En aras de un gran acuerdo

Las elecciones del 2020 demandan un esfuerzo de la comunidad política dominicana para alcanzar acuerdos que trasciendan las diferencias que por años han obstaculizado la aprobación de pactos en áreas fundamentales como la educación, la salud, el medio ambiente y, sobre todo, el transporte público. La complejidad del proceso hacia esos comicios obligan a darle prioridad a esa búsqueda, sin que ello signifique renuncia alguna por parte de la oposición o del gobierno.

Nuestro problema radica en la falsa creencia de que la colaboración da a un gobierno el respiro necesario para sortear las crisis. Todas las administraciones de los tres grandes partidos que han ejercido el poder desde el desmembramiento de la tiranía a finales de 1961, las han sufrido. Actuando sobre esa base, hemos perdido tiempo y oportunidades irrecuperables. También ha sido la causa de que lleguemos tarde a las reformas, razón por la que una vez aprobadas se requiera reformarlas. Desde comienzos del presente siglo se discute sin llegar a ninguna parte, la imperiosa e impostergable necesidad de alcanzar acuerdos que ayuden a eliminar las trabas y prejuicios partidistas que arrojamos en el camino, lo que al final siempre nos alejan de la meta que perseguimos.

Se requiere de mucha voluntad y coraje para echar a un lado los intereses particulares en aras de un gran acuerdo que por lo general implica ceder en asuntos básicos. Leer más de esta entrada

De vocación y desafíos

Dicen que se llega al lugar deseado tomando a veces el camino equivocado. Me sucedió de esa manera cuando sentí que había encontrado mi verdadera vocación, que ha sido la del periodismo y con ella más tarde la investigación histórica. Fue en el segundo del bachillerato, cuando el teorema de Pitágoras casi me deja sin neuronas. Eso de que en todo triángulo rectángulo el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los catetos, no venía conmigo.
Lo digo en serio. Tener que emburujarme con aquello de que en todo triángulo rectángulo si la dimensión del cuadrado de la hipotenusa es C y las longitudes de los catetos A y B, la fórmula sería c es igual a a+b, o b sería igual a c menos a y por tanto a a c menos b, y con todo ese mundo que de ello se desprendía, me decía ya que tenía que ganarme la vida de otra manera.

Mis notas en matemáticas si bajaban más podían encontrar petróleo. Y eso de trigonometría, ¡uf! mejor ni hablar. Leer más de esta entrada

A pesar del pesimismo…

Un rasgo muy particular del pesimismo dominicano es creer que todo anda mal incluso en los mejores momentos. Por eso se oyen tantas quejas sobre la marcha de la economía y la situación del país en especial. Cuando se le pregunta a un empresario próspero como se encuentran sus negocios, por lo regular responde:” más o menos”. Y ni hablar de lo que les diría cualquier hombre de la calle. Admito que algunas cosas marchan mal y otras muchas muy mal probablemente. Que no hay una justicia confiable ni respeto por la ley. Pero de ahí a pretender que la nación no avanza poco ayuda al esfuerzo público y privado de ensanchar las perspectivas nacionales.

Lo cierto es que en comparación con la generalidad de los países sobre los cuales tenemos cotidiana información, vivir en el nuestro es un privilegio. Escuché a un político muy conocido por lo sombrío de sus predicciones, protestar en la radio que la república está jodida. Tal vez sería injusto de mi parte quitarle la razón porque habrá sin duda muchos jodidos, él entre ellos, con ánimo además de seguir siéndolo. Pero a despecho de la enorme dosis de pesimismo que nos envenena, este país funciona y cada día el panorama se ensancha, con una economía sólida en crecimiento y gente emprendedora esforzada en seguir avanzando. Leer más de esta entrada

Transporte escolar y la música urbana en los niños

Por Ares Lendo

Es muy lamentable lo que está pasando con el transporte escolar en Pedro Brand. Los choferes en su gran mayoría, que son los dueños de los mismos, cuando están recogiendo a los niños lo hacen con una música de un artistas urbanos, y cuando los traen a sus hogares, también los hacen con esa música, pero con un volumen más alto.

Esta música urbana en su generalmente lo que incita es a la violencia, los anti valores, a consumir sustancias prohibidas, entre otras cosas más que son malas. O sea que es muy contrario a lo que le enseñan a los niños en las escuelas.

Los padre deben tomar carta en este asunto.

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En el reino de la vulgaridad

Si hay algo a lo que finalmente nos hemos acostumbrados es a escuchar sin sonrojarnos cualquier vulgaridad en la radio y la televisión. Y la falta de indignación ante ese atropello al buen gusto se asemeja a la que observamos frente a la basura en nuestras calles y plazas. Ya no nos ofenden los gritos vulgares en los medios, como tampoco los montones de basura que se apelan frente a los hogares. Esa falta de respeto al buen sentido se ha extendido incluso ante los símbolos patrios y a la memoria del patricio Juan Pablo Duarte. Recuerdo como no hubo reacción contra el medio cuando un popular comentarista de la radio llamara a Duarte, “cobarde, “depresivo homosexual, histérico y canalla, carente de carácter y cojones”.

