La maldición del poder prolongado

Está demostrado que a medida que envejecen, los gobiernos fuertes se convierten en dictaduras que al final se resisten a morir, con la secuela que ese apego al poder les deja a los pueblos. Corea del Norte les gana a todos. La dinastía Kim (padre, hijo y nieto) rige con mano férrea a esa nación asiática desde 1948. En el segundo lustro de la última década del siglo pasado (entre 1995 y 1998) hubo allí una prolongada hambruna en la que murieron casi tres millones de personas. Las estadísticas oficiales solo reconocen la muerte de más de 200 mil. La ayuda internacional, proveniente de las naciones capitalistas, ayudó a Corea del Norte a paliar las penosas consecuencias de esa falta de alimentos y quiebra de la economía.

La tiranía de los castro en Cuba le sigue en edad. Es la más longeva e ineficiente de los gobiernos que han padecido los países del hemisferio. Tras una guerra de guerrillas de tres años, Fidel Castro asumió en enero de 1959 el control total de la isla. Seis y media décadas después el resultado es una tiranía muy rezagada, con índices económicos y atrasos tecnológicos considerables en relación con otros países de la subregión a los que superaba antes del triunfo de la revolución.

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Conversación con oídos de sordos

Los excesos de la prensa suelen ser muchas veces, en determinadas circunstancias, tan o más perniciosos para la libertad que los de un gobierno. Y sus muestras de arrogancia compiten con la prepotencia que ella le atribuye a sectores oficiales y políticos no siempre en ejercicio de funciones públicas, envanecidos con la ilusión de un poder que a la postre resulta tan efímero como la vida misma.

Tengo años advirtiendo sin éxito del peligro que para la existencia de la prensa independiente tienen algunas muestras del peor periodismo que se da en algunas estaciones de radio y televisión, con gente de escasa preparación, y con otras con muy alta educación académica, lo cual es más penoso todavía. Gente convencida de que la obscenidad es la mejor manera de llegar al público y alcanzar notoriedad en los medios; que no escatima palabras para ofender a terceros y hacer acusaciones de toda índole, sin posibilidades de probarlas. Espacios cedidos por dueños de medios a quienes se creen creadores de presidentes y a otras furiosas voces, para los cuales no hay límites de ninguna especie. Propietarios ignorantes de que ese modelo de periodismo los hace también responsables de esos excesos.

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El necesario regreso de un exiliado

He insistido en la necesidad de una amnistía que permita el retorno al país de nuestro mayor exiliado político: la moderación. Mientras no logremos incorporarla al debate no encontraremos salida a los problemas que nos empantanan como sociedad y alejan así toda posibilidad de acuerdos serios sobre los problemas fundamentales que se esconden detrás del ruido de las discusiones.

Requerimos más que una ley o un decreto para hacer que regrese. El muro virtual erigido con nuestras grandes diferencias hace imposible entender cuánto urge tenerla de vuelta entre nosotros. Sentarse a la mesa para zanjar las diferencias no es un signo de debilidad y mucho menos de claudicación. Mientras no lo comprendamos así, estaremos a expensas de mediadores con sus propias agendas. De ahí la dificultad en cada intento para alcanzar leyes y acuerdos que resuman el sentir de todos los actores políticos, sumiéndonos en el debate estéril e insustancial de la denuncia y la inutilidad de buscarlas a puertas cerradas, que solo demuestran el alto grado de infantilidad reinante. Por eso, escasean los acuerdos y abundan las componendas.

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Reflexión sabatina sobre el poder

Como todo en la vida, la calidad de un liderazgo que envejece se mide no por quienes lo critican sino por quienes lo defienden de manera irracional. Y son estos últimos lo que definen y resaltan, no otros, la ruta de la bancarrota moral. Ha sido esta una constante, que se acentúa en la medida en que el deterioro hace mella en el sentido del equilibrio, a partir de lo cual se pierde contacto con la realidad y se muestran incapaces de diferenciar entre lo claro y lo oscuro y el paso del tiempo, creyéndose por encima de todo interés público.

Cuando esta situación se da en aquellos casos en que hubo alguna vez expectativas en la población, el sentimiento popular alcanza una confusa mezcla de compasión y desconcierto. Esto hace que la adhesión se exprese en gritos; ruidos que lastiman los oídos y llenan de estupor los ambientes mediáticos, porque es a partir de ese momento en que emigran los espacios para la moderación y el buen sentido. Es la fase en la que ya no se puede volver atrás ni recuperar tiempos perdidos y el aprecio público se esfuma para siempre.

