Recuerdos de una mañana en Jerusalén

MIGUEL GUERREROEl sol parecía perezoso esa mañana. Había tardado en aparecer sobre los amarillentos y milenarios muros de Jerusalén y sus tenues rayos apenas calentaban el frío pavimento de la antigua Vía de Juliano, hoy avenida del rey David. Una brisa glacial hería las mejillas y retozaba sobre los revueltos cabellos de una joven pareja que esperaba la llegada del autobús, a menos de una cuadra del hotel King David. El sonido de los vehículos corriendo rápidamente hacia el sur, donde se halla el centro comercial judío destruido a comienzos de la guerra de 1948, se entremezclaba con el cántico sereno de los pinos y los eucaliptos mecidos por el viento.

Desde mi habitación se veían claramente los verdes senderos del Monte de los Olivos. Y, más allá, las viejas y sagradas murallas de la vieja ciudad. Frente a las vetustas murallas del muro occidental, o Muro de las Lamentaciones, judíos de luengas barbas madrugaban para decir sus antiguas oraciones oscilando rítmicamente el pecho hacia delante, en señal de reverencia. Leer más de esta entrada

Un tema de reflexión

MIGUEL GUERREROCuando se alejan del buen decir, algunos ataques mediáticos suelen hacer más bien que el mal que se proponen. Y plantean también serios cuestionamientos sobre el medio que los acoge. Un diario no es el lugar ni la tecnología que se usa para imprimirlo, sino lo que sale a la calle, el contenido que lleva a sus lectores.

La existencia de todo medio en una sociedad democrática está sujeta al examen diario de sus lectores, plebiscitos permanentes que en algún momento influirán en el favor y la aceptación del público. La calidad del contenido es el rostro real de un medio y de aquellos que lo dirigen. Cuando un diario presta sus páginas a la calumnia y a la vulgaridad, pierde credibilidad y la admiración de sus lectores, por más que eso tarde en ocurrir. Sucede igual con las personas, los gobiernos y los partidos de oposición. Cuando estos se valen de terceros para intentar dañar reputaciones, sea en el plano político como en el personal, terminan pareciéndose a quienes usan para esas tareas. La mediocridad en sus peores modalidades suele buscar en los medios un refugio ideal. Y sabemos que la radio y la televisión se han convertido en sanedrines de quienes buscan fortuna y fama en la difamación y el improperio. Leer más de esta entrada

Una absurda prohibición

MIGUEL GUERREROSe recuerda todavía el viacrucis de la niña de once años obligada a procrear un bebé producto de una violación por un enfermo sexual, evidencia de la trágica y absurda decisión de imponer en la Constitución de la República la prohibición de la interrupción del embarazo, bajo el cuestionado criterio del derecho a la vida. La niña finalmente murió pero si algún milagro médico le hubiera salvado la vida quedaría marcada para el resto de su existencia, arrastrando una criatura resultado de un abominable acto criminal.

La criminalización de toda forma de interrupción del embarazo pone trabas y en jaque a la ciencia médica. Ningún facultativo se arriesgará a asumir su responsabilidad aún en las peores y más desagraciadas circunstancias, a sabiendas incluso de que corra peligro la vida de la paciente. Cuando escucho o leo el argumento que sustentó ese adefesio, me pregunto: ¿Cuál vida, si la de la madre violada o el feto? ¿Si en situaciones extremas por salvar a una criatura que aún no ha nacido sacrificamos a la madre, dónde queda el criterio del derecho a la vida? Leer más de esta entrada

Un típico exceso mediático

MIGUEL GUERREROAlguien escribió en las redes que un hijo de la presidenta de la Cámara de Cuentas, un militar de carrera con rango de general, figura en una nómina de la CDEEE como asesor de seguridad entre un pequeño grupo de otros altos oficiales. La nota fue circulada con un tono crítico contra la doctora Licellot Marte de Barrios y bastó para que en programas de radio y televisión se le echara ácidamente en cara ese hecho como una muestra de su supuesto compromiso político con el gobierno para encubrir la corrupción.

Esto último me parece un abominable ejemplo de pésimo e irresponsable periodismo, porque si bien ella, como cualquiera otra autoridad pública, está sujeta a valoración, esta debe y tiene que hacerse en base a su trabajo y apego a los principios de tan alto cargo y no por otras circunstancias. Mucho menos cuestionando el derecho de un hijo mayor de edad, a ocupar cualquiera otra posición, sobre la que ella no tiene decisión de nombramiento. Leer más de esta entrada

El tema del aborto

MIGUEL GUERREROEl Senado debe recibir mañana el informe sobre las observaciones del presidente Danilo Medina relacionadas con el aborto. El debate en relación con el caso ha generado muchas pasiones y posiciones muy radicales. Es preciso establecer frente a tantas actitudes radicales que contrario a lo que se ha pretendido presentar, las observaciones presidenciales no promueven el aborto. Tampoco lo promueven muchas de las voces que endosan la posición del mandatario.

