¡Hasta cien barriles de estiércol! (2 de 2)

A los presidentes de los países democráticos, como es el caso nuestro, se les exige una tolerancia extrema y es obvio que el sistema no funcionaría si ella no se diera en la medida que se le reclama. Y lo cierto es que “los cien barriles de m…..”, que un mandatario autoritario como lo era Balaguer debía tragarse casi a diario, era y sigue siendo el fundamento básico y la más firme garantía de un estado de derecho y respeto a las ideas ajenas, sin los cuales es imposible imaginarse el juego político democrático.

Lo que a muchos cuesta imaginar es que frecuentemente la tolerancia que exigimos al gobierno y a sus funcionarios es mucho mayor de la que normalmente se les pide, si es que se les pide, a los demás actores políticos, como a la dirigencia sindical, a los líderes empresariales y, por supuesto, a la alta dirigencia de los partidos. Un Presidente no puede ni debe mostrar públicamente su enojo por un editorial, no importa de qué se le acuse, a menos que no esté dispuesto a pagar el precio de su disgusto, lo que a menudo trae severas consecuencias en términos de popularidad y credibilidad.

No importa que al frente de la casa de gobierno se le grite corrupto, ladrón y hasta asesino, obligándose a guardar la compostura y tragarse cuanto escuche o lea, a despecho de que lo sea o no. Leer más de esta entrada

¡Hasta cien barriles de estiércol! (1 de 2)

Es la intriga interna lo que mina la estabilidad de un gobierno. A finales de los ochenta  entrevisté varias veces al presidente Balaguer en la investigación de obras sobre Trujillo. En una de ellas, la cita me fue concedida semanas después. Al terminar la entrevista me percaté que su interés al recibirme poco tenía que ver con el mío cuando preguntó sobre Carlos Morales, Vicepresidente de la República. Morales tenía unas dos semanas que no iba a su despacho enfadado por las intrigas del cerrado anillo que rodeaba al Presidente, lo que daba la impresión de haber caído en desagracia. Yo estaba al tanto de su enojo desde el día en que salimos al balcón para eludir las escuchas colocadas por todas partes en su oficina.

Yo le respondí al Presidente que tenía tiempo que no veía a Morales y que de hecho desde mi renuncia como director de CORDE meses atrás, apenas nos reuníamos. Me preguntó si era que algo le molestaba, lo que me convenció de que su propósito era indagar, o confirmar probablemente, las razones personales del alejamiento de su Vicepresidente. Me aventuré a decirle que el disgusto parecía ser su resistencia a tolerar la dosis que en Palacio le estaban dando. Balaguer sonrió inquiriendo de qué medicina se trataba. Leer más de esta entrada

Un desafío a la razón y a la historia

Cuando Leonel Fernández asumió la Presidencia, en agosto de 1996, mis dos nietas no habían nacido. En el 2020 cuando intenta volver al poder, la mayor estará en su tercer año de carrera y la segunda entrará a la universidad. La pretensión de quien ha sido tres veces presidente desafía las leyes del tiempo y de la historia. El país quedaría congelado en el pasado, víctima de la ambición de un liderazgo mesiánico resistido a aceptar que todo en la vida tiene fin y que la inmortalidad es uno de los tantos mitos que el narcisismo y la excesiva autovaloración generan.

En mayo del 2020, cuando nos toque nuevamente acudir a las urnas, cientos de miles de electores, talvez dos o tres millones en condiciones de ejercer el sufragio, no existían cuando el señor Fernández se ciñó por primera vez la banda presidencial. ¿Puede una nación moverse hacia el futuro quedándose en el pasado? ¿Podría hacerse en un cuarto mandato, 24 años después de inaugurarse en el cargo, lo que no se hizo o dejó de hacerse en tres anteriores? Y peor aún, quién o qué le garantizaría a la República que no se repetirían los hechos que la permisividad permitió en todos esos años. Leer más de esta entrada

Un error de percepción

Nadie es tan ingenuo para pretender que vivimos en un paraíso. Pero empecinarse en restarle méritos a cuanto hace el gobierno, como si todo fuera negativo, es un error común a la oposición. Esa actitud le quita a los partidos opositores el respaldo y la simpatía de aquellos sectores beneficiarios de muchos de los planes de carácter social que han sido puestos en marcha por la administración. Me refiero, entre otros, a la construcción de escuelas y la tanda extendida, las carreteras y puentes, las estancias infantiles y las llamadas “visitas sorpresa”, de un gran valor intangible, tan importante o más que los aportes materiales que ellas llevan a grupos de productores de las comunidades visitadas.

