Por una agenda sin condiciones

Si los propietarios o conductores de vehículos de lujo, que se suponen con un nivel de educación suficiente para saber la importancia del respeto a las leyes, copan las intersecciones, usan las aceras para rebasar y se estacionan indebidamente, cómo esperar que los del concho y las guaguas “voladoras” las observen. Si los dirigentes políticos suben la voz en la discusión de los temas fundamentales en la creencia de que el ruido los hace más creíbles. Si para ellos el “transfuguismo” se reduce a dos razones: idealismo cuando el que se va se inscribe en su partido y traición cuando es uno de los suyos el que se va; si periodistas e intelectuales usan la radio y la televisión sin el menor respeto a las buenas costumbres, creyéndose dueños de la verdad absoluta y algún líder religioso corta una discusión por él empezada con un tajante “no hablo con maricones”, entonces tendríamos que convenir que no toda la culpa de nuestros problemas proviene solamente de la fuente del gobierno.

Si nos motivara realmente la búsqueda de una salida a los problemas que agobian al país, talvez tendríamos que comenzar renunciando a la falsa idea de que sólo yo y los que me acompañan tenemos la razón y que por el contrario hablar quedo facilita el entendimiento, evitando que el ruido ensordezca y nos separe. Si al sentarnos a la mesa alguien cree que el objeto de discusión le pertenece qué sentido tendría entonces quedarse ahí. Leer más de esta entrada

Derechos humanos y criminalidad

Por años, el tema de la defensa de los derechos humanos ha ocupado buena parte de la atención de los medios por su importancia capital en la práctica democrática y ese permanente interés ha generado serios cuestionamientos a las políticas oficiales sobre la materia. Buena parte de la preocupación se ha centrado en la protección de los derechos ciudadanos de aquellos que hacen del crimen y de la violencia física una norma de conducta, sin reparar el daño que causan a los demás y la
desprotección con que se dejan a los más vulnerables, los que frecuentemente son víctimas de la criminalidad en auge.

Por desgracia, la creatividad de los organismos de protección ciudadana no se compara con la facilidad y rapidez con la que las distintas modalidades del crimen organizado han logrado ampararse en los tecnicismos que las leyes ponen a su disposición, colocándolos cada día más lejos del alcance de las sanciones legales y haciendo más difícil y menos eficiente el combate a la criminalidad y la delincuencia. Leer más de esta entrada

PLD en Pedro Brand; falta de visión

Por Ares Lendo

Desde hace varios años he venido hablando de la falta de visión de las principales autoridades o principales líderes del PLD en Pedro Brand, especialmente en el casco urbano. Que no habían pensado o accionado para añadir nuevos miembros a esa organización política, que hoy lo están necesitando por la salida del doctor Leonel Fernández y un grupo.

Antes podían decir que no había camas para tantas gentes, pero ahora hay muchas camas vacías. Gertrudis Ramírez, La Popy, Jhonny Polanco, y Yeya son de los principales líderes de esa organización, pero entre ellos lo que ha existido es una Lucha por el poder desde el 2006 hasta la fecha, no para que esa organización crezca. Leer más de esta entrada

La fórmula Cámpora y el kirchnerismo

Las elecciones en Argentina devuelven el poder al kirchnerismo peronista, a pesar del triste legado del Partido Justicia del dictador Juan Domingo Perón. Y plantean, además, la posibilidad de que con el presidente electo, Alberto Fernández, se repita el fenómeno Cámpora, para entregarle nuevamente la presidencia a Cristina Fernández, electa vicepresidenta después de dos mandatos presidenciales mientras se defendía de un extenso expediente de corrupción que estuvo a punto de llevarla a la cárcel.

Héctor José Cámpora fue un destacado odontólogo y fiel peronista que el dictador designó desde su exilio en España como su delegado, ante la prohibición que le impedía regresar a Argentina. Cámpora había sido presidente de los diputados y vicepresidente de la convención que aprobó la Constitución de 1949, que otorgó plenos poderes a Perón. Con el golpe de militar de 1955 que derrocó a su jefe fue encarcelado, pero logró fugarse a Chile.

Como parte de lo que se conoció como Operación Retorno, Perón lo designó candidato de su partido y la victoria electoral de 1973 puso fin al gobierno de la junta militar lo que permitió a Perón regresar a Argentina. Leer más de esta entrada

Las opciones con Haití

En nuestras difíciles relaciones con Haití, con el que compartimos una frontera de más de trescientos kilómetros, sólo existen tres caminos;

1—Irnos a la guerra. Esta opción no ofrece posibilidad de ganancia alguna. En el caso hipotético que nuestros ejércitos aplastaran a las fuerzas contrarias, las consecuencias diplomáticas nos aislarían, corriendo el riesgo, aún peor, que una coalición militar ocupe ambos territorios para imponer una paz condicionada que acabaría con la soberanía y la independencia que los grupos radicales alegan defender. En esas circunstancias la masiva presencia haitiana se convertiría de hecho en una “quinta columna”, lo cual nos obligaría a luchar en dos frentes con escasas posibilidades. Opción descartada.