Lo que se persigue es una flexibilización de la ley, de suerte que no se criminalice la interrupción del embarazo en tres circunstancias o causales. Por ejemplo, cuando médicamente se confirme que está en peligro la vida de la madre. No tiene sentido alguno el concepto del “derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte”, si solo se le aplica a la criatura por nacer y no a la madre que la lleva en su vientre. La segunda causal tiene que ver con las condiciones del feto, es decir cuando existen comprobadas deformaciones que harían de la criatura un vegetal. Y la tercera, cuando el embarazo es el fruto de una violación o de un incesto, catalogados ambos como un crimen en las leyes dominicanas. Leer más de esta entrada

“Atento a mí”

MIGUEL GUERREROMe excusan si la grafía del título no corresponde al significado del dicho que describe uno de los comportamientos más típicos del irrespeto a las leyes y las normas civilizadas que explican muchos de los vicios que se observan en el diario vivir, tanto en la esfera pública como en la privada. En la primera se alcanza a entender a través de esa expresión la inobservancia de las obligaciones que muchos han asumido al ocupar cargos públicos, por elección o designación del Ejecutivo. Llegan tarde e incurren en otras violaciones a sus deberes en el cargo “atento” a él. Y no actúan tampoco con la transparencia y honradez requeridas por la misma razón.

Los ciudadanos comunes se pasan la luz roja “atento a mí” y no toman en cuenta la señal de una vía, no sólo cuando no ven a un policía, sino porque se creen con el derecho de hacerlo, algo que por supuesto les niegan a los demás. Ese “atento a mí” está presente en todos los ambientes a todas horas. Se porta el arma de fuego para el que se posee sólo un permiso de tenencia porque la expresión supone que hacerlo no implica violación alguna y la arraigada tradición de dejarlo así ha hecho de este abominable comportamiento una práctica usual y común del dominicano. Leer más de esta entrada

La responsabilidad de los medios

MIGUEL GUERREROLas regulaciones suelen ser peligrosas en materia de libertad. Los gobiernos autoritarios se valen de ellas para silenciar la prensa y acallar a sus opositores. Pero la vulgaridad y otros excesos como práctica habitual en programas de radio y televisión promueven la necesidad de imponer controles al uso de esos medios. Más gente parece inclinada a tolerar el exceso de autoridad con tal de ver a sus hijos protegidos de las extravagancias y obscenidades que trazan en estos tiempos las pautas de popularidad y el éxito comercial que traen consigo las grandes audiencias.

Debemos reconocer que los programas propulsores de esos métodos son los preferidos de nuestros políticos y que son muy pocos entre ellos los que no siguen sus transmisiones, sin importar el riesgo de caer en las deprimentes trifulcas verbales que se dan en los mismos con inusitada frecuencia. Y deplorar también que sea el respaldo publicitario, oficial como privado, lo que les garantiza mantener sus altos ratings.

En el pasado, se ha llegado a proponer organismos con autoridad para controlar esos excesos. Fue el caso de una propuesta, por suerte abandonada del entonces presidente Leonel Fernández de crear un organismo encargado de evitar que se empleen “malas palabras” en las transmisiones radiales y televisivas. Leer más de esta entrada

A las víctimas del Holocausto

MIGUEL GUERREROBen Gurion se levantó lentamente de su asiento en una pequeña sala del museo de Tel Aviv. Eran las cuatro de la tarde y aunque se habían reunido en secreto para evitar una intromisión de las tropas británicas, prestas a abandonar Palestina, las calles de la ciudad eran un hervidero humano. Decenas de miles de judíos ortodoxos, liberales, conservadores y comunistas, se apiñaban por toda la ciudad portando banderas azules y blancas con enormes estrellas de David. Los judíos de Europa Oriental habían sido obligados a llevar ese símbolo como un estigma y millones de ellos habían muerto en los campos de exterminio del nazismo.

Esa tarde, del 14 de mayo de 1948, lo agitaban orgullosos. Habían esperado en la diáspora 2,000 años para hacerlo. Durante siglos, los judíos en todo el mundo habían orado y sufrido por ese momento. En la mesa familiar, ante las siete velas del candelabro sagrado de Israel, habían declarado noche tras noche mirando hacia el Este, de cara a la antigua ciudad de David: “El año próximo en Jerusalén”. Leer más de esta entrada