El espíritu del placer

La misma noche de la firma del armisticio que selló la victoria de Alemania sobre Francia, once días después de la caída de París, en junio de 1940, el general Philippe Petain, jefe del gobierno colaboracionista de Vichy, dirigió una alocución desde Burdeos. El héroe de la batalla de Verdún, que había sellado la victoria francesa sobre los ejércitos del Kaiser alemán en la Primera Guerra Mundial, dijo que no ocultaría la verdad a su pueblo. A Francia, bajo la ocupación a la que él servía, le esperaban días muy duros.
“Nuestra derrota tuvo su origen en nuestra negligencia”, expresó Petain.

“El espíritu del placer destruye lo que ha edificado el espíritu del sacrificio”.

Sin pretender establecer un símil entre esa etapa dolorosa de la historia moderna francesa y la dominicana, la famosa expresión del general galo nos obliga a reflexionar acerca de una de las características más pronunciadas del alma nacional. ¿Cuántas veces a lo largo de nuestra historia esa marcada inclinación del carácter nacional a lo fácil no ha estropeado grandes esfuerzos para sacar al país del estancamiento, ya fuere económico como institucional? Leer más de esta entrada

Para morar en el desierto

La mayoría de los dominicanos vive ajeno a lo que ocurre fuera de su entorno, en una especie de mundo irreal y falso, como si fuera necesariamente cierto lo planteado por el genial filósofo irlandés Emund Burke y tanta gente repite sin analizarlo a fondo, que bastaría con que los buenos no hagan nada para que los malos, los perversos, se salgan con la suya. Lo cierto es que este mundo no es de aquellos que tratan de ceñirse a las reglas y las normas que la sociedad se traza para organizar la vida en comunidad y lograr de esta forma que las leyes se cumplan y se pueda coexistir con un nivel mínimo de respeto a los derechos que a todos nos corresponden, por el simple hecho, si se quiere, de haber nacidos.

La realidad es que el mundo es de los más fuertes, de los que se aprovechan de la debilidad humana para imponerse a toda costa contra los débiles. Los que abusan de los que se afanan por vivir conforme a sus principios, sin ambiciones desmedidas, que viven conformes a sus creencias, éticas o religiosas, y que no aspiran a más cosas que estar en paz con Dios y consigo mismo. Leer más de esta entrada

El sentido real de la democracia

Contrario a como todavía se cree, un régimen de libertades civiles plenas no es, ni podrá ser, el legado de un partido y mucho menos el de un líder. La democracia, con todas sus ventajas colaterales, no se pone en vigencia mediante un decreto presidencial o la simple aprobación de una ley por el Congreso. Es el fruto de la experiencia de una nación y el resultado de un proceso en el que intervienen, en distintas épocas, diferentes hombres, mujeres, partidos y grupos sociales. Cada uno de ellos juega de acuerdo a su capacidad y condicionado por las circunstancias políticas, económicas y sociales del momento.

Con demasiada frecuencia los partidos que ejercen el poder se atribuyen la paternidad de la democracia en que vivimos. Además de constituir una sobrestimación de su rol en el proceso político nacional del último medio siglo, la pretensión denota una perspectiva estrecha de las causas que han impulsado los acontecimientos dominicanos, si no fuera por el hecho, por todos conocidos, de que la modestia no ha sido nunca virtud de muchos de los que han tomado parte en dichos sucesos o dirigidos los partidos que han ejercido el poder. Leer más de esta entrada

La educación en valores democráticos

Practicamos una democracia para la cual no estamos del todo preparados. Eso la hace débil e inoperante y sobre todo indiferente a amplios segmentos de población. Bosch solía referirse al “atraso político” del pueblo y su afirmación posee todavía, a pesar del tiempo transcurrido y de su muerte, una vigencia extraordinaria. Pero parte de la responsabilidad por ese atraso corresponde a los partidos políticos, porque una de sus misiones es la de educar a la gente en materia cívica y política.

