Envuelto en la bandera

MIGUEL GUERREROHay una ley que regula el uso de la bandera y como otras es letra muerta en el país. Pero lo peor que puede hacerse con la enseña nacional es irrespetarla, como parece fue el caso del asaltante cuyo cadáver habría sido envuelto en ella, y otros anteriormente, como si se tratara de un héroe nacional, sin que ninguna autoridad hiciera algo para evitarlo mientras se les exaltaban como un patriota o un ciudadano ejemplar, como ya hemos visto varias veces.

Ese hombre fue una víctima de sus propias acciones delictivas. La grabación de su “hazaña” la hemos podido ver por las redes y la televisión. El exgeneral que lo mató no lo hizo en un burdel o en otro lugar oscuro en el desenlace de una reyerta. El hombre cuyo cuerpo fue enterrado envuelto en la bandera, fue en compañía de otro asaltante, armados ambos, hasta la galería de la residencia del exmilitar disparándole mientras este descansaba, para despojarle de un arma con permiso legal, hiriéndole en la cabeza. La reacción del herido fue la propia y usual del hombre educado en el uso formal de las armas, y en cierto modo movido por un instinto de defensa. Leer más de esta entrada

Para batear 300 en la política…

MIGUEL GUERREROLa política y el béisbol son nuestras dos grandes pasiones y en la primera frecuentemente se olvida que el éxito y la fama en el deporte les llegan a un jugador cuando logra la cifra mágica de los 300, para lo cual sólo se necesitan tres imparables en cada diez turnos al bate. Hago mención de esto por la añeja y errada costumbre, vuelta a la vida en esta campaña, de sostener la crítica a un programa de gobierno sobre la base de que sólo se haya cumplido parcialmente lo prometido.

Sostener, por ejemplo, toda una estructura de campaña en el hecho de que no todos los compromisos formulados en las llamadas “visitas sorpresas” del Presidente le han sido honrados a los grupos con los que se ha reunido en estos 18 meses de gestión gubernamental, me parece un enfoque equivocado, porque centra la discusión en temas sobre los cuales hay evidencias de resultados. Leer más de esta entrada

¿Qué es ser dominicano?

MIGUEL GUERREROA propósito de la sentencia del Tribunal Constitucional, me he preguntado qué significa ser dominicano y qué valores, humanos y morales, implica serlo. ¿Se es porque se aman los colores de la bandera, que las instituciones públicas irrespetan usando indistintamente dos colores azules en ella? ¿O porque se vibra al entonar las notas de su épico canto nacional? ¿Qué puede alentar un profundo sentimiento de arraigo en la tierra en que se nace? ¿La tradición? ¿Cuál es la nuestra? ¿Los recuerdos de infancia, la universidad, la familia?

Independientemente del efecto de pertenencia que en todo ser humano genera la vida familiar y los vínculos con la sociedad en que se mueve y trata, es claro que el patriotismo conlleva otros sentimientos más profundos y duraderos, que sobreviven a la muerte y al desarraigo. Me refiero a los valores por los que vale la pena luchar y que hacen grande a una nación, no sólo por la forma en que su gente muere para defender sus derechos y los de los demás, sino por la manera en que allí se vive. Leer más de esta entrada

La Iglesia y el capitalismo (2 de 2)

MIGUEL GUERREROEn su libro “La doctrina social de la Iglesia”, C. Van Gestel (1961) destaca que la reprobación del capitalismo por el Vaticano se resume en dos aspectos fundamentales: un poder ilimitado sobre la propiedad sin subordinación al bien común y la negación o desconocimiento resultante de la dignidad humana de los trabajadores por parte del jefe o dueño de la propiedad o del capital.

El tema había sido abordado por los cardenales franceses en una carta de septiembre de 1949, en la que expresan la necesidad de que se sepa que “hay en la noción misma del capitalismo, es decir, en el valor absoluto que confiere a la propiedad sin referencia al bien común y a la dignidad del trabajo, un materialismo
inadmisible dentro de la enseñanza cristiana”. Leer más de esta entrada

La iglesia y el capitalismo (1 de 2)

MIGUEL GUERREROEn esencia, la Iglesia Católica ha aceptado siempre los principios fundamentales del capitalismo, que abarcan el derecho de propiedad de los medios de producción, la separación del trabajo y el capital, el salario, la libre competencia y las libertades civiles. Sin embargo, a partir de la revolución industrial ciertas manifestaciones del capitalismo han sido condenadas formal y oficialmente por la Iglesia, como lo demuestran infinidad de documentos y testimonios pontificios.