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De corruptos y ladrones

Por las redes, en periódicos escritos y digitales y frecuentemente en programas de radio y televisión se lee y escucha a cualquiera llamar ladrón o corrupto a políticos, empresarios e incluso a periodistas, sin prueba alguna. La práctica se hace más extensiva cada día y parece encaminada a convertirse en un modelo exitoso de periodismo.

Es cierto que en el país hay mucha corrupción pero esta no es cosa nueva en la historia nacional. Como también es verdad que la tradición que la protege es parte del quehacer político y empresarial desde la misma fundación de la república. Es importante para la salud de la nación que la sociedad se empodere y presione a favor de acciones severas contra ese terrible flagelo, dentro del marco de legalidad que imponen la Constitución y las leyes. No es cierto que todos los funcionarios, políticos y empresarios sean ladrones y corruptos. Y no establecer la diferencia cuando se aborda el tema de la corrupción es una terrible injusticia contra todos aquellos que ejercen con dignidad una función pública o un negocio legítimo.

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La defensa de los derechos humanos

Cuando se lee la Declaración Universal de los Derechos Humanos, uno de los textos de mayor valor existente, y se ven las naciones que han integrado el Consejo de Derechos de las Naciones Unidas, encargado de velar por el fiel cumplimiento de las resoluciones de la declaración, se tiende a pensar que la hipocresía y no el respeto a la dignidad y las libertades humanas norman las relaciones a nivel mundial.

El Consejo lo han llegado a formar algunos de los países con más deprimente récord en materia de violación de esos derechos, como son Cuba, China, Rusia y Arabia Saudita, incluso por periodos más extensos que gobiernos con democracias respetuosas de los principios consagrados en esa declaración. También lo han conformado otros países con un lamentable expediente de violación de los derechos humanos como son Venezuela y Vietnam.

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El antisemitismo, según Krauze

Enrique Krauze sostiene que el crecimiento del antisemitismo en América Latina se debe a lo que llama “enojo” de los sectores liberales y de la izquierda por los acontecimientos en la Franja de Gaza y Cisjordania. La irracionalidad de ese prejuicio racial tiene profundas raíces históricas, como bien resalta el insigne intelectual mexicano, autor de un ensayo sobre el chavismo titulado “El poder y el delirio”, lectura imprescindible para entender la tragedia venezolana y el fracaso del experimento revolucionario de la izquierda latinoamericana.

En un artículo publicado hace tiempo en el diario español El País, se refiere a los grados de antisemitismo resaltados por encuestas. En el caso dominicano, dice, el sentimiento de rechazo a los judíos se estima en un 41%, superior al 31% de América Latina y muy por encima del 9% para todo el continente. La cifra es espeluznante porque implica una aceptación de prácticas odiosas que través de los siglos han intentado justificar los genocidios y restricciones que todavía prevalecen en muchos países contra los judíos, negándoles el derecho a incluso a vivir en paz dentro de fronteras seguras.

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A propósito de las encuestas

Hace tiempo escribí que llegaría el día en que pocos tomarán en serio aquellas encuestas que se usan para inducir el voto de los indecisos y los incautos, alterar la percepción sobre las inclinaciones y afectos del público y aprovechar la ingenuidad de los lectores para hacer buenos negocios o posicionarse de sopetón en áreas que demandan años de servicios.

Un profesional de la conducta humana de ganado prestigio en la sociedad, especialista también en investigación de mercado, me mostró la forma de manipular los sentimientos de un conglomerado, con encuestas basadas en preguntas que inducen respuestas en uno o dos sentidos. Para llegar a esta conclusión preparó un cuestionario de tres preguntas y encuestó a 100 personas del segmento C, es decir residentes en barrios de bajos ingresos.

En la primera se preguntaba quién era el mejor jugador del baloncesto de la NBA, Calvin Klein o Hugo Boss. Sesenta dijeron que Klein, 22 Boss, 11 no sabían y siete que ninguno. La segunda preguntaba cuál de las orquestas extranjeras de salsa prefería, si a Los Salseros del Más Allá o la Tropical Band. El resultado fue el siguiente: los del Más Allá 35, la otra 47. Los restantes se inclinaron por cualquiera otra que fuera dominicana.

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