Una pregunta sin respuesta

MIGUEL GUERREROAdmito mi carencia de respuesta para algunas de las más importantes preguntas que muchas veces me formulo. Por ejemplo, ¿por qué escribo una columna diaria desde septiembre de 1978? ¿Por dinero? No lo creo. Lo que me pagan no me resuelve ningún problema. ¿Entonces, por qué lo hago? ¿Acaso es la búsqueda de fama o reconocimiento? Descartado. Detesto la primera y dudo que se obtenga lo segundo por esa vía. ¿Por vanidad? Aún no sufro de ese mal. ¿Para probarme a mí mismo? No necesito hacerlo. Me basta con mi familia. ¿Para estar en el centro de la energía que mueve a esta sociedad? ¡Imposible, daría cualquier cosa para estar lejos de ella!

Pero debe haber una razón, sin duda. Tal vez tan poderosa que sea incapaz de comprenderla. Pasa muy a menudo en un mundo atormentado, donde las personas viven angustiadas por el duro quehacer diario, asfixiadas muchas de ellas en una abundancia extrema y a veces aniquiladora del espíritu, y otras, en número mayor, atrapadas en una terrible escasez desconsoladora. Leer más de esta entrada

El desorden del transporte público

MIGUEL GUERREROEl transporte público es uno de los grandes problemas del país y lo seguirá siendo hasta que alguna autoridad se decida a tomar ese furioso toro por los cuernos. Con el tiempo el problema se ha hecho mayor, convirtiéndose en una perfecta calamidad cotidiana para la mayoría de los ciudadanos que residen en las principales ciudades.

La forma en que conducen estos señores del concho —uno de los últimos reductos del surrealismo criollo— y los de las llamadas “voladoras”, que parecen extraídas de las páginas de una horripilante novela de terror, constituyen un verdadero peligro público. No hay autoridad para esa gente. Las luces de los semáforos sólo cuentan aparentemente para los conductores privados. Los de automóviles y autobuses públicos, pequeños, medianos y grandes, cruzan a enormes velocidades las señales de paro ante la indiferencia de los agentes de la AMET, tan celosos, sin embargo, al uso de los teléfonos celulares en los vehículos privados. Leer más de esta entrada

Los estandartes del buen periodismo

MIGUEL GUERREROEl periodismo no es el mejor oficio del mundo, como tampoco en algunos casos el peor pagado. Muchos periodistas, algunos muy talentosos otros mediocres, viven muy bien y hacen buenos negocios. La mayoría, de entre el resto, se dedicaría a otras tareas si tuviera oportunidad de hacerlo. Pero hay entre estos últimos una considerable cantidad que renunciaría a cualquier riqueza con tal de seguir tercamente en la oscuridad de un viejo escritorio en la redacción, donde muchos consumen su existencia e inteligencia, en la vana ilusión de que construyen el futuro.

Son estos los que han hecho vida en las redacciones y aman apasionadamente lo que hacen. Es este raro espécimen humano el que ha preservado los valores de la práctica del periodismo y el que lucha diariamente, a veces con enormes riesgos personales, para preservar los niveles de dignidad que el ejercicio de la profesión tanto necesita ante el descrédito a que lo ha llevado la vulgaridad y la injerencia del partidismo político. Leer más de esta entrada

La “redención” que los encadena

MIGUEL GUERREROEn esta sociedad de “explotación del hombre por el hombre”, sus enemigos se valen de la prensa controlada por el dinero extraído del sudor de los trabajadores, para combatir el sistema y abogar por su destrucción. En el mundo de la sociedad sin clases, cuyos más patéticos ejemplos son Cuba y Corea del Norte, los abanderados del marxismo ahogan sus sueños de redención en diarios que los obligan a convivir en la más sofocante e indignante sumisión de las que están libres en la sociedad que tanto odian y combaten y en donde encuentran, además, espacios de confort y comodidad reservados en sus lugares de ensueños a los miembros de una selecta, anacrónica y sedentaria burocracia de monárquica vocación.

En la sociedad donde el fuerte se traga al pequeño, los ilusos soñadores de una redención basada en la abolición del lucro proveniente del trabajo y la lícita acumulación que de él resulta, publican artículos y libros que promueven su destrucción, encontrando en ellas editores y medios que los acogen, algo imposible en aquellas que promueven, donde los lineamientos y la directrices del partido, constriñen su inspiración y terminan sometiéndolos a una rigurosa y callada disciplina. Leer más de esta entrada

María Callas y Renata Tebaldi

MIGUEL GUERREROLas rivalidades no solo se dan en la política. Surgen incluso en aquellas actividades en las que dones excepcionales alcanzan los más altos niveles de espiritualidad y belleza. Una de las más famosas involucró a dos de las más elevadas exponentes del canto lírico. Me refiero a las incomparables María Callas y Renata Tebaldi. La primera, de origen griego nacida en Nueva York con el nombre de Ana María Cecilia Sofía Kalogeropoúlus, y la segunda italiana, dominaron con sus potentes voces de soprano spinto y sus fuertes temperamentos el mundo de la ópera en las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado.

