Honor a quien honor merece

La victoria dominicana en el tercer clásico mundial de béisbol en el 2013, debió obligarnos a revisar la concepción que tenemos sobre la importancia de nuestros productos dentro y fuera del territorio nacional. Para economistas y empresarios, el cacao y el azúcar ostentan la distinción de representar lo que los expertos en mercadología denominan marca país. Pienso que se trata de una limitación discriminatoria e injusta, porque ninguno de ellos, ni siquiera el café, que adoro y consumo tanto a cualquier hora del día, ha hecho en tan poco tiempo tanto por el buen nombre de la República como esa despreciada musácea, cuyas hermosas y gigantescas hojas se mueven al compás del más leve soplo de viento en los campos y patios de lujosas mansiones.

Me refiero al plátano, símbolo del mayor triunfo obtenido por los dominicanos a nivel mundial en el deporte en el que se le considera una potencia verdadera y que en ausencia de él, casi llegamos al ridículo en los dos clásicos anteriores. La oportuna presencia del plátano que Fernando Rodney llevaba en cada partido en el bolsillo trasero del uniforme, como se carga un revólver, fue la brújula inspiradora del equipo, lo que ayudó a imprimirle a sus compañeros un entusiasmo pocas veces visto y unas ganas inmensas de victoria dignas de recordación.

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Un llamado a la concordia municipal

Por Juan Modesto Rodríguez

Trabajaron unidos por el triunfo de la boleta municipal que presentó el PRM. Por eso son alcalde y vicealcaldesa, con el voto mayoritario de los habitantes del municipio. Eso es un poder político, que debe preservarse.
Haberle ganado al PLD en el poder el ayuntamiento del municipio Pedro Brand, no fue «cualquier cosa», se tuvo que hacer un trabajo con el viento en contra.

Nos hemos enterado, y vemos las quejas en las redes sociales, que ya sin agotar los 100 días de gracia que se le da a las autoridades electas para que organicen, antes de iniciar los reclamos, hay asomo de crisis política por lucha de competencias en la Alcaldía, en manos del PRM. No lo dañen ahora. Después de poner el huevo, dejen que nazca el «pollito». Leer más de esta entrada

Un viejo y arcaico discurso

A despecho de la caída del Muro de Berlín y los acontecimientos que le siguieron en Europa y el resto del mundo, el léxico de la guerra fría domina todavía el debate en el ámbito latinoamericano. Parecería que lo ocurrido cuando el témpano ideológico que se derritió con la desaparición de la Unión Soviética no ha sido entendido como tampoco las transformaciones capitalistas que han hecho de China la segunda potencia económica.

Los controles constriñen la vida en países como Venezuela y Cuba y el dominio de la economía por sus gobiernos las achican provocando brutales escasez y alzas de precio que hacen la vida insufrible. La experiencia china no les ha servido de nada. Cuando Deng reconoció que una teoría lanzada a mediados del siglo anterior no tenía respuestas a los problemas de la China de finales del siglo XX, el entierro del marxismo permitió a esa nación de cientos de millones de habitantes dar el salto cualitativo que Mao intentó sin éxito en medio de un charco de sangre haciendo más pobre a China. Hay más millonarios hoy en el país asiático que en cualquiera del Primer Mundo, incluyendo tal vez a Estados Unidos.

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De burgueses y burguesía

SANTO DOMINGO.- La palabra “burguesía” es una de las más socorrida en los ambientes mediáticos y académicos y tanto se ha abusado de ella que son pocos los textos o artículos donde no aparezca, muchas veces sin razón alguna. Se le llama burguesía al grupo social integrado por personas de alto nivel económico, con negocios propios, como industriales, banqueros y ejecutivos de empresas grandes. Por lo general, a los profesionales liberales que viven del ejercicio de su profesión, les llaman burgueses. Esas personas son a las que llaman la “alta burguesía”.

Pero hay varios tipos de burgueses, por supuesto. Los sociólogos nos hablan de una burguesía pequeña o media, formada por aquellos que disfrutan de una buena posición económica, poseen inmuebles y otras propiedades, sin alcanzar a tener lo que poseen los de la primera. Hay también los pertenecientes a una burguesía menor, la llamada clase media baja, que suele recibir el mayor impacto de las devaluaciones y las crisis económicas. Leer más de esta entrada

Cuando de ratings se trata

Me fascina cuando leo o escucho a organizaciones empresariales o empresarios quejarse del maltrato y las críticas cotidianas que reciben en programas de radio y televisión, porque en gran medida esos medios existen debido a su patrocinio y sus anuncios. Los financian publicitariamente en la ingenua ilusión de que así personalmente se libran de sus ataques. Ignoran que individualmente no son ni han sido sus blancos, sino el sistema y como ocurre en Venezuela, bajo el chavismo que tanto exaltan esos programas, y todavía en Cuba, basta con desacreditarlo para de golpe y porrazo estigmatizar todo lo que él modelo representa, es decir el lícito negocio y el lucro natural que del trabajo y la inversión resultan.