No fue la primera vez que esa clase de abusos verbales se escucharon por la radio, ni será la última, y muchos conductores de programas, que ahora se hacen llamar “comunicadores”, se han hecho populares ganando altos niveles de audiencia, a base de este lenguaje fuera de tono e irrespetuoso, sin que ninguna institución, y ni decir de las direcciones de las emisoras donde se emiten, se haya molestado en pedirles perdón al público y excusarse ante la nación. Leer más de esta entrada

Diálogos directos, sin intermediarios

Hace dos años escribí, que los problemas políticos se resuelven cuando el liderazgo, en el gobierno como en la oposición, asume la responsabilidad de encararlos cara a cara echando a un lado las diferencias. Es imposible pretender salvar situaciones complejas con tácticas elusivas o valiéndose de intermediarios, para encontrar salidas satisfactorias a leyes que contribuyan a fortalecer las instituciones o despejar de obstáculos la búsqueda de salidas a temas fundamentales.

Tampoco conduce a nada amarrarse a la idea de ganar tiempo retirándose de pláticas negociadoras, porque esa táctica no deja frutos ni da margen de justificación si a la postre los esfuerzos no comportan avance alguno. Abandonar la mesa de negociación con comunicados llenos de lugares comunes cada vez que surge un inconveniente ganan todavía titulares en los medios, pero congela el crecimiento de quienes apelan a ese recurso estéril. La responsabilidad del liderazgo, en el gobierno como en la oposición, es asumir el diálogo directo, sin valerse de mediadores que perdieron la utilidad que una vez tuvieron, porque los temas bajo discusión son muy delicados como para enfrentarlos mediante mandados a terceros, como aun suele suceder. Leer más de esta entrada

Beethoven y Bonaparte

De todas las obras del genial compositor alemán Luidwig Van Bethoven, ninguna tuvo el impacto que la Tercera Sinfonía, La Heroica, en Mi bemol mayor, opus 55, que al decir de los expertos marcó el comienzo del romanticismo musical, rompiendo con los cánones del tradicional clasicismo de su época.

Esta obra, que Beethoven dedicó inicialmente a Napoleón Bonaparte, no fue bien recibida tras su estreno en Viena en 1805, bajo su dirección. Sus críticos, que no resistían su temperamento apasionado y agrio, la calificaron de excesivamente larga, inconsistente y aburrida.

La obra le había costado al autor dos años de arduo trabajo. Cuando Bonaparte se proclamó emperador en 1804, Beethoven rayó el nombre con enfado y sustituyó el segundo movimiento, “La marcha triunfal”, por una marcha fúnebre, y llevó después ese segundo movimiento al último de su Quinta Sinfonía. Cuando la obra fue posteriormente publicada, en 1806, le dio el título de “Sinfonía Heroica compuesta para celebrar el recuerdo de un gran hombre”, para mostrar así su desencanto con el restablecimiento del imperio francés. Leer más de esta entrada

Por encima de las diferencias

Cuando leía a César Medina, lo que hacía cada día por su estilo depurado, directo, sin oropeles, de impecable prosa, me asaltaba siempre una pregunta que me llenaba de inquietud. Y por más que reflexiono, todavía no acabo de entender la razón por la que en nuestro país se hace tan difícil que los grupos de decisión dejen a un lado sus diferencias en pro de un gran acuerdo que allane el camino hacia el futuro, si entre César y yo alcanzamos un alto nivel de afecto y respeto profesional por encima de las nuestras, que eran muchas.

Muchos de mis amigos, con los que mejor me siento, disienten por lo general de mis criterios y no tengo una visión más aburrida de una velada que aquella en las que todos piensen del mismo modo. Pero la terquedad con que en nuestro país se impone la irracionalidad en la discusión de los temas básicos y se convierten en irreconciliables los desacuerdos más insignificantes, me dice que el liderazgo nacional, en todos los estamentos de la sociedad dominicana, se divierte echando gasolina al fuego sólo para ver qué ocurre.

Entiendo que los agravios pesan, pero de qué pudiéramos estar hablando. Estados Unidos y Vietnam sostuvieron por años una de las guerras más cruentas de la historia y son hoy dos aliados con un prometedor tratado de libre comercio. Francia y Alemania fueron adversarios en las dos guerras mundiales que sangraron Europa en la primera mitad del siglo pasado y hoy son los líderes que sostienen la Unión Europea. La grandeza de esas naciones es la de haber enterrado sus ofensas para trabajar juntos por objetivos comunes. Y esa experiencia ajena debería servirnos de pauta para buscar en la diversidad la solución de nuestros problemas.

Porque mientras sigamos intentando encontrar el sendero del porvenir por el retrovisor, en lugar de por el vidrio delantero, quedaremos rezagados viendo al resto avanzar (publicada originalmente el 5-1-19).(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe)