Dejemos de buscar culpables

¿Qué explica el sorprendente desarrollo industrial, tecnológico y cultural de Israel, Singapur, Taiwán y Corea del Sur, en circunstancias adversas, y los problemas de un país como el nuestro, rico en recursos naturales y geográficamente situado en el centro del Caribe, con fácil acceso a los grandes mercados, como Estados Unidos y Europa?

No pretendo hacer comparaciones, por lo general enojosas. Pero la respuesta pudiera ser que dejamos todo en manos del Gobierno.

Nuestra incapacidad para planificar a largo plazo es tan legendaria como la intensa pasión por la retórica estéril, que agota las energías y nos hace mirar por el retrovisor, no por lo que figura delante de nosotros. Nos falta tal vez vocación para el compromiso y nos sobra entusiasmo para la improductiva tendencia a escuchar el eco de nuestras propias voces, descartando las demás. Cuando les tocó asumir grandes decisiones, los israelíes, taiwaneses, singapurenses y surcoreanos no vacilaron. Leer más de esta entrada

Prensa y presunción de inocencia

A comienzos del 2017, se escribió en las redes que un hijo de la entonces presidenta de la Cámara de Cuentas, un militar de carrera con rango de general, figuraba en una nómina de la CDEEE como asesor de seguridad entre un pequeño grupo de oficiales. La nota fue circulada con un tono crítico contra la funcionaria y bastó para que en programas de radio y televisión se le echara ácidamente en cara ese hecho como una muestra de su supuesto compromiso político con el gobierno para encubrir la corrupción.

Esto último me pareció un abominable ejemplo de pésimo e irresponsable periodismo, porque si bien ella, como cualquiera otra autoridad pública, estaba sujeta a valoración, debe y tiene que hacerse en base a su trabajo y apego a los principios de tan alto cargo y no por otras circunstancias. Mucho menos cuestionando el derecho de un hijo mayor de edad, a ocupar cualquiera otra posición, sobre la que ella no tenía decisión de nombramiento. Leer más de esta entrada

La inmensa pobreza regional

Los cinturones de miseria se han expandido por todas las capitales de esta parte del mundo en desarrollo. Es el gran legado común del atraso y la corrupción que ha caracterizado el ejercicio político en nuestros países. La América Latina posee en conjunto uno de los mayores potenciales energéticos, hidráulicos, minerales y agrícolas del mundo. No obstante, el desempleo, el analfabetismo, la insalubridad y la falta total de identidad son sólo algunas de las dificultades todavía lejos de ser resueltas.

Los empeños por encontrar solución a esos problemas al través del esfuerzo conjunto han fracasado. La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) que una vez simbolizó el sueño iluso de una América Latina grande, unida, próspera y solidaria, se desvaneció en medio de la apatía, el cansancio y la desilusión. Igual ocurrió con otros esfuerzos de integración subregional. La cruda realidad nos lleva ahora con mejores expectativas hacia un libre comercio con los Estados Unidos, dejando atrás décadas de prejuicio y populismo. Leer más de esta entrada

Al pueblo venezolano

Al redactarse esta columna, la situación en Venezuela seguía muy tensa con preocupantes señales de una virtual confrontación militar. El régimen de Maduro toca a su fin sin importar el resultado de esta nueva protesta de los venezolanos. Su obstinación por el poder amenaza la vida y tranquilidad de millones de venezolanos y le será imposible, aun con la ayuda del Estado mayor de las Fuerzas Armadas, quedarse mucho tiempo en Miraflores, no sea que al salir esta edición sea ya parte del pasado.

El régimen no tiene ya cabida en la realidad latinoamericana y el apoyo que recibe del exterior ha sido a un costo económico y moral muy alto para la nación. La caída de Maduro arrastrará, inevitablemente, consecuencias políticas más allá de las fronteras venezolanas. El apoyo que recibe del régimen castrista será otra razón legítima para su salida.

Su intento de perpetuación con la entrega de la soberanía del país a Cuba y Rusia no le será suficiente. Cuba está en bancarrota y el parasitismo que le ha permitido sobrevivir, primero bajo el paraguas de la desaparecida URSS y ahora con el petróleo venezolano, no cambiará su suerte. Leer más de esta entrada

Comandante del Ejército y la prensa de Pedro Brand

Por Richard Rodríguez

El Comandante General del Ejército de República Dominicana (ERD), Mayor General Estanislao Gonell Regalado, desconoce que en el municipio Pedro Brand existen miembros de la prensa y por ende nunca desde su instalación como Jefe del ejército, no ha socializado con los mismos.

