Por un poco de poesía en la política

Aunque dejé de interesarme por el género hace años, siempre he creído que las cosas mejorarían notablemente en el país si de vez en cuando en el ámbito de la política y en esferas del poder, sea en el gobierno como en la oposición, la voz de un poeta dejara escuchar su canto de esperanza. En lugar de tanto ruido y disonancia habría así reposo para el espíritu, suficiente tranquilidad y sosiego para hallar un camino adecuado, en medio del laberinto al que nos conducen las diferencias.

La añeja crudeza de nuestras realidades ha cercenado la imaginación, el toque mágico que tantas veces se precisa para encontrar fuera del quehacer político, sórdido e insensible, la llave de soluciones a los problemas del país. Y es que el defecto principal de los dirigentes nacionales es su incapacidad para encontrar en la belleza de la forma un método de acción político y aceptarlo como una fórmula viable. Prefieren el sistema directo y franco de la ofensa y la brusquedad. Tal vez pudieran aprender de aquel que tanto denostaron y que hace años, ante la estatua de un poeta en el acto inaugural de una plaza, en medio del trajinar cotidiano de la Presidencia, fue capaz de encontrar la siguiente inspiración: Leer más de esta entrada

El pesimismo dominicano

Los dominicanos nos estamos volviendo en extremo pesimistas. Vamos en camino de perder la fe en el futuro y en nuestras propias capacidades para enfrentar los desafíos que la dura realidad impone. Y aunque no es justo generalizar, se puede ver por todas partes. El empresario próspero habla de lo mal que le va en el negocio. El profesional de clase media se queja de que los ingresos no le alcanzan. Las jóvenes parejas no se casan porque temen que la falta de oportunidades les impida educar correctamente a sus hijos.

Entiendo que existen razones que conducen a ese estado de ánimo casi colectivo. Pero si no cambiamos de actitud jamás podremos conseguir todo lo que el potencial nacional permite. Estaremos tan mal como pensemos. Y mientras mayor sea el nivel de derrotismo, peores serán los resultados de nuestros esfuerzos como nación.

No intento desconocer la desconsoladora situación que confrontamos y el hecho de que en muchos aspectos de la realidad social retrocedemos en lugar de dar pasos hacia delante.
Pero todo en la vida es cuestión de actitud. Leer más de esta entrada

El secreto que duró 30 años

Hasta la publicación en 1991 de mi obra Los últimos días de la era de Trujillo, se desconocía el lugar donde permaneciera oculto durante seis meses el después mayor general Antonio Imbert Barreras tras el asesinato de Trujillo, ocurrido treinta años antes. Imbert se refugió en la residencia de los cónsules italianos, los esposos Mario y Dirse Cavagliano, quienes antes habían también arriesgado sus vidas y las de sus hijos ocultando a Guido D’Alessandro (Yuyo), a quien ayudaron incluso a salir del país disfrazado de turista en un buque de pasajeros.

Imbert llegó a la casa de los Cavagliano dos días después del tiranicidio, eludiendo la represión que se había desatado contra los responsables de la muerte de Trujillo. Temiendo ser descubierto, esa misma noche dictó una carta narrando la forma en que habían consumado el hecho. Liliana, la hija de Mario y Dirse, pasó a máquina el dictado que luego firmó Imbert. Días después, Mario aprovechó que Armando D’Alessandro, hermano de Yuyo, fuera excarcelado por gestiones de la OEA, para visitarlo en su residencia ubicada en las cercanías del Palacio Nacional para entregarle el documento. Leer más de esta entrada

Los extremos dificultan el debate

Las pasiones y las posiciones extremas han secuestrado la discusión de los grandes asuntos nacionales. Temas como el aborto, la inmigración ilegal de haitianos, la preservación de los ríos y otros recursos naturales, entre otros, son hoy rehenes de la irracionalidad que impide el debate equilibrado, dificultando de este modo la búsqueda de soluciones. No es posible encontrar una salida justa a esos problemas partiendo de los extremos. Si no lo hacemos desde el centro no llegaríamos jamás a ningún lugar y el ruido de la discusión nos ensordecerá, desaprovechando tiempos que no podremos recuperar después.