2.—La separación territorial física. Colocar con una inmensa sierra eléctrica a los ultranacionalistas en ambos extremos de la frontera para dividir en dos la isla, empujando al mar la parte correspondiente a Haití, para mantenerla bien lejos y evitar así el flujo masivo ilegal y legal de haitianos. No me parece una tarea humana posible, por cuanto no se ha fabricado ni se conoce una sierra de tal tamaño ni creo que nadie pueda llevar a cabo tan titánica tarea. Por tanto esa opción queda igualmente descartada. Leer más de esta entrada

¡Muera la minería!

En una entrevista radial un profesor universitario casi gritó: ¡Muera la minería!. La expresión me golpeó con la fuerza de un huracán y me pregunté qué pasaría si el creciente fundamentalismo ambiental se impusiera en todo el mundo y los gobiernos decidieran acabar con la explotación de los recursos naturales para enfrentar los efectos del deterioro del medio ambiente y el calentamiento global del planeta. No es difícil imaginarlo. Sin petróleo, gas natural, zinc, oro, plata, aluminio, cobre, ferroníquel, mercurio y los demás minerales, al cabo de muy poco tiempo, tendríamos que cerrar los puertos y aeropuertos, porque no habrían barcos ni aviones; las industrias, los hospitales, los restaurantes y la construcción de edificios, escuelas y carreteras, ya no serían posibles.

No tendríamos cómo preservar los alimentos, las neveras no funcionarían por falta de electricidad, y no habría formar de llegar temprano al trabajo, si llegaran a quedar empresas, porque el transporte no existiría ¿de qué están hechos los buses y automóviles sino de recursos extraídos del subsuelo?. La verdad es que el cierre o muerte de la actividad minera, como máxima expresión de la irracionalidad ambiental, decretaría de hecho la muerte lenta y segura de la civilización humana, como hoy la conocemos. ¿Con qué se harían las computadoras? ¿Cómo diablos podríamos preservar el teléfono, la radio, la televisión? Leer más de esta entrada

El valor de los símbolos patrios

En julio del 2015, la entonces presidenta del Senado, Cristina Lizardo, emprendió una campaña por el buen uso de los símbolos patrios, corrigiendo un error en la réplica del Escudo que existía en la sede del Congreso. Tan feliz y oportuna iniciativa me motivó a escribirle, y por igual al presidente de la Cámara, pidiéndoles que extendieran su loable preocupación al uso de la bandera, dado que no parece haber conciencia oficial con respecto a la tonalidad del azul de dos de sus cuadrantes, observándose cómo incluso en los edificios públicos, se suelen ondear, una del lado de la otra, banderas con distintos colores azules.

Esta ha sido una inquietud personal que he plasmado infinidad de veces en esta columna, sin que ninguna autoridad relacionada con el tema haya tomado alguna decisión, para evitar que continúe esa terrible confusión respecto a uno de los colores de nuestra insignia. La ignorancia sobre el particular es tan notable que una vez le pregunté a un estudiante universitario si conocía aquello que terminaba “¡Quien te viera, quien te viera más arriba mucho más” y me respondió que le gustaba mucho esa bachata pero no recordaba quién la cantaba. Leer más de esta entrada

Reflexiones de otoño

Para la mayoría de los ciudadanos de nuestro país, atribulado por los desencantos y las frustraciones de décadas de miseria e injusticia, lo importante no es quién los gobierne, sino cómo se comportan las personas sobre las que recae esa enorme y grave responsabilidad. En otras palabras, lo que interesa realmente es que los gobiernos trabajen por el bien común, fortalezcan las instituciones, respeten los derechos ciudadanos, protejan las libertades civiles y cuiden el patrimonio público.

Nadie en su sano juicio quiere, por tanto, el fracaso de una administración. El bienestar familiar depende de la marcha del país. Si la economía se cae los dominicanos caen con ella. Si se erosiona el clima de libertad, se cierra el espacio donde se mueven y laboran.

Es fácil deducir entonces la frecuencia con que la gente se estremece cuando los excesos y los desafueros conmueven las estructuras en que se erige el estado de derecho. Hablo de un importante segmento de población, donde converge la más amplia diversidad de intereses, no sólo económicos sino políticos y de otra índole. Grupos dentro de los cuales hay fanáticos de uno y otro partido, entusiastas del gobierno y gente que se le opone. Leer más de esta entrada