Cuidemos la frontera

Los graves acontecimientos ocurridos en Puerto Príncipe, con un trágico balance de muertos y daños a la propiedad, hacen necesario un riguroso refuerzo de la frontera y una reformulación de la política migratoria, para frenar la entrada ilegal masiva con toda su onerosa secuela de pobreza, insalubridad. La debilidad fronteriza es abono de un potencial conflicto.

En mayo de 1963, un grave incidente diplomático estuvo a punto de conducir a un enfrentamiento bélico. Y menos de dos días antes del golpe que derrocó al presidente Juan Bosch, otro incidente, este fronterizo, agravó las tensiones que venían acentuándose desde mayo. La ocupación violenta ese mes de la embajada dominicana en Puerto Príncipe por fuerzas policiales haitianas, bajo el pretexto de que allí se daba refugio a un oficial de ese país acusado por el dictador Francois—Papa Doc—Duvalier, del fallido intento de asesinato contra sus hijos mientras se dirigían escoltados hacia el colegio, había motivado una airada reacción de Bosch y llevado las relaciones a un punto de congelación. Leer más de esta entrada

¿Cuándo Songo le dio a Borondongo?

Por mucho que lo neguemos o nos resistamos a admitirlo, la política dominicana se parece mucho a la trifulca que Celia Cruz describió una vez sin aclarar al final la razón que la provocó. Porque si bien fue reiterativa al decir que “Songo le dio a Borondongo” la copla quedó sin definir, terminando con un “Eh que lío”, que dejaba perplejo a todo aquel que la escuchaba.

Así pues en nuestro creativo quehacer político partidario, cada día se da ese viejo cuento una vez que se supo incuestionablemente que Songo le dio a Borondongo, porque al igual que la canción este se desquitó con Bernabé, el que a su vez le pegó a Muchilanga, quien no tonto “le echó a Burundanga” , hinchándose los pies. Y como la difunta Celia menciona a una tal Monina, sin decir quién es, aquí entre nosotros encontrarla podría ayudarnos a descifrar el enigma de por qué Songo le dio a Borondongo, iniciándose así el pleito de nunca acabar. Leer más de esta entrada

La noche de los cristales rotos

El ciclo de antisemitismo que invadía Europa en los años treinta del siglo pasado, subrayaba la necesidad de una patria segura para millones de seres que en el sufrimiento de dos mil años de dispersión habían insistido en seguir siendo judíos. Palestina no era ya una ficción sino una realidad que debía materializarse todavía con mucho sacrificio. Al través de sus organizaciones en Alemania, los judíos habían descubierto la inminencia del nuevo peligro. Los nazis acuñaban una terrible palabra que no dejaba lugar a dudas de su designio.

En los discursos del Fuhrer y en la propaganda de Goebbels, vernichtung—aniquilación—se oía siempre. Los pogromos que estremecieron las poblaciones alemanas y austriacas todo el día y la noche del 10 de noviembre de 1938, y que ha pasado a la historia como La noche de los cristales rotos, fue solo un anticipo de lo que esperaba a las comunidades judías del continente.

La represión de ese terrible día tuvo un pretexto oficial en el asesinato en París de un funcionario de la embajada alemana por parte de un joven judío holandés. Herschel Grynszpan, había recibido una carta de su padre detenido por los alemanes. Leer más de esta entrada

La abstención electoral

En algunos círculos se habla todavía de que en un futuro reglamento para regularizar las campañas electorales se prohíba la promoción de la abstención electoral. Esta vieja aspiración me parece monstruosa y anti-democrática. El derecho que los dominicanos se han ganado de escoger libremente a sus gobernantes, implica el derecho de cada ciudadano de votar por la opción electoral que entienda más beneficiosa para el país o más afín con sus intereses, sean ideológicos, políticos, religiosos o económicos. Por lógica elemental ese derecho garantiza la facultad ciudadana de abstenerse cuando entienda que ningún candidato o partido llena sus expectativas.

