En la hora crucial de la humanidad

En un momento crucial de la historia de la humanidad, cuando las fuerzas de la tiranía y el odio abrazaban a Europa, la voz y el temple de un gran estadista, Winston Churchill, se levantó sobre el miedo y la desconfianza y su ronco timbre devolvió al Reino Unido el valor que finalmente hizo posible la destrucción del nazismo.

Cuando todo parecía perdido, con el Ejército británico a merced de las fuerzas de Hitler en Dunquerque, ciudad portuaria en el norte de Francia, Churchill no se dio por vencido. Con la oposición incluso de su gabinete de guerra ideó e hizo posible la operación Dínamo, la más gigantesca operación de rescate jamás realizada, con naves civiles, lo que permitió el regreso a casa de 300,000 soldados, vitales para el esfuerzo de guerra. Su discurso ante el Parlamento inyectó las energías que el pueblo necesitaba para enfrentar la amenaza nazi:

“Llegaremos hasta el final. Lucharemos en Francia, lucharemos en los mares y océanos, lucharemos con confianza creciente y fuerza creciente en el aire. Leer más de esta entrada

El choque de intereses

Con el paso de los años, la clase política ha logrado inculcarle a la gente la idea de que el país vive permanentemente enfrentado al choque de intereses contrapuestos. De un lado, el interés nacional, representado por el Estado y quienes ejercen el poder, y el particular, que emana de la actividad privada. En el falso criterio de valoración sobre el que esa tesis se sustenta, el primero es el legítimo y el segundo es el espurio, del que surgen todas las iniquidades que hacen de la nuestra una nación socialmente injusta debido a las enormes desigualdades existentes.

La teoría de la desigualdad basada en la existencia de los intereses particulares ha servido en toda América Latina para encubrir la corrupción y el enriquecimiento ilícito de una clase política incapaz de plantear soluciones de fondo a los graves problemas de sus países y preservar de este modo los grandes y crecientes privilegios que el secuestro de la vida política por los partidos le ha permitido a sus dirigentes.

La verdad, sin embargo, es muy distinta. Los hechos demuestran hasta la saciedad que la pobreza prevaleciente en muchos de los países se debe al predominio de los intereses de los políticos y a su miopía del rumbo que toma el mundo en que se desenvuelven. Leer más de esta entrada

Rivales hasta la muerte

Las rivalidades no solo se dan en la política. Surgen incluso en aquellas actividades en las que dones excepcionales alcanzan los más altos niveles de espiritualidad y belleza. Una de las más famosas involucró a dos de las más elevadas exponentes del canto lírico. Me refiero a las incomparables María Callas y Renata Tebaldi. La primera, de origen griego nacida en Nueva York con el nombre de Ana María Cecilia Sofía Kalogeropoúlus, y la segunda italiana, dominaron con sus potentes voces de soprano spinto y sus fuertes temperamentos el mundo de la ópera en las décadas de los 40, 50 y 60 del siglo pasado.

Su vida sentimental acortó la carrera de Callas, quien murió a los 53 años, tras un segundo retiro forzoso derivado de un regreso decepcionante luego de una ausencia de ocho años de los escenarios debido a su tormentosa relación con Aristóteles Onassis. Ocurrió en 1973, cuatro años antes de su muerte. Leer más de esta entrada

¡Diantre!

En Global, la indiscutiblemente mejor revista dominicana de temas científicos y culturales, me he topado en mis archivos con algunas de las más notables exhibiciones del arte de no hacerse entender, experiencias literarias que me han puesto ante el enojoso compromiso de cuestionar, defecto propio de la edad, mi personal capacidad para asimilar lo que a tantos académicos les resulta tan sencillo.

Veamos, por ejemplo, unos párrafos de un enjundioso estudio sobre la industria azucarera, de la periodista argentina María Marta Lobo: “ La teoría de sistemas de Luhmann ha servido para explicar el dinamismo de los procesos sociales, producido por la condición de auto referencialidad de los subsistemas que se reconocen a sí mismos y en esa misma observación a su entorno. Se trata de las luchas de cada subsistema por lograr la propia unidad y la reducción de la complejidad. Los mismos cruces que permiten la construcción, en base a las diferencias, de los imaginarios sociales”. Leer más de esta entrada

Todo será distinto

En la era digital, los periódicos, como los conocemos hasta ahora, irán desapareciendo hasta morir. Sobrevivirán sólo en aquellos países regidos por dictadores y tiranos, porque les servirán como instrumentos de adoctrinamiento y para mantener en la oscuridad a la población. Los periódicos les servirán para controlar la información, impidiendo el acceso de los ciudadanos al Internet y a las novedosas formas de comunicación y difusión de noticias que a diario surgen por efecto de la magia de las redes en la web.

