas veces, hasta la estabilidad familiar. Pero ese temor, de cierto modo justificado, alienta la mediocridad, fomenta el desorden social y daña, como decía Ornes, la reputación de la prensa, cuando la práctica invade los medios.

Cualquiera puede decir cuanto se le antoje en las redes sin consecuencia alguna. Y cuando se hace viral, es decir cuando se extiende y llega a millones de personas, hay un daño directo irreparable y consecuencias colaterales de iguales consecuencias. Leer más de esta entrada

El irrenunciable papel del Estado

Por mucho que nos irriten ciertos hábitos en la esfera política y en especial en el ejercicio del poder, lo cierto es que esa clase tan denostada ha hecho su papel en la vida democrática del país y casi siempre es posible encontrar en ella más tolerancia y vocación de consenso que en algunas escenas privadas.

Aún reconociendo la necesidad de achicar el Gobierno, esa reducción de roles no implica ni debe conducir a una eliminación de la presencia de los partidos y el liderazgo político en las grandes decisiones nacionales. Con todo y lo que se le pueda criticar a la acción del gobierno, genéricamente hablando, intentar que los intereses económicos controlen la vida política del país y pauten las decisiones que afectan directa e indirectamente al resto de la sociedad implicaría un retroceso en la vida institucional. Ambos tienen papeles importantes que desempeñar.

Actuar contra el mercado en una sociedad que se precia de sus valores democráticos y que enarbola la libertad individual como esencial, es un error que tercamente cometemos como nación. Leer más de esta entrada

Una pregunta insistente

¿Qué piensa usted de Leonel Fernández?, me preguntaron en un pasillo de supermercado. Acostumbrado a hacer las preguntas, me sentí incómodo al responder aquella. El expresidente parece un hombre inteligente, pausado, prudente, con un enfoque moderno del futuro. ¿Por qué no lo dice en su columna? Claro que lo he dicho, respondí. Sólo que con otras palabras, y a veces de la manera en que lo estoy haciendo ahora. El hombre pretendía arrinconarme: Pero usted fue un crítico de su gobierno. Por supuesto, le contesté, y lo sigo siendo. ¿Por qué?, insistió. Porque ya fue tres veces presidente y volverlo a ser sería trágico para un país con el historial de autoritarismo que todos conocemos.

Al igual que funcionarios y políticos, muchos lectores creen que las críticas a medidas gubernamentales o a planteamientos y propuestas de cambio, sean en el área económica como en cualquiera otra esfera, constituyen formas de oposición a ultranza al gobierno o a partidos que tratan de alcanzar el poder. Aunque parezca inocente decirlo, pertenezco a esa clase de periodista que aún confía en la crítica y en el ejercicio de un periodismo independiente como útiles a la sociedad y como un aporte al fortalecimiento de la práctica democrática. Leer más de esta entrada

Fraudulentas loterías de Internet

Si sumara los millones de dólares y euros ganados en loterías que nunca he jugado y que me llegan por correo electrónico, mi fortuna superaría las del más celebrado de los corruptos dominicanos. ¡Vamos, hombre, no exageremos porque eso es casi imposible! De todas formas sería mucho, mucho dinero, más de lo que sabría contar sin necesidad de una calculadora automática.

Mi buena suerte aumentó hace años cuando me llegó un correo con la supuesta rifa final del Fondo de Fideicomiso de la Organización de las Naciones Unidas a nombre de un Departamento de Asuntos Humanitarios del Reino Unido, con sede en Baley House, Hard Road Sutton, Greater London, con saludos especiales del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Resulté ganador en una lista de 47 millones de correos electrónicos en una selección aleatoria desde el Internet, me decían, como parte de su programa de promoción internacional de ese año. Después de una votación computarizada, mi cuenta de correo, según el caritativo mensaje, adjunta al número de serie 06-3434, obtuvo los números de la suerte 154/4456/011, lo cual me convirtió en uno de los ganadores de la rifa. Me correspondía pues la adorada suma de 650 mil libras esterlinas, premio que debía reclamar en tres semanas a la Secretaría de Hacienda de Naciones Unidas. Leer más de esta entrada