En su mensaje de Navidad de 1942, Pío XII dice que la Iglesia “no puede ignorar ni dejar ver que el obrero, en su esfuerzo por mejorar su condición, se encuentra un sistema social que, lejos de estar conforme con la naturaleza, se opone al orden establecido por Dios y al fin que Él ha dado a los bienes de la tierra”. La idea fue ampliada por el mismo Pontífice en un discurso en septiembre de 1944, en el que plantea con franqueza las diferencias entre ciertas expresiones del capitalismo y la Doctrina Social de la Iglesia, nacida con la Encíclica Reum Novarum, de León XIII en 1891. Leer más de esta entrada

La campaña electoral

MIGUEL GUERREROLa dirigencia política debe hacer un esfuerzo para que la campaña electoral culmine sin mayores incidentes, en aras de la tranquilidad y el sosiego de la nación y del alto interés de preservar la confianza de los dominicanos en sus instituciones políticas y en quienes las dirigen y anhelan dirigirlas. Para hacer posible esa gran aspiración, se requiere sobre todo mantener bajo el tono de las discusiones y el respeto debido al adversario.

Un discurso estridente a alto nivel tendría inevitablemente eco en los demás peldaños de la escalera, lo que calentaría los ánimos y alimentaría la tendencia muy tropical de resolverlo todo por la vía directa. Experiencias de elecciones pasadas deberían servir para que el ruido, la ofensa y las alusiones personales no contaminen el proceso.

El buen éxito de esta campaña es de inmenso e idéntico valor para el gobierno y la oposición. Si el clima se oscurece como resultado de una campaña feroz, preñada de menciones desconsideradas con énfasis en el aspecto personal o invade la esfera de la vida familiar, lo que vendría después sería fácil de imaginar. Leer más de esta entrada

Una cosa llamada revolución (2 de 2)

MIGUEL GUERREROLa historia del marxismo la ha escrito gente que proclamaba la reducción de la semana laboral aquí y en otros países regidos por sistemas democráticos, mientras respaldaban con entusiasmo su ampliación en Polonia y otras naciones del desaparecido bloque soviético. Seudos intelectuales que abogaban por la libertad de creación y la condenaban abiertamente en Cuba. Que protestaban por la falta de respaldo oficial a la labor artística y cultural en Santo Domingo, mientras aceptaban la persecución gubernamental contra poetas, artistas y escritores en La Habana, por haberse atrevido a disentir estos últimos de la corriente oficial, al través de un poema, una pintura o una novela.

Es difícil entender todavía hoy, décadas después de la caída del Muro de Berlín, la facilidad con que esa gente censura a quienes defienden el derecho de Israel a existir como nación. Leer más de esta entrada

Una cosa llamada revolución (1 de 2)

MIGUEL GUERRERODesde el triunfo de la llamada revolución cubana, la enorme ventaja de la izquierda dominicana, fenómeno observable también en el resto de Latinoamérica, ha sido el temor de sus adversarios ideológicos a calzar la etiqueta de reaccionario o derechista. Así, las personas con capacidad para entrar al debate han abandonado el ruedo mucho antes de que soltaran al toro.

He usado deliberadamente la frase “la llamada Revolución cubana”, porque la experiencia de este más de medio siglo de tiranía castrista encaja perfectamente con la definición que una vez hizo Carlos Fuentes cuando le preguntaron qué creía de la revolución mexicana, a lo que respondió diciendo que los mexicanos simplemente necesitaban otra.

Debido a ese miedo al debate, la confrontación en el campo de las ideas se redujo por años, y aún lo vemos entre nosotros, a una especie de soliloquio, en el que sólo se escuchaba y escucha una voz. Leer más de esta entrada