Reflexión sabatina
2 junio, 2018 Deja un comentario
Ciertos ataques mediáticos hacen más bien que el mal que se proponen. Y plantean también serios cuestionamientos sobre el medio que los acoge. Un diario no es el lugar ni la tecnología que se usa para imprimirlo, sino lo que sale a la calle; el contenido que lleva a sus lectores. Todo medio en una sociedad democrática está sujeto al examen diario de sus lectores, plebiscitos permanentes que en algún momento influirán en el favor y la aceptación del público. La calidad del contenido es el rostro real de un medio y de aquellos que lo dirigen. Cuando un diario presta sus páginas a las calumnias termina perdiendo toda credibilidad y la admiración de sus lectores.
Sucede igual con los gobiernos y los políticos. Cuando estos se valen de terceros para intentar dañar reputaciones, sea en el plano político como en cualquier otro, terminan pareciéndose a quienes usan para esas tareas. La razón es que se requiere de mucho más talento para ejercer la democracia que para imponer la tiranía, por cuanto lo primero supone el uso de la razón y el otro el de la fuerza. La tolerancia a la crítica seria es una obligación de todo gobierno y partido político que se presuma democrático. Leer más de esta entrada