La propuesta de despenalización del aborto ha surtido el efecto de una crecida de río. En medio del intenso calor que producen los que por un lado abogan por la legalización total y los que por el otro se oponen a toda forma de interrupción del embarazo, aún ante el riesgo de muerte de la madre, se ha cerrado el espacio a toda reflexión serena. Leer más de esta entrada

La ley que necesitamos

Necesitamos una ley que nos obligue a escuchar cada mañana y antes de acostarnos, el Concierto en Do mayor para flauta y arpa de Juan Crisostomos Wolfang Amadeus Mozart, para ver si logramos calmarnos y discutir con la serenidad que la nación necesita los asuntos más urgentes. Por ejemplo, la ley de partidos con primarias abiertas, por años esperada, y la todavía más importante ley electoral, para dotar al organismo responsable de organizar las elecciones el poder necesario para garantizar su transparencia y feliz realización.

Si la magia espiritual de esa obra majestuosa no nos fuera suficiente, y el segundo movimiento, Andantino, no surtiera en algunos el efecto tranquilizador requerido, la ley debería declararlos “casos perdidos”, con lo cual nuestro país comenzaría, ¡por fin! a tomar al toro por los cuernos.

Tal vez una ley así nunca sería aprobada porque en su discusión se tendría la necesidad de ver de qué se trata y me temo que Mozart sería demasiado castigo para oídos acostumbrados al ruido que ensordece en la búsqueda de solución a los problemas nacionales aún pendientes. Leer más de esta entrada

Primarias abiertas al estilo de un león

Sin importar lo que digan, la recogida de firmas de apoyo a la precandidatura presidencial del expresidente Leonel Fernández es a todas luces una modalidad de primarias abiertas, a las que paradójicamente el líder del PLD se opone. Se está permitiendo lo que luego le negará a sus rivales: buscar a lo externo del partido el apoyo que ya él trata de encontrar. La contradicción es propia de quienes no juegan limpio, porque en su condición de presidente del partido, el tres veces expresidente de la República tiene clara ventaja sobre los demás dirigentes que aspiran a la presidencia, que son varios y conocidos.

El señor Fernández usa su condición privilegiada dentro del partido para imponerse a los demás y esa es una práctica no correcta en una democracia. Cuando el hoy presidente de la República, Danilo Medina, desafió su poder, renunció al cargo de ministro de la Presidencia, una especie de jefe de gabinete, para disputarle candidatura a las elecciones del 2008. El gesto no encontró en el presidente del PLD una respuesta similar o acciones que hicieran más equitativa la competencia, en la que al final él se impuso con el control del Estado a su favor. Leer más de esta entrada

Reflexiones de mediados de semana

He escrito que en algunos países, los medios de comunicación se han percatado del peligro que representa para la libertad de expresión los excesos en que incurren muchos comunicadores al conducirse obscenamente en la radio y la televisión. España es uno de ellos. Aunque allí las extravagancias radiales y televisivas no alcanzan, justo es reconocerlo, los niveles de irrespeto al público que aquí hemos logrado, hace varios años los responsables de los medios españoles acordaron limitar la difusión de mensajes y filmes con altos contenido de obscenidad, violencia, sexo y droga, a horarios fuera del alcance de los niños, ante las quejas crecientes de ciudadanos ofendidos por el daño que esa práctica irresponsable alcanzaba.

En muchas partes, la gente renuncia voluntariamente a sus derechos con tal de recuperar la tranquilidad. Si esto sigue como va, pudiera ser que los dominicanos, hastiados un día de tanta obscenidad en los medios electrónicos, se sientan tentados a aceptar como normal la represión interventora del gobierno para reglamentar el material de difusión de la radio y la televisión, lo cual sería fatal e imperdonable. Leer más de esta entrada

Dejando a un lado la política

Muchos amantes de la ópera creen que la coloratura es propia sólo de las buenas sopranos líricas ligeras, pero como técnica al fin es realizable en todo tipo de voz. La coloratura (color) requiere de una buena dicción y sobre todo de un canto preciso, ya que no es más que la capacidad de ejecutar sucesiones de notas rápidas y de esta manera poder extender la vocal de una sílaba a varias notas seguidas.

Las composiciones de Mozart demandan el dominio perfecto de esa técnica y grandes compositores del bel canto la elevaron al extremo de amplitud, agilidad y rapidez, como figuran en casi todas las obras de Rossini, Bellini y Donizetti, aunque no con la misma frecuencia e intensidad en las de Verdi y Puccini, considerados ambos, sin embargo, como los dos más grandes genios de la tradición italiana de la ópera. Los compositores contemporáneos, los que han perpetuado con su genio el rico legado de sus antecesores, no hicieron de ella un recurso habitual de sus obras y esa ha sido la causa de que muchos críticos del arte lírico cuestionen permanentemente si fue debido a que no encontraron la forma de integrar esa técnica de modo natural a sus creaciones. Leer más de esta entrada