Nuevas formas de tiranía

Cada época tiene sus formas de represión y la tiranía se ejerce de distintas maneras. El final de la guerra fría, a punto de resucitar, hace difícil en estos tiempos modelos al estilo de un Trujillo, un Pérez Jiménez o un Somoza, pero no imposible. Para muestra tenemos los casos de Cuba y Venezuela, donde la libertad no existe en uno y está al borde de perecer en el otro.

Los gobiernos en todas partes poseen recursos para frenar la iniciativa individual e imponer la arbitrariedad como norma de vida política, como tantas veces pudieron hacerlo en el pasado. La sutileza de algunos métodos no los hace menos brutales y perniciosos. Ese poder aniquiló en Cuba el papel de los ciudadanos en el desarrollo de la sociedad y en Venezuela lo ha reducido al máximo. Hay también países en donde habiéndose cercenado la libertad empresarial, sobrevivieron los empresarios y hasta prósperas empresas en un sentido nominal. Ya no se necesita suprimir la iniciativa libre para de hecho eliminarla. Leer más de esta entrada

La ira del profeta

En los últimos años Occidente ha sido víctima de crueles muestras de intolerancia por parte de grupos fanáticos musulmanes que han culminado en actos lamentables de violencia. Algunas han sido provocadas por expresiones propias del ejercicio de la libertad y no están ligadas a conflictos de carácter bélico, como la guerra en Irak o el enfrentamiento de judíos y palestinos en el Medio Oriente.

Numerosos diarios de esta parte del mundo en su momento publicaron editoriales para expresar su horror ante la “fatwa”, sentencia de muerte, con que los imanes iraníes condenaron al escritor británico de origen hindú, Salman Rusdhie, por la publicación del libro “Los versos satánicos”, considerado como ofensivo al profeta Mahoma. La sentencia ordenaba a los musulmanes darle muerte donde quiera que el escritor se encontrara. La orden era también extensible a los editores responsables de la publicación. Rusdhie vivió escondido durante años y en un vano intento por aplacar el furor de los líderes musulmanes expresó su arrepentimiento por el libro, lo que no le sirvió de mucho. Leer más de esta entrada

La economía de mercado

La realidad indica la importancia de promover una mayor dosis de iniciativa individual, tanto en la economía como en las demás facetas del quehacer cotidiano. Y dos ejemplos muy cercanos, Cuba y Venezuela, resaltan esa imperiosa necesidad. Los mercados bien abastecidos han sido siempre aquellos dejados en situaciones normales a la libre competencia y a las fuerzas naturales del mercado.

La experiencia demuestra que las economías centralizadas o cualquiera de sus hijastros generan estrechez y pobreza. Constriñen el desarrollo y degeneran en el planeamiento de la vida ciudadana. También es cierto que una economía de mercado sin restricción alguna impide la justicia social. De manera que lo ideal es un modelo intermedio para garantizar el principio de la distribución del poder y propiciar oportunidades más equitativas dentro de un sistema de libre concurrencia. Leer más de esta entrada

De saco y corbata

En determinadas circunstancias, un buen saco y una corbata pueden ser el mejor aliado de un reportero en épocas de convulsión. Lo comprobé personalmente en los años setenta, mientras cubría para la agencia internacional de noticias de la que era corresponsal a tiempo completo, una huelga violenta de protesta contra el gobierno de Balaguer en San Francisco de Macorís. Usualmente iba trajeado a la pequeña oficina donde operaba la agencia en la calle Mercedes, a pocas yardas del parque Independencia, frente a una funeraria, porque en mis diarios recorridos visitaba el Palacio Nacional y cuando lo requería el Congreso.

Mi urgente traslado ese día al centro de la trifulca no me permitió detenerme en casa para cambiarme de ropas para estar más a tono con lo que sucedía. Allí, en medio de una refriega, me encontré de pronto en el dintel de la puerta de entrada de una residencia en un barrio donde tenía lugar una verdadera batalla campal. Leer más de esta entrada

Los medios de comunicación

La prensa nacional ha evolucionado radicalmente en las últimas décadas. Las transformaciones se han dado no sólo en materia de formato y diseño o en la presentación de noticias y contenido editorial, sino en el punto esencial de su comprensión del papel que deben jugar los medios en la vida democrática del país. Desempeñan ahora una labor activa en la discusión de los temas esenciales. Estos cambios de concepción de su rol fortalecen su presencia como agentes importantes del debate nacional, y no el de simples receptores de informaciones o relatores del acontecer cotidiano en calidad de espectadores pasivos.

