Una pausa en el diario quehacer

MIGUEL GUERREROPocas composiciones despiertan el entusiasmo de los aficionados a la ópera como Rigoletto, el drama de venganza, amor filial, pasión y engaño en tres actos de Giuseppe Verdi (1813-1901). Para muchos verdianos el momento más emocionante se da en el acto final en el que el Duque de Mantua interpreta la famosa aria para tenor La donna é mobile a la que sigue el no menos famoso cuarteto Bella figlia del amore . Los entendidos consideran esta ópera, estrenada en 1851, como una excepcional e inigualable obra maestra, y al compositor como genuino exponente del tránsito entre el bel canto de Rossini, Donizetti y Bellini, y el verismo hasta Puccini.

Lo fascinante de este cuarteto es que el tenor, debe cantar todo el tiempo en registro agudo y mantenerse así por encima de las otras tres voces de barítono (el jorobado bufón Rigoletto, protagonista del drama), soprano (Gilda, su hija) y contralto (Maddalena). La pieza es una de las más celebradas del reportorio verdiano, debido a que esas cuatro voces se fusionan excepcionalmente al final de la melodía hasta formar un todo pleno de fuerza sobrecogedora. Leer más de esta entrada

La designación de la JCE

MIGUEL GUERREROEl bloque opositor ha acusado al gobierno de querer imponer unilateralmente una Junta Central Electoral (JCE) favorable a sus intereses, en lugar de una imparcial formada por personalidades confiables sin ataduras partidistas. Esa intención, advierte, contradice el deseo general de llegar a un acuerdo para escoger a los futuros miembros del organismo electoral por consenso.

A través de uno de los funcionarios más influyentes, el ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, el gobierno ha expresado su total aprobación a una junta integrada por personalidades con un perfil exactamente idéntico al que propone la oposición. De manera que el impasse parece muy propio de la tradición política nacional de complicar las cosas, para extender un conflicto en el que por lo menos en el discurso y las intenciones expresadas por las partes en pugna hay coincidencia de pareceres. Leer más de esta entrada

Una responsabilidad de todos

MIGUEL GUERRERONo pasa un día sin noticias de un asalto a un vecino o compañero de trabajo, o el robo con violencia de un vehículo propiedad de un familiar o amigo. La frecuencia con que ocurren estos hechos delictivos terminará generando una especie de pánico colectivo y una amarga sensación de impotencia en la población. Sensación esta que de continuar dañará el ánimo nacional y convertirá a un pueblo generalmente alegre y despreocupado en su pobreza, en un amasijo de gente asustada y temerosa de salir a la calle para hacer cuanto gusta y está acostumbrada a hacer.

Es preciso, pues, que la población asuma la responsabilidad que le corresponde en la lucha contra ese flagelo, respaldando las medidas que asuman las autoridades, antes de que el fenómeno nos arrope. Sería iluso creer que los ciudadanos puedan por sí solos encarar el desafío. Leer más de esta entrada

El aporte de los medios al pesimismo

MIGUEL GUERREROHay una considerable dosis de contribución de los medios al creciente pesimismo que se observa en amplios sectores de la sociedad, cuando se escucha constantemente decir que el país “está jodido”, “se jodió” o va a “joderse”. El problema radica en que el estado de ánimo resultante podría hacer que en situaciones muy adversas el mal augurio se cumpla, porque el derrotismo pulveriza las fuerzas con las que es posible y absolutamente necesario hacer que una nación se mantenga en pie o se levante cuando las rodillas le flaquean.

Cuanto se escucha en la radio o se ve en la televisión, especialmente en las mañanas e incluso en el espacio en que participo, es carga demasiado abrumadora, para gente que vive saltando de un problema a otro. Con ese legado diario, hay que ser en extremo optimista para ir al trabajo con deseos, o de confiar que el porvenir nos reserve cosas buenas. Leer más de esta entrada

Un impostergable compromiso

MIGUEL GUERREROLas interminables quejas sobre la actitud de las autoridades frente a los casos de corrupción casi siempre pasan por alto un detalle fundamental que le otorga una dimensión desconsoladora: la complicidad de grupos privados en esa práctica viciosa y destructiva. Con frecuencia se pretende justificar la evasión bajo el alegato de que los impuestos se lo robarán en el gobierno. Lo curioso es que la evasión, especialmente la de algunas modalidades impositivas como el ITBIS, por ejemplo, equivale a robarse primero lo que se dice se robarán después los funcionarios públicos.