Como la abstención no constituye delito, promoverla no puede ser objeto de sanción, con el perdón de quienes apoyan o respaldarían esa iniciativa, que ya hace años se alentó desde la Junta Central Electoral. Recuerdo que en una carta al organismo, el periodista Rafael Molina Morillo, en su triple condición entonces de director de El Día, presidente del Centro para la Libertad de Expresión y ciudadano, decía que la intención caía en el plano de la ilegalidad. Leer más de esta entrada

“Valgo más vivo que muerto”

La figura gallarda y arrogante que la leyenda revolucionaria nos ofrece de Ernesto Guevara, popular y mundialmente conocido como el Che, no es la que describió cuarenta años después de su muerte el general retirado boliviano que lo apresó. Por aquel entonces capitán, el oficial Prado afirma que el Che pidió clemencia al entregarse a las tropas que él dirigía, exclamando que valía más vivo que muerto. No fue precisamente un final heroico para una trayectoria revolucionaria que la propaganda ha querido convertir en un mito.

Según Prado, Guevara presentaba un aspecto desgarrador. Lucía extremadamente delgado y exhausto, desarrapado, sucio y hambriento. La antítesis del superhéroe. No hubo señales de dignidad en su muerte. Al igual que Sadam Hussein, atrapado en una ratonera debajo de la tierra, no exigió un precio por su vida. Simplemente se entregó; vencido, sin fuerzas para seguir luchando. Leer más de esta entrada

La burguesía en nuestro léxico político

Nada produce más hilaridad que escuchar a los políticos e intelectuales dominicanos hablar de burguesía y pequeña burguesía en términos despectivos para referirse a los movimientos sociales o políticos que adversan o específicamente a sus contrarios, porque en el más literal de los sentidos la mayoría, si no todos, son también burgueses y pequeños burgueses.

De acuerdo con la definición universalmente aceptada, la burguesía es la clase social formada por los grupos más acaudalados. Es decir, por aquellas personas que poseen capital, propiedades y bienes materiales de los o con cuales viven. De modo que nada tiene de malo ser un burgués o pertenecer a ese mundo al que tanto se denigra y al cual anhela penetrar aquellos que lo detractan. En la Edad Media, se llamaba burgués a los habitantes de los burgos, que no eran más que los lugares que gozaban de privilegios laborales o se les permitía el disfrute de propiedades. Leer más de esta entrada

Una conversación peligrosa

Los periodos electorales suelen traer muchas sorpresas y despertar asombrosas emociones. En los días finales de una de ellas, si mal no recuerdo a mediados de abril del 2008, conversando telefónicamente con un amigo acerca de uno de mis temas favoritos, salió a relucir Ernani, el personaje de la ópera de Verdi del mismo nombre, también conocida como “El honor castellano”, basada en un drama de Víctor Hugo, no la figura política de oposición de entonces de nombre fonéticamente parecido.

Por una de esas malas jugadas resultantes del defectuoso manejo de una tecnología avanzada, en medio de la conversación se escuchó una tercera sonora voz musitar: “Lo tengo”. La experiencia me resultó fascinante y me enseñó la importancia de hablar en código, cuando de temporadas de altas escuchas se trata. Lección esta que deberían aprender principalmente los actores de los dramas electorales, si bien ha quedado establecido que esos extraños intrusos incursionan en otras esferas más lucrativas que la política, incluso con mucho más éxito y probablemente con menos riesgos. Leer más de esta entrada

Ocupaciones ilegales y “padres de familia”

Nada afecta la libre empresa como la virtual usurpación de la propiedad privada mediante la ocupación ilegal de fincas, solares y edificios por gente desaprensiva que se escuda en el falso derecho de hacerlo en su condición de “padre de familia”. Hay cientos de casos que lo confirman en las principales ciudades y en las zonas agrícolas y ganaderas. Numerosos planes de desarrollo, en el ámbito turístico, industrial y comercial, han sido paralizados en las últimas décadas por esta práctica convertida en un sistema de hecho legalizado por la incompetencia de los tribunales y la apatía de funcionarios públicos que nada hacen para corregir esas invasiones irregulares.

Abogados y personas que se creen muy poderosas por sus vínculos con esferas de poder han hecho de esta práctica uno de los negocios más lucrativos del país. Sé de numerosos casos de alquiler de inmuebles, para vivienda y negocios, cuyos ocupantes no pagan sus obligaciones y terminan virtualmente adueñándose de la propiedad. Los procesos de desalojo de esas ocupaciones ilegales duran años y cuestan a los legítimos propietarios cantidades enormes de dinero en procesos interminables en la justicia. Leer más de esta entrada