No estará lejano el día si…

Fulano se unió a un movimiento que lo llevará al Congreso. Un grupo de vecinos redactó un proyecto convirtiendo la calle donde vive en el municipio de una nueva provincia de dos cuadras alrededor. Lo propusieron para el Senado de la futura demarcación. Y el jovial abogado de la esquina confesó su deseo de ser el diputado.

En la cuadra hay otros abogados, un médico, dos contables, un ingeniero y profesionales de distintas ramas. Por eso, sin necesidad de usar los de otros vecindarios que aspiran a lo mismo, podrían tener su propio correo, fiscalía, Impuestos Internos y demás. Fulano reside en una zona del Polígono Central, enmarcado entre las calles Kennedy, Máximo Gómez, Bolívar y Churchill, donde están ubicados los principales bancos, los grandes centros comerciales, los mejores supermercados, las tiendas más exclusivas y los barrios residenciales entre los más caros del Distrito Nacional. Una zona que se basta sola con el mayor nivel de ingreso per cápita de la república. Leer más de esta entrada

La mujer en la Unión Soviética

La liberación femenina se anotaba como uno de los objetivos de la revolución marxista, pero con excepción del derecho al trabajo rudo era poco lo que esa sociedad proporcionaba a las mujeres que no hubieran conseguido ya en otros países. Muchas de las restricciones y prejuicios del absolutismo zarista contra el sexo femenino se mantuvieron durante todo el periodo stalinista e incluso le sobrevivieron.

Tras la muerte de Lenin en 1924, Stalin promulgó una ley que puso bien en claro el papel de la mujer en la sociedad proletaria. El breve periodo de liberalidad femenina de los primeros años de la revolución, que permitían el amor libre y condenaban las viejas tradiciones relativas al matrimonio como anacrónicas, quedaba sepultado así con esta iniciativa stalinista.

La disposición prohibió el aborto, permitido en los inicios del bolchevismo, hizo más rígidas las reglas del divorcio y con la eliminación del patronímico y el uso en su lugar de una rayita, equivalente en ruso del hijo de nadie, se condenó a la madre y a los hijos naturales con una cláusula de identidad, que se mantuvo vigente 16 años después de la muerte de Stalin. Leer más de esta entrada

Nuestros héroes verdaderos

Los héroes de este país no son los responsables de hacer las leyes que ellos mismos violan después, ni los que se creen iluminados y custodios de un gran ideal de redención y mucho menos los que se imaginan depositarios de la herencia libertaria de los fundadores de la república. Los verdaderos héroes nacionales son aquellos hombres y mujeres que, sin necesidad de hacerlo, dedican gran parte de su tiempo y comprometen su patrimonio en obras sociales en beneficio de los olvidados de una sociedad que dista de ser justa por las grandes iniquidades que la caracterizan.

Son aquellos que dejan a un lado las comodidades alcanzadas tras una larga vida de trabajo y éxito, para entregarse a los demás sin más recompensa que el respeto y la admiración que su voluntariado genera. Los que han puesto sus buenas famas y patrimonios al servicio de las bellas artes y la música clásica, impulsados sólo por la convicción de que el desarrollo cultural es uno de los caminos más seguros a la liberación del alma nacional, porque un pueblo sin educación está condenado al fracaso y a la pobreza material y espiritual. Leer más de esta entrada

Actitudes ciudadanas

A veces por apatía dejamos al Gobierno la solución de problemas sobre los cuales los ciudadanos tenemos una cuota de responsabilidad. Por su naturaleza muchos de los conflictos que hacen difícil la vida cotidiana pueden ser resueltos con una mejor actitud ciudadana. El del tránsito, por ejemplo, tal vez uno de los que más nos irrita, tiene su origen en el desprecio a las normas y el desconocimiento de la ley. Aunque el parque vehicular ha crecido al punto de generar congestionamientos que antes nadie se imaginaba, la forma en que conducimos agrava la situación.