Una vez le pregunté a un publicista si no le mortificaba la idea de que en un programa muy popular privilegiado por la publicidad de sus clientes se les atacara tanto y se profirieran tantas vulgaridades y la respuesta me sacó de la inocencia. Con toda la naturalidad del mundo me respondió que ninguno de ellos los escuchaba y su agencia sólo le reportaba de esas emisiones las cosas que los tranquilizaban. Leer más de esta entrada

La diversidad, no la unanimidad, es el futuro (4 de 4)

La indiferencia del Congreso y la apática actitud del gobierno a finales de la administración Fernández sobre las exportaciones, dilataron acciones inaplazables. La indiferencia de los congresistas demostraba, una vez más, lo alejado que ese poder del Estado se encontraba de las urgencias nacionales y la del Ejecutivo fue evidencia palpable del extraño distanciamiento que existía entre la visión de futuro de la retórica y el accionar cotidiano.

La posibilidad de que las exportaciones continuaran congeladas disminuyese o apenas aumentaran era la razón más poderosa para hacer del fomento de nuestro comercio una tarea inaplazable. Hasta la saciedad se ha dicho que ningún país ha logrado alcanzar niveles de crecimiento, prosperidad y desarrollo reales, sin la expansión de su comercio exterior. El nuestro había permanecido prácticamente estancado desde hace años y en términos reales el valor de las exportaciones dominicanas tendía a decrecer, lo cual hacía muy endeble las bases del crecimiento de la economía y sus perspectivas a mediano y largo plazos. Leer más de esta entrada

La diversidad, no la unanimidad, es el futuro (3 de 4)

Los caminos están marcados por el fenómeno de la globalización que dicta las normas de las relaciones internacionales. Y en el caso nuestro, sólo disponemos de dos senderos. Tomamos el que señala el buen sentido y marcamos el paso con la corriente universal o por el contrario optamos por dejar las cosas como están, que es el tránsito más directo y seguro al aislamiento, con todas las consecuencias. Miramos de frente el futuro o rompemos toda posibilidad de cruzar la frontera que nos separa de él.

Dentro del marco conceptual de la ya consensuada y aprobada por el Congreso, esa agenda no debe resultar difícil de diseñar. Muchos de los retos del futuro están ya a nuestras puertas. El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica, y el suscrito con la Unión Europea, ofrecen enormes posibilidades de crecimiento y prosperidad, para encarar el problema eléctrico, de cuyas solución depende el éxito de nuestros esfuerzos; la protección del ambiente y los recursos naturales, en proceso de degradación; el servicio de la deuda externa, que compromete buena parte de los ingresos nacionales y, entre otros, por supuesto, el control del gasto público, uno de los males ancestrales de la nación. Se trata de una tarea que el país no puede seguir postergando, so pena de perder toda posibilidad de conquistar el futuro. Leer más de esta entrada

La diversidad, no la unanimidad, es el futuro (2 de 4)

La unanimidad nunca ha sido buena para la democracia. La uniformidad de opinión conduce irremisiblemente a la tiranía y anula la capacidad de un país para enfrentar con imaginación sus problemas más perentorios.

Lo que resulta difícil de asimilar es la dificultad que se observa en el ambiente nacional para lograr acuerdos respecto a asuntos en que los partidos y la sociedad civil muestran coincidencias. Si es tan cuesta arriba alcanzar compromisos alrededor de un proyecto de ley de presupuesto, cuya duración es apenas de un año, es fácil comprender las causas por las cuales este país no puede diseñarse pautas para el futuro.

La necesidad de un proyecto de nación, del que habla todo el mundo, no parece una meta alcanzable por lo menos en el corto plazo. Y no lo es porque se carezca de una noción de lo que se perseguiría con ello. Es imposible de lograr por nuestra inveterada inclinación a ponerle trabas al cambio y al desarrollo. Leer más de esta entrada