Lecciones de un pasado remoto (2 de 3)

Con respecto a los colaboradores de la tiranía trujillista y sus aportes al país, se ha orquestado toda una leyenda intentando justificar la sumisión que siempre existió a su alrededor, en la pretensión de que muchas de sus obras fueron positivas. Hay que reconocer que los propulsores de esa fórmula de evaluación histórica han tenido un éxito relativo. Nada más hay que ver cómo jóvenes, sin la menor idea del terror imperante en esa etapa funesta de la República, se hacen eco de aquellas voces irresponsables que se atreven a señalar que entonces se estaba mejor que ahora. Peregrina afirmación basada en el desorden que ha caracterizado algunas etapas de la vida nacional después de su muerte y que es herencia viva de aquel régimen de oprobio.

Existe entre nosotros la tendencia a valorar la tiranía de Trujillo única y principalmente sobre la base de sus realizaciones materiales. Estos parámetros de medición son inadecuados y no permiten un enjuiciamiento correcto de la fase que vivió el país en el interregno 1930-1961. Leer más de esta entrada

Lecciones de un pasado remoto (1 de 3)

La prolongada tiranía de Trujillo, que alguna gente entre nosotros todavía añora, representó un enorme retroceso en todos los aspectos de la vida nacional. El país sufrió con Trujillo un atraso que nos ha costado recuperar. Algunos vicios de su legado se resisten a morir y siguen patentes en el acontecer cotidiano dominicano. El autoritarismo y la intolerancia que caracterizan ciertos comportamientos nacionales, en la política como en la esfera privada, son elementos importantes de ese legado histórico.

Trujillo representó una etapa en la vida del país imposible de reivindicar, a despecho de lo que pretenden entre nosotros muchos panegiristas de ese régimen con influencia todavía en nuestro quehacer político, y gente que trata por ese medio de justificar sus propios errores y claudicaciones pasados.

En ocasión de una conferencia en el exterior, alguien del público me preguntó cómo podría definirse la personalidad de Trujillo. Mi respuesta fue que en el país personas que le sirvieron han tratado de crear una imagen paternal de ese odioso personaje. Leer más de esta entrada

La lucha contra la pobreza

Después de que el papa Francisco llamara los ricos a poner fin a la “cultura del egoísmo” y pidiera a los jóvenes que promuevan “lío en las diócesis”, es preciso insistir en que si esta sociedad aspira a vivir en paz y bajo cierto grado de estabilidad política, debe hacer más esfuerzos para combatir la pobreza. Los logros en el campo de la seguridad social y la democracia económica están muy a la zaga de las conquistas en materia de desarrollo político y respeto a las libertades individuales. Una democracia funcional requiere de cierto equilibrio de esos elementos fundamentales. Por eso, para muchos sectores de población, nuestro sistema político es insustancial y no le representa nada.

La pobreza no es el factor fundamental de la desobediencia social y la subversión, aunque la fomenta y en determinados momentos la justifica, por lo menos desde un prisma puramente ideológico y humano. El hecho de que algunos de los movimientos guerrilleros más exitosos hayan actuado en sociedades más o menos adelantadas, desde una visión tercermundista, claro está, como Argentina y Uruguay, demuestra que en la sedición y las guerrillas operan otras fuerzas y elementos ajenos totalmente a los niveles de pobreza imperantes en el medio en donde actúan. Leer más de esta entrada

Sobre huelgas y protestas

No siempre un país tiene a mano el privilegio de verse tal y como es en realidad. Los espejos donde esto se hace posible son difíciles de encontrar y por costumbre los gobiernos y los grupos de poder, económicos, políticos o sindicales, rechazan la idea de verse reflejados. Por esa razón, muchos problemas persisten y se alejan las soluciones. Cada huelga o protesta, por ejemplo, por grupos de izquierda y denominados populares, podrían ofrecernos esa posibilidad. Y recordarnos las causas por las cuales esos grupos minoritarios, sin mucha ascendencia en la población, se creen dueños de un poder de convocatoria que en realidad no les pertenece, pero que el resto de la sociedad deja en sus manos irresponsablemente.

Su poder para movilizar a la población y conducirla hasta una huelga, se debe a su habilidad para canalizar las aspiraciones de grandes masas por los senderos que los demás han abandonado. Tienen objetivos muy claros y definidos. Pero la gente que haría posible el éxito de cada protesta sólo aspira a que se atiendan sus peticiones Leer más de esta entrada

El sistema de la seguridad social

A pesar de encontrarse aun en la adolescencia, ya que empezó a funcionar en el 2003, el Sistema de la Seguridad Social ha logrado crecer y avanzar más allá del pesimismo nacional, pero es obvio que existen factores, mayormente de índole cultural, que lo traban todavía e impiden su crecimiento y fortaleza. Los primeros y más fuertes son la enorme informalidad de la economía y el costo de su estructura, debido a su horizontalidad.

