Recuerdos de una mañana en primavera
20 julio, 2019 Deja un comentario
La brisa primaveral acariciaba los rostros aquella mañana de mayo. Era sábado y desde temprano las calles de Manhattan cobraban actividad. Los oblicuos rayos de un luminoso sol avivaban los colores. Una oculta alegría parecía brotar de algún lugar en los rostros adustos de los apresurados transeúntes.
El sonido de los cláxones y los chirridos de los autobuses al frenar en una parada, ahogaban el débil eco de la risa de la muchachada correteando en la plaza cercana. Un anciano harapiento consolaba su soledad contando las monedas que la escasa caridad humana, en aquella gigantesca ciudad de mármol y concreto, había esparcido en su viejo y carcomido sombrero de fieltro, recuerdo quizás de un próspero pasado.
En los ojos enrojecidos de aquella pareja que casi me tumba al pasar, podían leerse los efectos de una sobredosis de algún barbitúrico comprado sin receta. New York era más que un conjunto de bloques y muchedumbre sujetas a un horario riguroso aquella mañana soleada. Nunca estuvo New York más esplendorosa que aquella mañana de mayo. Leer más de esta entrada