El cambio más importante se refiere a la propiedad de los medios, con tendencia a la concentración por parte de grupos económicos. Con ello se ha dado también una transformación en el campo de sus intereses primarios. El traspaso de la propiedad a estos grupos, produjo dos hechos fundamentales: en primer lugar su fortalecimiento económico, la modernización de sus instalaciones y equipos y, por consiguiente, la expansión de oportunidades profesionales. Leer más de esta entrada

Los controles en la cultura

Hace varios años, la Feria del Libro dedicada a Cuba puso de resalto el peligro que representa para la libertad individual y la libre creación la imposición de normas al trabajo artístico y literario. Los delegados oficiales del gobierno cubano a ese evento demostraron con sus actuaciones que las regulaciones en el campo de la cultura pueden degenerar en restricciones al ejercicio de la libertad de los individuos.

Como se ha dicho, peor que el control de la economía lo es el control de la cultura. Las normas imperantes obligan a los intelectuales, poetas, escritores y artistas plásticos a ceñirse a las políticas oficiales, que son instrumentos de control social. Igual sucedía en la antigua Unión Soviética. Aún después de la muerte de Stalin y la denuncia de las purgas y los asesinatos de millones de rusos durante el reinado de terror del Zar bolchevique, hecha por Nikita Kruschev en el veinte congreso del Partido Comunista de la URSS, y la creación posterior de un clima de relativa tolerancia, los artistas e intelectuales soviéticos continuaron ceñidos a las normas muy estrictas del llamado Realismo Socialista, lo que los obligaba a supeditar su labor a las directrices oficiales de la clase dirigente y los intereses del partido. Leer más de esta entrada

Los dos colores azules de la bandera

Nos independizamos de Haití, no de la Metrópoli. Tenemos tres, no un padre de la patria. Nuestro himno nacional es un canto épico, no de amor ni de exhortación al trabajo, y si nos fijamos bien en el alto de los pendones ondean lo que parecen dos banderas.

De acuerdo con los documentos y testimonios conocidos sobre el tema, el rojo de la enseña nacional es bermellón y el azul el de ultramar. No debería haber pues lugar a confusiones sobre algo tan solemne como es el color de la bandera, el mayor de los símbolos de la patria. Sin embargo, hasta en las más importantes oficinas públicas, a veces en los mismos cuarteles militares y policiales y en determinados momentos en la propia sede del Congreso Nacional y en el Palacio Nacional, se observa el uso de otra tonalidad azul, mucho más oscuro, en los cuadrantes del emblema. Esta informalidad se cumple también, con insólita frecuencia, en actos públicos en donde asisten los más altos dignatarios de la nación, en muchas oportunidades hasta el presidente de la República. Leer más de esta entrada

El mito del heroísmo revolucionario

A base de infinidad de mitos se atribuyó a la sociedad comunista un proceso permanente de evolución social que en realidad nunca poseyó, ni en la Unión Soviética ni en ningún otro lugar. El carácter heroico otorgado a los movimientos revolucionarios marxistas era y continúa siendo una de las leyendas más propaladas. Sin embargo, el heroísmo y el sacrificio extremo como se cuentan en las historias oficiales de esos movimientos, no fueron las notas descollantes en muchos de esos procesos revolucionarios.

La colectivización, que provocó más de veinte millones de muertos, fue el paso crucial para la consolidación de la revolución bolchevique y es imposible encontrar en ese proceso negro de la historia soviética algún rasgo de humanidad o algo que la justifique, que no sea la ganancia del poder por parte de Stalin y sus colaboradores, convertidos después en los nuevos zares de Rusia. Finalmente, la sociedad que pretendía ser perfecta e igualitaria se derrumbó en Rusia por efecto de sus propias contradicciones y carácter totalitario, no a consecuencia de una conspiración exterior del occidente capitalista. Leer más de esta entrada