Su vida sentimental acortó la carrera de Callas, quien murió a los 53 años, tras un segundo retiro forzoso derivado de un regreso decepcionante luego de una ausencia de ocho años de los escenarios debido a su tormentosa relación con Aristóteles Onassis, su verdadero amor. Ocurrió en 1973, cuatro años antes de su muerte. Con su tenor favorito Giuseppe di Stefano, también en franco declive, inició una gira europea que resultó en total fracaso debido a que su vibrante voz, estaba ya muy deteriorada. Leer más de esta entrada

El paro en los hospitales

MIGUEL GUERREROEn el apasionado debate alrededor de la más reciente paralización de los servicios hospitalarios públicos, se ha pretendido hacer creer que todas las críticas a la decisión del Colegio Médico responden a un rechazo a su derecho a plantear reivindicaciones salariales y de otro género. Si se las observaran con objetividad, podría verse fácilmente la sana intención de muchas de ellas, pues en la realidad actual, la suspensión de esa asistencia médica constituye una clara negación del acceso de los grupos más vulnerables a un servicio, de por sí precario, consagrado como un derecho en la Constitución y las leyes dominicanas.

Uno de los argumentos más socorridos a favor del paro se fundamenta en lo que el gremio califica de “deprimente” situación de los hospitales del Estado y la supuesta indiferencia de las autoridades ante esa realidad, que hacen muy deficientes los servicios a los enfermos que allí acuden. Es precisamente ese alegato lo que cuestiona la huelga, porque la ausencia de los médicos y su negativa de prestar los servicios por los que se les pagan, los hace mucho más precarios. La realidad es que el paro en los hospitales públicos no ayuda la causa de los médicos y le resta respaldo a sus justos planteamientos salariales y de condiciones de trabajo, pues con esa actitud golpean a terceros, a grupos ajenos a su conflicto con las autoridades. Leer más de esta entrada

Por una agenda común

MIGUEL GUERRERONingún país ha sentado las bases firmes del desarrollo, sin una participación activa y decidida de sus sectores productivos. Sus opiniones son de indiscutible valor para la formulación de las políticas económicas y la toma de decisiones especialmente en periodos electorales donde se apuesta erróneamente al fracaso del gobierno para escalar el poder.

Son muchos los desafíos y más las dificultades a las que tendremos que hacer frente como nación en lo inmediato y en el futuro cercano. Un conjunto de factores externos, ajenos a nuestros deseos y voluntades más los problemas por todos conocidos en la economía nacional, harán necesarias medidas y políticas dirigidas a aumentar los niveles de productividad, eliminando así el exceso de burocratismo que traba el crecimiento y la iniciativa privada. Es el camino más corto, seguro y, sobre todo, el menos costoso, para enfrentar los vientos que en situaciones de incertidumbre en el ámbito internacional pudieran amenazar nuestra estabilidad económica. Leer más de esta entrada

El sueño que no deja dormir

MIGUEL GUERREROLa teatral presentación de una imaginaria República Dominicana del 2044, año del bicentenario de la independencia, mostró la semana pasada a un Leonel Fernández fuera de foco, en un escenario surrealista de extemporánea campaña electoral con vista al 2020. Un espectáculo de ficción de alguien incapaz de apreciar la realidad de su entorno y el papel secundario que le toca y se niega jugar, al abandonar las tareas y responsabilidades de un liderazgo partidario disminuido a causa de voluntario alejamiento.

Lo que se observó en esa presentación de “su República Dominicana” del futuro fue apenas a un hombre empeñado en recuperar una posición perdida, por efecto natural y ley de la vida, tras tres mandatos presidenciales muy cuestionados y cuya frustrada permanencia en el 2012, a despecho de la prohibición que él mismo impuso en la renovación de la Carta Magna, hubiera significado el fin del reinado de su partido y el probable inicio de procesos cuyos desenlaces lucían ya entonces predecibles. Sobre todo, la de un dirigente necesitado de atención, agotado por largas horas de ocio. Leer más de esta entrada