El fracaso de una revolución
17 enero, 2017 Deja un comentario
Después de someter por más de medio siglo al pueblo a rigurosas restricciones y a un sistema de controles totalitarios, con absoluta pérdida de las libertades políticas y económicas, el envejecido y anacrónico castrismo, más lejos de una revolución que en los peores tiempos anteriores a su llegada al poder, ha abierto algunas rendijas para permitirles a los cubanos tener conucos en sus patios, barberías, salones de belleza y pulperías propios y destartalados vehículos milagrosamente útiles todavía, gracias al ingenio que el régimen no pudo quitarle al cubano.
En otras palabras, permitir a medias, gota a gota, lo que le quitó a partir del 1959. Cerrados por simbolizar la decadencia del capitalismo, el heredero de Fidel se embarca ahora en la construcción presurosa de campos de golf, para hacer más atractivo el turismo, una actividad que la revolución pasó en la década de los sesenta por las armas, de la misma manera sumaria con la que salió de sus opositores y disidentes. Leer más de esta entrada