Se anda con demasiada prisa, como si el mundo estuviera a punto de terminar y fuera preciso llegar antes que nadie para asegurarse un pasaje seguro al más allá. Resulta, sin embargo, que aquél que nos rebasa en una avenida muy transitada con uno de esos espectaculares “cortes patelitos”, como dicen nuestros jóvenes, tiene que pararse de golpe por la luz de un semáforo o por una simple e interminable hilera de vehículos en la esquina siguiente. Muchos de los accidentes que a diario se producen tienen en este peculiar fenómeno del tránsito dominicano una de sus causas. Leer más de esta entrada

Intentando cruzar el Rubicón

El Rubicón es un río de pocos kilómetros de estrecho caudal del nordeste de Italia. Durante el imperio romano, se les prohibía a los generales cruzarlo con sus ejércitos. La prohibición tenía una finalidad. El río dividía y servía de frontera entre la República de Roma y la provincia de la Galia y protegía a la primera de invasiones militares. Medio siglo antes de Cristo, Julio César, ordenó a sus tropas cruzarlo iniciando la guerra civil, con el dicho siguiente: “La suerte está echada”. La frase “cruzar el Rubicón” se interpreta desde entonces como exponerse a una situación en extremo riesgosa, de fatales consecuencias.

Entre nosotros, muchos políticos suelen lanzarse al Rubicón, pero el intento no ha sido cruzarlo sino navegar hasta su desembocadura. Y como el río no se bifurca al llegar al mar, no encuentran un delta donde refugiarse. Pudiéramos estar ante un nuevo intento de cruzarlo con la orden, más que una directriz, de imponerles a los diputados del PRM, la obligación de votar por una ley de partidos políticos con las llamadas primarias cerradas contradiciendo la posición que sus líderes han sostenido en años recientes. ¿Puede un partido obligar a su gente a entrar en riña con sus convicciones? Leer más de esta entrada

La satanización del lucro

Ha vuelto a ponerse de moda la palabra “lucro”, que al decir de muchos políticos es incompatible con toda obra de bien colectivo y es una de las causas de las grandes desigualdades sociales que caracterizan la sociedad en que vivimos. Cuando el lucro es producto del tráfico de influencia, la corrupción administrativa, el narcotráfico, la prostitución, el juego y otras prácticas criminales y viciosas, la definición le viene al dedo. Pero la satanización del lucro proveniente de una operación o negocio lícito es una de las razones que explican el subdesarrollo material de muchas naciones.

En la clase política del país se entiende que el papel estatal en el ámbito empresarial no debe perseguir fines lucrativos, es decir utilidades y niveles de rentabilidad que se hacen necesarios en todo proyecto privado. Esta estrecha visión es lo que explica la quiebra de la empresa pública y la pésima calidad de los servicios que el Estado, entre otras palabras la mayoría de los gobiernos, han ofrecido desde los mismos inicios de la república. Leer más de esta entrada

Cuando la moderación nos abandona

Cada día la moderación pierde espacio en el país. Ocurre en los medios de comunicación, en el ámbito político, en la esfera sindical y en los círculos empresariales. Hasta los concursos de popularidad artística y de belleza están contaminados por esa inclinación a la disputa que tanto atrae entre nosotros.

Los intercambios de ideas, otrora un ejercicio constructivo, se ganan ahora al través del ruido; de quien hable más fuerte. En la radio ya no se conversa con el público, sino se grita. No se cuidan las palabras. Mientras más grosero se es, mayor encanto y más aceptación en la audiencia.

La minoría que trata de situarse en el justo medio, a distancia de la lisonja y la fortuna, ya no tiene cabida en nuestro ambiente. Lo que ella piense carece de importancia. No gana votos ni tiene resonancia en los medios. La moderación es ya un pasaporte caduco. Una pérdida de tiempo. Un vano ejercicio que a nadie interesa y cuya efectividad fue puesta en duda hace ya un buen tiempo. Leer más de esta entrada

Los periodistas no somos especiales (3 de 3)

Es cierto que la prensa ha sido víctima de la intolerancia de quienes no creen en ella o la ven como un obstáculo a sus ambiciones desmedidas. Pero no es menos cierto que muchos ciudadanos, en la política, la farándula, el deporte y el gobierno, son con la misma frecuencia víctimas de los prejuicios y la incompetencia de quienes han encontrado en el ejercicio del periodismo un medio para exhibir sus mediocridades.

Por eso he insistido durante años que a menos que esté preparada para aceptar los más severos juicios sobre su papel, la prensa nacional, y en particular los periodistas, no estaremos en condiciones de contribuir eficazmente a la creación de un clima libre y sin prejuicios para el debate de las ideas, lo cual es fundamental para la democracia. Los ejemplos diarios de intolerancia periodística son tantos como los que la prensa critica. Leer más de esta entrada