Ahora viene a saberse, por la publicación de un artículo en elCaribe del economista Andrés Dauhajre, que la evasión de ese impuesto supera miles de millones de pesos, en gran medida amparada por un carnet de exención por donde se cuelan compras y ventas no relacionadas con una gracia impositiva, de la que se aprovechan cientos de empresas, entre las que se encontrarían algunas de las más grandes y prestigiosas de la nación.

Es lógico pensar que la revelación del economista no les era desconocida a las autoridades, lo cual implicaría una dolorosa complicidad, en prejuicio del Estado y de la capacidad recolectora del gobierno. Ilógico sería en lo adelante que esa situación continúe sin tomarse las medidas necesarias para ponerle término a una práctica que hemos sufrido por décadas, en detrimento de las arcas públicas.

Conscientes del problema, se precisa ahora de un abarcador acuerdo nacional que permita a la nación salir airosa del impostergable compromiso de llegar a un sistema impositivo justo, libre de inequidades, que fortalezca la capacidad recaudadora del sector público y dote a los sectores productivos de la estabilidad necesaria para impulsar el crecimiento de actividades económicas que promuevan el desarrollo y la generación de empleos. Solo bastaría un poco de coraje para alcanzarlo.(Reproducido con autorización del autor.Publicado en elCaribe)

La crítica en una democracia

MIGUEL GUERREROPor años he insistido sobre el peligro de aislamiento en que caen gobiernos democráticos, cuando solo ven en la crítica mala intención o un deseo de entorpecer iniciativas oficiales. Si bien muchas veces ese sentimiento domina los enjuiciamientos públicos a las acciones del gobierno, no siempre esa es la intención que prima. Con más frecuencia de la que se admite, las observaciones a determinadas conductas o prácticas gubernamentales o de funcionarios, están inspiradas en sanos propósitos.

La sabiduría de un gobierno consiste en poder apreciar la diferencia. La falta de esa capacidad impide aprovechar oportunidades excepcionales de corregir posturas y políticas inadecuadas o ganarse nuevos afectos. Casi siempre, el rechazo instintivo a la crítica no alcanza a ponderar su alcance ni la finalidad que esta persigue. Leer más de esta entrada

Balaguer y la Constitución

MIGUEL GUERRERODos frases pronunciadas por Balaguer, citadas por sus adversarios fuera de contexto, le han perseguido incluso después de su muerte. Durante un largo período de precios deprimidos del mercado azucarero, el entonces Presidente de la República intentaba obtener un aumento de la cuota en el mercado norteamericano, donde priman precios preferenciales. La situación internacional no le era nada favorable al país y el gobierno dominicano tenía entonces problemas de comunicación con la Casa Blanca debido al deterioro del clima de derechos humanos prevaleciente en aquella época.

En un discurso ante la Asamblea Nacional, Balaguer apeló a la comprensión de la administración del presidente Nixon, señalando que si su presidencia constituía un obstáculo al logro de una mayor cuota azucarera él estaría dispuesto a asumir un sacrificio y renunciar al cargo. Leer más de esta entrada

Una experiencia personal

MIGUEL GUERREROLa idea más aceptada en el país de un puesto público es la de llegar allí como una oportunidad para hacerse rico. Por eso es tan difícil crear una verdadera conciencia nacional en contra de la corrupción y por esa misma causa los delitos económicos quedan siempre cubiertos por un manto de impunidad.

Cuando renuncié en enero de 1988 a la dirección general de CORDE, en conflicto abierto con el presidente de entonces Joaquín Balaguer, todos los caminos se me cerraron. Aunque mis relaciones con el caudillo reformista sobrevivieron a ese difícil momento, lo cual me salvó de algunos embarazosos momentos con la zona más salvaje de su entorno palaciego, la situación se me hizo cuesta arriba.  Leer más de esta entrada