Para muchos expertos en la materia, el escollo principal al que se enfrenta desde sus mismos inicios, es el incumplimiento de las dos características que pudieran hacerla funcionar adecuadamente. Me refiero a la obligatoriedad y la universalidad que hacen que pueda funcionar y cumplir con sus objetivos cualquier sistema similar. Lo curioso es que las excepciones a esos dos conceptos, sustanciales al propósito de la ley que la creó empobrece el sistema. Además, es lamentable y por igual inaceptable que la violación de esas condiciones esenciales del modelo dominicano de seguridad social provenga de instituciones estatales que deberían ser las primeras aliadas del sistema. Leer más de esta entrada

Una fascinante obra de Puccini

La fanciulla del West (La chica del oeste), una de las últimas óperas escritas por Giacomo Puccini, fue estrenada el 10 de diciembre de 1910 en el Metropolitan Opera House de Nueva York, bajo la dirección de Arturo Toscanini. Fue todo un acontecimiento. Era la primera vez que una composición del género se inauguraba en esa meca de la ópera. El teatro la presentó varias veces en el 2010 en conmemoración del centenario de la obra, escrita por encargo. Los amantes del género podrán verla en un teatro de esta capital este sábado en vivo y directo desde el Met con un elenco encabezado por el extraordinario tenor dramático alemán Jonas Kaufmann.

La obra, con texto en italiano basado en un libreto inspirado en una pieza del dramaturgo y productor teatral estadounidense David Belasco, se desarrolla en el viejo oeste de Estados Unidos. En su estreno, el papel principal (el bandido Dick Johnson) fue interpretado por el legendario Enrico Caruso, quien según la crítica de entonces se confirmó como el más grande tenor de su época especialmente por su soberbia interpretación del aria del tercer y último acto Chela mi creda (Que ella me crea libre). Leer más de esta entrada

¿Y si algo así nos ocurriera?

La posibilidad de que la caravana de migrantes centroamericanos que camina hacia la frontera estadounidense después de recorrer dos mil kilómetros, en su intento en penetrar ilegalmente al territorio de Estados Unidos sin causa alguna y la lógica oposición del gobierno de ese país, culmine en una tragedia humana, permite un paralelismo no del todo ajeno a la realidad que vivimos en el nuestro.

Supongamos que un día miles de haitianos, deseosos de huir de la espantosa miseria y la inseguridad física existente en el vecino estado, decidieran una marcha similar y que desde diferentes puntos de ese estéril país se inicie en varios frente una caravana hacia esta parte de la isla, con el propósito de iniciar aquí una vida que su nación les niega. Estaríamos sin duda ante un dilema, que plantearía un serio problema moral. ¿Cuál sería el proceder correcto ante una embestida de esa naturaleza? ¿Correspondería a Amnistía u otro organismo internacional juzgar el proceder de esta nación o trazar sus responsabilidades migratorias? ¿Qué haríamos si esa imaginaria pero no improbable situación se diera? ¿Por razones humanitarias nos veríamos forzadas a dejarlos pasar? ¿Quién o qué nos garantizaría que después no vendrían otras? Leer más de esta entrada

“Abuelo…, dale a play”

Fue Gaby, la mayor de mis dos nietas, la que me advirtió que el mundo estaba cambiando y que el futuro sería de ellos. Tenía apenas casi tres años y hacen ya unos 18 de esa experiencia aleccionadora. Mi hija Lara y su esposo Luis habían decidido regresar al país seis años después de haberse casados. Gaby tenía entonces poco más de un año y Andrea, su hermanita, nacería unos cuatro años después. Como una de esas tantas cosas que parecen estúpidas propias de los abuelos, se me ocurrió regalarle un par de películas de la Pequeña Lulú. La idea surgió cuando me percaté que los dibujos del personaje que le pintaba le encantaban y la hacían saltar de gozo en la cama.

No pueden imaginarse cuanto me costó conseguirle los vídeos. No había en tiendas de juguetes nada que se le pareciera y en las de películas tampoco había en existencia. Pero un amigo vale más que un peso y el dueño de una tienda de alquiler de películas prometió ayudarme. La espera fue larga pero no estéril y varias semanas después me llamó para entregármelas. Leer más de esta entrada