El fracaso de una revolución

MIGUEL GUERRERODespués de someter por más de medio siglo al pueblo a rigurosas restricciones y a un sistema de controles totalitarios, con absoluta pérdida de las libertades políticas y económicas, el envejecido y anacrónico castrismo, más lejos de una revolución que en los peores tiempos anteriores a su llegada al poder, ha abierto algunas rendijas para permitirles a los cubanos tener conucos en sus patios, barberías, salones de belleza y pulperías propios y destartalados vehículos milagrosamente útiles todavía, gracias al ingenio que el régimen no pudo quitarle al cubano.

En otras palabras, permitir a medias, gota a gota, lo que le quitó a partir del 1959. Cerrados por simbolizar la decadencia del capitalismo, el heredero de Fidel se embarca ahora en la construcción presurosa de campos de golf, para hacer más atractivo el turismo, una actividad que la revolución pasó en la década de los sesenta por las armas, de la misma manera sumaria con la que salió de sus opositores y disidentes. Leer más de esta entrada

Lily Pons, la reina del Metropolitan

MIGUEL GUERREROAun en los ambientes más cultivados del género operático, pocos recuerdan a Lily Pons, quien fuera la reina indiscutible del Metropolitan de Nueva York, la meca del mundo lírico, por casi treinta años, desde su primera presentación allí en 1931 con Lucia di Lammermoor, de Gaetano Donizetti.

Nacida en Francia, a comienzos del siglo pasado, Alice Josephine Pons, que era su nombre completo, ingresó en 1930 a Estados Unidos, donde adquirió años después la nacionalidad, siendo una desconocida en el ámbito lírico. Muy pronto, sin embargo, la hermosura de su voz, su inconfundible timbre y la limpieza de sus agudos, la catapultaron a la cima, en la cual permaneció hasta finales de la década de los cincuenta, poco antes de su retiro de los escenarios.

Su estable carrera estuvo cimentada no solo en su extraordinaria habilidad vocal y su impecable técnica sino también en su perfecto dominio escénico y su innegable talento dramático, que la convirtieron en la preferida del exigente público de su época. Leer más de esta entrada

El peligro de la unanimidad

MIGUEL GUERREROHace veintiocho años escribí en este mismo diario sobre el peligro de la unanimidad y parece oportuno hacerlo de nuevo. Advertía que el país necesita voces independientes capaces de ofrecer enfoques imparciales o por lo menos diferentes de la problemática económica y social. Es que la gente vive hastiada de las versiones “oficiales”, las que no siempre provienen del sector gubernamental.

Por lo regular, el tratamiento de los problemas nacionales por parte de la oposición política, resulta por igual decepcionante.

De ahí la importancia de que prevalezcan voces independientes, individuos e instituciones decididos a hacerse escuchar por encima de la pobreza que envuelve muchas veces el debate de los problemas nacionales. Y sobre todo capaces de rechazar instintivamente la tendencia a caer en la unanimidad que tanto daño le ha hecho al país, por el miedo natural de la gente a quedar al margen o a marchar en contra de la dirección en que soplan los vientos de su época. Leer más de esta entrada

El exilio de la moderación

MIGUEL GUERREROLe decía a Fausto Rosario Adames que el presidente Danilo Medina dejaría un valioso legado si emitiera un decreto de amnistía para tratar de que la moderación, un exiliado de la política y las pasiones dominicanas, regrese a la mayor brevedad al país. Basta leer los discursos de la dirigencia nacional y ver y escuchar muchos de los programas de televisión y de la radio de más alta audiencia para entender porqué se nos hace tan necesario que ese valor perdido retorne cuanto antes.

La moderación está ausente del debate nacional y por eso presenciamos en el tratamiento público de los grandes temas a los actores halándose las greñas y abandonando la escena al primer desacuerdo. En los espacios más populares de los medios electrónicos apenas se habla y el grito intenta ser el canal de persuasión. Pocos cuidan lo que dicen y la caballerosidad, un elemento vital de toda discusión civilizada, se perdió en el ruido. Leer más de esta entrada

La lucha contra la corrupción

MIGUEL GUERREROLa designación por el presidente Danilo Medina de una comisión independiente, integrada por líderes religiosos y empresariales y personalidades de la sociedad civil, con autoridad para investigar denuncias muy sonadas de corrupción, se enmarca en el sendero correcto, dentro de la obligación legal y moral contraída con el ejercicio del cargo.

Todas las energías del país parecen haberse concentrado en una discusión que nubla el entendimiento y lo divide. Hay programada una marcha el domingo 22 del presente para protestar contra la corrupción y exigir el cese de la impunidad. El tema es viral en las redes. A muchos de los convocantes les mueve una preocupación sincera. A otros los sentimientos más diversos.