Sabemos que está bajo su libre albedrio que esto suceda o no, pero en muchas ocasiones los que ejercemos esta profesión, nos damos cuenta de lo que ocurre en el seno del pueblo, por la cercanía y confianza que la gente aun tiene en los periodistas, a veces nos acercamos más que muchos de los del servicio de inteligencia.

Antecesores del mismo despacho que usted en la actualidad ocupa, tuvieron otra visión de lo que debe existir entre la prensa y los distinguidos miembros del ejército, confraternidad, unión y mutuo intercambio de los mismos. Leer más de esta entrada

El camino del fracaso

El país no está en condiciones de valerse por sí solo porque no se me ocurre algo más alejado de una autarquía que la República Dominicana. Entonces, tratemos de ser realistas. La estatización hace décadas de la mina de oro de Pueblo Viejo no pudo ser experiencia más decepcionante. El inmenso pasivo ambiental de esa zona es el único legado de esa nacionalización, recibida en su momento como un acto de soberanía reivindicativo de nuestros recursos naturales.

No existe una sola evidencia del beneficio que esa nacionalización le trajera al país o a la provincia Sánchez Ramírez. No existe ni existió nunca una herencia material que pruebe que esa acción pueda ser catalogada como un acto positivo. Mucha gente salió ganando, es cierto, pero a un precio muy alto para el país. Otro ejemplo: la readquisición por el Estado de las empresas distribuidoras. El resultado ha sido la congelación del sistema eléctrico, con apagones y problemas en el suministro similares a los de medio siglo atrás.

Pero si eso es lo que queremos, ¡perfecto! Si la influencia que la Iglesia católica sobre la población sirve para fomentar la protesta contra la inversión en el área minera Leer más de esta entrada

El Bosch real olvidado

Incapaces de emularlo en su diario quehacer, muchos de sus alumnos y seguidores han utilizado el legado de Juan Bosch para encumbrar su figura más allá de lo que él hubiera permitido, como si buscaran su perdón por los pecados cometidos y el abandono de las ideas y las prácticas que él les insufló con espartana rigidez. Su divinización con rimbombantes homenajes son actos de profanación del que fue su líder. Y su exaltación como estadista es desproporcionada al papel que jugó como tal en la historia nacional.

Esas acciones distorsionan al Bosch verdadero, grande en sus contradicciones y admirable aún en sus arranques de soberbia. Derrocado siete meses después de asumir el poder, ese hecho nefasto en la historia nacional hizo de él un mal gobernante según su propia definición del arte de ejercer el gobierno, pues como él dijera saber gobernar es saber mantenerse en el poder, una inexplicable justificación de la tiranía que él tanto combatió.

No es posible ser leal a las enseñanzas de la historia y pretender juzgar a Bosch, como se le quiere desde la tribuna partidista, únicamente por lo que él representó para sus seguidores. Leer más de esta entrada

De patriotas y revolucionarios

Los controles oficiales concebidos teóricamente para garantizar suministros adecuados de productos básicos a la población, terminan erosionando los canales de comercialización y abastecimiento. No se trata de negar la importancia del papel del Gobierno en la vida de una nación.

El problema estriba que al trascender su presencia por encima de lo que dictan sus obligaciones constitucionales, los gobiernos descuidan sus tareas fundamentales y tenemos el caso patético de Venezuela. Y esto normalmente ocurre en detrimento de las propias responsabilidades adicionales que tratan de asumir. En definitiva ni una cosa ni la otra.

Lo ideal serían gobiernos menos interventores, lo que sólo sería posible si llegaran a aceptar su carácter esencialmente normativo. Renunciando a la pretensión de controlar todo el cuerpo social y económico del país, los gobiernos podrían adquirir una mayor capacidad y eficiencia para cumplir con sus funciones reales.
Podrían dotar así al pueblo de los servicios que no han sido capaces de brindar en las áreas tan sensibles e importantes como la educación, la salud, el transporte, la agricultura, entre otras. Leer más de esta entrada