Esa es una faceta relevante de sus responsabilidades como líderes que la mayoría de los políticos, ha declinado siempre. La labor educativa dentro del ejercicio de la actividad política nacional ha sido deprimente; virtualmente nula. Si la mayoría carece de un conocimiento sólido de sus deberes se debe en parte a que sus dirigentes no le han conferido valor a ese elemento vital de la formación democrática del pueblo. Probablemente también, porque muchos de ellos mismos desconocen los límites de esos deberes y derechos, razón que explica la facilidad e impunidad con que aquí se violan, se pisotean o se pasan por alto en situaciones decisivas esos atributos del sistema. Leer más de esta entrada

“Atento a mí”

Me excusan si la grafía del título no corresponde al significado del dicho que describe uno de los comportamientos más típicos del irrespeto a las leyes y las normas civilizadas que explican muchos de los vicios que se observan en el diario vivir, tanto en la esfera pública como en la privada. En la primera se alcanza a entender a través de esa expresión la inobservancia de las obligaciones que muchos, no todos, han asumido al ocupar cargos públicos. Llegan tarde e incurren en otras violaciones a sus deberes en el cargo “atento” a ellos. Y no actúan tampoco con la transparencia y honradez requeridas por la misma razón.

Los ciudadanos se pasan la luz roja “atento a mí” y no toman en cuenta la señal de una vía, no sólo cuando no ven a un policía, sino porque se creen con ese derecho, algo que por supuesto niegan a los demás. Ese “atento a mí” está presente en todos los ambientes a todas horas. Se porta el arma de fuego para el que se posee sólo un permiso de tenencia porque la expresión supone que hacerlo no implica violación alguna y la arraigada tradición de dejarlo así ha hecho de este abominable comportamiento una práctica usual y común del dominicano. Leer más de esta entrada

El caso de un Maduro que no madura

El presidente Nicolás Maduro, como en su tiempo su mentor Hugo Chávez, parece popular en el país y supongo que eso se debe a la dicha de que gobierna a otra nación y no a la nuestra. Cuando me refiero a su extravagante proceder y su poco respeto por otros líderes me cae una lluvia de correos llenos de insultos que demuestran la falta absoluta de argumentos y la baja calidad de quienes apoyan y justifican el control de todos los resortes del poder de un país por una sola persona, que en el caso particular del venezolano, no reúne condición alguna de estadista.

Recibí varios de alguien que sólo se identificaba como Maira. Se lamentaba de “lo triste que es ver cómo este individuo (se refiere a mí) que dice llamarse periodista, maltrata a gente que nos da de vivir”, lo cual supone la presunción de que las ventas entonces parcialmente financiadas de petróleo y combustibles de Venezuela constituyen un regalo que los dominicanos debemos agradecer, y no un trato comercial que llevaba implícito un compromiso de deuda con esa nación. Leer más de esta entrada

El gasto promocional en campaña

Se ha publicado que el gasto en publicidad en campaña electoral supera los 600 millones de pesos. Si se le agrega a esa cifra la publicidad que los medios y programas de televisión y radio tradicionalmente bonifican o regalan a los partidos y candidatos podríamos hablar con propiedad de alrededor de 900 o mil millones de pesos en promoción electoral directamente en los medios. Sea cierta o aproximadamente verdadera, la cifra es excesivamente alta para un país con los problemas que todos conocemos, a pesar de que la publicidad bonificada reduce el gasto real en ese renglón.

Además, conforme a la ley de financiamiento estatal, la Junta Central Electoral entrega unos 1,800 millones de pesos, o algo más, a los partidos políticos para costear sus actividades de campaña. Como se puede observar hay una enorme diferencia entre el gasto de publicidad o promoción y la enorme cantidad de recursos provenientes del presupuesto nacional, que se le entrega a los partidos tradicionales, sin que estos se vean obligados a decir la forma en que gastan el dinero que tanto le cuesta producir a los ciudadanos que cumplen religiosamente con sus obligaciones tributarias. Leer más de esta entrada

Recordando a Benedicto

Un discurso del Papa Francisco sobre la relación con otras confesiones, me recordó en su momento la fanática reacción del clero musulmán cuando Benedicto XVI rechazó la violencia del extremismo islámico, y el nerviosismo que ello de inmediato provocara en el Vaticano confirmando así el terror que infunden en Occidente. Lo curioso es que las reacciones de los clérigos musulmanes estaban llenas de diatribas contra el cristianismo y los intentos de aclaración de la Santa Sede no hacían alusión alguna a ese hecho. Lo importante era excusarse con esa gente que ya han hecho pagar muy caro el “crimen” de publicar caricaturas del profeta Mahoma.

La verdad es que el Papa Benedicto no ofendió al islam. Sus declaraciones, pronunciadas en ocasión de su visita esos días a Alemania, su país natal, en marzo de 2013, se limitaron a rechazar, ni siquiera a condenar abiertamente, “las motivaciones religiosas de la violencia”, es decir la guerra santa, la “yihad”. La oficina del Pontífice se disculpó diciendo que el propósito de Benedicto no fue “ofender a los creyentes musulmanes”. Leer más de esta entrada