La marcha se dará y ese es un legítimo derecho en un ambiente democrático como el que, a Dios gracias, vivimos. Pero los gritos de protestas no son ni serán suficientes. Hacen falta acciones y el clamor camina en esa dirección. Por tanto, sería incongruente que la respuesta correcta del gobierno a ese reclamo no encuentre el endoso que necesita para alcanzar un objetivo común, el cual no es otro que un clima de transparencia garante del buen y racional uso de los recursos públicos. Criticar la iniciativa presidencial o rechazar la responsabilidad de actuar en favor de lo que se reclama constituiría un acto de inconsistencia imperdonable. Leer más de esta entrada

El legado de la mala memoria

MIGUEL GUERRERODebido a la mala memoria de los dominicanos, causa de muchas de nuestras desgracias, existe todavía en algunos sectores la intención de replantear moralmente el tema de la tiranía, con el insano propósito de justificarla como una necesidad histórica de su época. Se nos pone de ejemplo el servicio exterior como muestra de la superioridad de la tiranía trujillista sobre la democracia.

Al advertir sobre el riesgo que eso supone para el sistema democrático, me atrevo a asegurar también que todo tiende a justificar ante las generaciones presentes y futuras actuaciones que de otra manera resultarían imposibles de explicar histórica , moral y políticamente. Con honrosas y conocidas excepciones, el servicio exterior durante la Era de Trujillo constituyó uno de los peores y más degradantes aspectos del régimen. La inteligencia de muchos de los que formaron parte del mismo hace posible que todavía hoy miles de dominicanos vean en esa etapa oscura de nuestra vida republicana, valores inexistentes. Con todo respeto, esos personajes a los que se atribuyen tantos méritos, quedaron ya marcados en las páginas de nuestra historia por la dimensión justa de sus propias actuaciones. Leer más de esta entrada

Desarrollo y desigualdad social

MIGUEL GUERRERONuestro más grande desafío es encontrar la forma de conciliar los logros del crecimiento económico de las últimas décadas con una mejor y más equitativa distribución de sus frutos. Entre la aceptación de esta realidad y la voluntad para llevarla a la práctica, han mediado abismos insondables. Estamos pues obligados a encontrar la manera de alcanzar tan alto y noble propósito.

Tal vez uno de los más grandes defectos nacionales desde la fundación de la República ha sido la carencia de voluntad política para realizar aquellas empresas que demandan nuestras propias y más agudas necesidades, entendiendo ese defecto no sólo como el fruto de decisiones y políticas gubernamentales, sino más bien como la falta de vocación general para acometerlas. Este es uno de los puntos, sin embargo, en que los políticos dominicanos lucen totalmente parecidos. Por lo general saben identificar las metas sin la misma habilidad para encontrar el camino para encontrarlas.

La diferencia entre la inacción, que ha sido en el pasado la causa de muchos de nuestros males, y el correcto encauzamiento, es una voz de marcha dictada a tiempo. La gravedad de nuestros problemas hace ya un imperativo la toma de decisiones inmediatas tanto a nivel público como privado a fin de evitar mayores consecuencias sociales y no se trata de una decisión que pueda tomar unilateralmente el gobierno. La brecha ha seguido expandiéndose en el país, como resultado de un crecimiento desigual. Aquello de que habitamos una tierra de promisión, suena hueco a los oídos de cientos de miles de padres de niños famélicos, que anualmente nacen y mueren en medio de un ambiente de escasez absoluta sin oportunidades ulteriores. Es un imperativo atacar positivamente los niveles de desigualdad que han traído consigo el crecimiento y expansión de la economía y apoyar cuantos esfuerzos se hagan en esa dirección, sin mezquindades políticas.(Reproducido con autorización del autor.Publicado en elCaribe)

La iglesia y el capitalismo (2 de 2)

MIGUEL GUERREROEn su libro “La doctrina social de la Iglesia”, C. Van Gestel (1961) destaca que la reprobación del capitalismo por el Vaticano se resume en dos aspectos fundamentales: un poder ilimitado sobre la propiedad sin subordinación al bien común y la negación o desconocimiento resultante de la dignidad humana de los trabajadores por parte del jefe o dueño de la propiedad o del capital.

El tema había sido abordado por los cardenales franceses en una carta de septiembre de 1949, en la que expresan la necesidad de que se sepa que “hay en la noción misma del capitalismo, es decir, en el valor absoluto que confiere a la propiedad sin referencia al bien común y a la dignidad del trabajo, un materialismo inadmisible dentro de la enseñanza cristiana”.

Un lustro después, en abril de 1954, la cuestión fue nuevamente planteada por el episcopado francés, en el que recuerda “las graves condenas lanzadas por los soberanos pontífices” contra lo que llama “los abusos del capitalismo liberal”. Leer más de esta entrada