Los periódicos que llegan a nuestros hogares se están poniendo viejos y morirán, porque dejarán de ser útiles y sus contenidos perderán actualidad e interés con cada minuto que pase. Un periódico sólo está en capacidad de renovar su contenido con la edición del día siguiente. En esas veinticuatro horas ocurren cosas que cambian diametralmente la vida de millones de personas y la suerte de las economías de países grandes y pequeños, ricos y pobres. Leer más de esta entrada

Cuando de excesos se trata

Los excesos en los medios suelen ser tan dañinos para la moral pública y los derechos ciudadanos como las restricciones al ejercicio de la libertad de expresión. Hace años, me tocó escuchar por la radio un espectáculo vergonzoso, impropio entre profesionales del periodismo. Ocurrió en medio de una violenta discusión sobre las diferencias de criterio de funcionarios del área económica. Uno defendía al entonces secretario Técnico de la Presidencia, otro al gobernador del Banco Central. A este último le correspondió la peor parte. Le llamaron por cuantos epítetos uno pueda imaginarse, con vocablos groseros e insultantes.

El programa tiene fama de burlarse de su audiencia, pero en la citada oportunidad no se respetaron límites. Momentos hubo en que pensé que la discusión, cada vez más agria, con ofensivas referencias personales, llegaría a vías de hecho. Las malas palabras, pronunciadas en un tono que herían los oídos, se sucedían sin parar una detrás de la otra. Leer más de esta entrada

Los medios y el Poder Judicial

Una de las prácticas que más afecta el desenvolvimiento e independencia del Poder Judicial es la tendencia a dirimir fuera de los tribunales y especialmente en los medios de comunicación, asuntos pendientes de fallo en la justicia. Algunos de los casos más sonados se han ventilado así en las páginas de periódicos y en programas de radio y televisión. Los ciudadanos conscientes de la importancia que para la vida institucional del país y la vigencia de un estado de derecho tiene la soberanía del Poder Judicial, vemos con estupor la insólita frecuencia con que abogados de personas acusadas de los más diversos delitos, acuden a los medios para esgrimir sus argumentos de defensa con la obvia intención de presionar a los jueces y condicionar a la opinión pública.

Muy pocos jueces en este país están en condiciones de resistir este tipo de presión, proveniente a veces de figuras con gran influencia política y enorme poder económico. Por esta razón, siempre recuerdo la exhortación del entonces presidente de la Suprema Corte de Justicia, doctor Jorge Subero Isa, “a todos los jueces del país”, publicada en los diarios el 6 de julio de 2006 como espacio pagado. Leer más de esta entrada

El valor de la tolerancia (3 de 3)

Es cierto que la prensa ha sido víctima de la intolerancia de quienes no creen en ella o la ven como un obstáculo a sus ambiciones desmedidas. Pero no es menos cierto que muchos ciudadanos, en la política, la farándula, el deporte y el gobierno, son con la misma frecuencia víctimas de los prejuicios y la incompetencia de quienes han encontrado en el ejercicio del periodismo un medio para exhibir sus mediocridades intelectuales.

A menos que esté preparada para aceptar los más severos juicios sobre su papel, la prensa nacional, y en particular los periodistas, no estaremos en condiciones de contribuir eficazmente a la creación de un clima libre y sin prejuicios para el debate de las ideas, lo cual es fundamental para la democracia. Los ejemplos diarios de intolerancia periodística son tantos como los que la prensa critica.

Algunos amigos me cuestionan las razones por las que suelo con esporádica frecuencia reproducir o hacerme eco de las críticas, muchas veces agrias y subidas de tono, que recibo en mi dirección electrónica de lectores enojados por el contenido de uno que otro comentario en esta columna diaria. Leer más de esta entrada