Muchos dirigentes políticos yerran al creer que el país que conocen en sus recorridos de campaña es el mismo que encontrarán en el Palacio Nacional. Bajo esa creencia, critican programas que la condicionante realidad les obligaría a mantener y profundizar si alcanzaran el poder.

Las encuestas, aún las más críticas, dicen que más de la mitad de la población está conforme con el estilo de gobierno del presidente Medina. Eso hace a muchos dominicanos, dentro y fuera de la nómina estatal, sentirse a gusto e incluso orgullosos de formar parte del gobierno. Leer más de esta entrada

Los choferes de la Ruta 22-28 en Pedro Brand y sus abusos con los pasajeros

 

Por Amaury Rodríguez

Quisiéramos denunciar los abusos que comete la asociación de choferes de la ruta 22-28 Duarte,  CotraBrand del Municipio Pedro Brand.

Los chóferes de la ruta 22-28 su destino final, según el permiso legal que le otorga el  Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), es desde el Km 28 hasta la Duarte con París. Ésta ruta, trasciende los siguientes destinos: Km 28, Km 22, Km 17, Km 14, Km 13,  Manoguayabo, Km 9, Las avenidas Núñez,, Churchill, Kennedy, Lope de Vega,  Tiradentes, Gómez,  y así hasta la Duarte con París.

Pero estos, los choferes, NO cumplen con su ruta según lo estipulado en sus reglamentos y en el permiso legal que le otorga el INTRANT. Leer más de esta entrada

¡Salvemos las diferencias!

Cuando leo las airadas reacciones a los planteamientos de candidatos, funcionarios y líderes políticos en el gobierno como en la oposición, me asalta siempre una pregunta que me llena de inquietud. Y por más que reflexiono, no entiendo la razón por la que en nuestro país se hace tan difícil que los grupos con poder de decisión dejen a un lado sus diferencias en pro de un gran acuerdo que allane el camino hacia el futuro, si entre muchos de ellos existe, como es bien sabido, un alto nivel de afecto y respeto profesional.

Muchos de mis amigos, con los que mejor me siento, disienten por lo general de mis criterios y no tengo una visión más aburrida de una velada que aquella en las que todos piensen del mismo modo. Pero la terquedad con que en nuestro país se impone la irracionalidad en la discusión de los temas básicos y se convierten en irreconciliables los desacuerdos más insignificantes, me dice que el liderazgo nacional, en todos los estamentos de la sociedad dominicana, se divierte echando gasolina al fuego sólo para ver qué ocurre. Leer más de esta entrada

Pedro Brand: Nueva oportunidad para un cambio municipal

Lic. Pablo Antonio Alduey G.

Por Pablo Antonio Alduey

Los actores políticos a la Alcaldía en el próximo torneo electoral que se acerca en Febrero 2020 en el municipio Pedro Brand, tienen la gran oportunidad de generar un cambio y sacar de una vez y por toda al alcalde Ramón Pascual Gómez (El Mello).

Si analizamos el ambiente político, en estos momentos en nuestro pueblo, solamente está basado en el “cuánto tú me das para votar”, y esa es la única herramienta que tiene el actual sindico, ya que los recursos que recibe mensualmente nadie sabe en qué lo está invirtiendo, y peor aún, los impuestos tampoco se sabe en que lo gasta. Debemos concienciar a cada munícipe que no se deje persuadir por block, varilla, cemento, un pica pollo y 500 pesos. Leer más de esta entrada

De divas y mega divas

En nuestro país la capacidad de exageración no tiene límites. Como para muestra vale un botón fundamentaré la apreciación en un mito farandulero. Diva, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, se usa como sinónimo de diosa o “divina”, para exaltar el talento especial de una voz femenina. Por eso, en el ámbito operático se suele llamar así a las grandes cantantes líricas, a aquellas voces en cualquier registro, grave o agudo, especialmente en este último, que muestren incomparable talento para alcanzar los más altos niveles artísticos. A María Callas se le llamaba Diva, como a también solía decirse de Renata Tebaldi, Anna Moffo, Rosa Poncelli, Monserrat Caballé y muchas otras que deslumbraron los escenarios con sus timbres de extraordinaria potencia y belleza.

En el ámbito de la televisión y la farándula nacional no se necesitan de esas cualidades excepcionales para ser una diva, pero hay en ese mundo del entretenimiento más divas que las que nunca han existido en los escenarios líricos a nivel mundial, incluso con una categoría especial, la de “mega diva”, que ni Onassis se atrevió a otorgar a la Callas, en sus mejores momentos juntos en el Cristina, el yate que la alejó del mundo donde se le amó como tal vez a ninguna otra de su generación. Leer más de esta entrada