Cuando de ratings se trata

Me fascina cuando leo o escucho a organizaciones empresariales o empresarios quejarse del maltrato y las críticas cotidianas que reciben en programas de radio y televisión, porque en gran medida esos medios existen debido a su patrocinio y sus anuncios. Los financian publicitariamente en la ingenua ilusión de que así personalmente se libran de sus ataques. Ignoran que individualmente no son ni han sido sus blancos, sino el sistema y como ocurre en Venezuela, bajo el chavismo que tanto exaltan esos programas, y todavía en Cuba, basta con desacreditarlo para de golpe y porrazo estigmatizar todo lo que él modelo representa, es decir el lícito negocio y el lucro natural que del trabajo y la inversión resultan.

Una vez le pregunté a un publicista si no le mortificaba la idea de que en un programa muy popular privilegiado por la publicidad de sus clientes se les atacara tanto y se profirieran tantas vulgaridades y la respuesta me sacó de la inocencia. Con toda la naturalidad del mundo me respondió que ninguno de ellos los escuchaba y su agencia sólo le reportaba de esas emisiones las cosas que los tranquilizaban. Leer más de esta entrada

La diversidad, no la unanimidad, es el futuro (4 de 4)

La indiferencia del Congreso y la apática actitud del gobierno a finales de la administración Fernández sobre las exportaciones, dilataron acciones inaplazables. La indiferencia de los congresistas demostraba, una vez más, lo alejado que ese poder del Estado se encontraba de las urgencias nacionales y la del Ejecutivo fue evidencia palpable del extraño distanciamiento que existía entre la visión de futuro de la retórica y el accionar cotidiano.

La posibilidad de que las exportaciones continuaran congeladas disminuyese o apenas aumentaran era la razón más poderosa para hacer del fomento de nuestro comercio una tarea inaplazable. Hasta la saciedad se ha dicho que ningún país ha logrado alcanzar niveles de crecimiento, prosperidad y desarrollo reales, sin la expansión de su comercio exterior. El nuestro había permanecido prácticamente estancado desde hace años y en términos reales el valor de las exportaciones dominicanas tendía a decrecer, lo cual hacía muy endeble las bases del crecimiento de la economía y sus perspectivas a mediano y largo plazos. Leer más de esta entrada

La diversidad, no la unanimidad, es el futuro (3 de 4)

Los caminos están marcados por el fenómeno de la globalización que dicta las normas de las relaciones internacionales. Y en el caso nuestro, sólo disponemos de dos senderos. Tomamos el que señala el buen sentido y marcamos el paso con la corriente universal o por el contrario optamos por dejar las cosas como están, que es el tránsito más directo y seguro al aislamiento, con todas las consecuencias. Miramos de frente el futuro o rompemos toda posibilidad de cruzar la frontera que nos separa de él.

Dentro del marco conceptual de la ya consensuada y aprobada por el Congreso, esa agenda no debe resultar difícil de diseñar. Muchos de los retos del futuro están ya a nuestras puertas. El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica, y el suscrito con la Unión Europea, ofrecen enormes posibilidades de crecimiento y prosperidad, para encarar el problema eléctrico, de cuyas solución depende el éxito de nuestros esfuerzos; la protección del ambiente y los recursos naturales, en proceso de degradación; el servicio de la deuda externa, que compromete buena parte de los ingresos nacionales y, entre otros, por supuesto, el control del gasto público, uno de los males ancestrales de la nación. Se trata de una tarea que el país no puede seguir postergando, so pena de perder toda posibilidad de conquistar el futuro. Leer más de esta entrada

La diversidad, no la unanimidad, es el futuro (2 de 4)

La unanimidad nunca ha sido buena para la democracia. La uniformidad de opinión conduce irremisiblemente a la tiranía y anula la capacidad de un país para enfrentar con imaginación sus problemas más perentorios.

Lo que resulta difícil de asimilar es la dificultad que se observa en el ambiente nacional para lograr acuerdos respecto a asuntos en que los partidos y la sociedad civil muestran coincidencias. Si es tan cuesta arriba alcanzar compromisos alrededor de un proyecto de ley de presupuesto, cuya duración es apenas de un año, es fácil comprender las causas por las cuales este país no puede diseñarse pautas para el futuro.

La necesidad de un proyecto de nación, del que habla todo el mundo, no parece una meta alcanzable por lo menos en el corto plazo. Y no lo es porque se carezca de una noción de lo que se perseguiría con ello. Es imposible de lograr por nuestra inveterada inclinación a ponerle trabas al cambio y al desarrollo. Leer más de esta entrada

La diversidad, no la unanimidad, es el futuro (1 de 4)

“La uniformidad es la muerte. La diversidad es la vida», escribió Miguel Bakunin. En efecto, el consenso puede llegar a ser en términos extremos el último e irreversible trecho hacia la tiranía. La unanimidad es una modalidad de la sumisión.

Inexplicablemente, esta sociedad, en el ámbito político, anda siempre a la búsqueda de consensos, que en el fondo no son más que arreglos dictados por las conveniencias, cuando el testimonio más firme y apreciado de nuestro muy peculiar experimento democrático ha sido la falta de unanimidad.

La experiencia indica que esos modelos de consenso total no son senderos seguros hacia un propósito colectivo. Lo que deberíamos buscar es una forma de pluralidad que nos aleje de una consigna alrededor de la cual podríamos terminar sepultando la libertad y el derecho a ser individuos con personalidad, gustos y defectos propios. La mejor garantía de preservación de las instituciones democráticas, con todo y lo débiles que ellas han sido, es el desacuerdo. Cuando todos en este país coincidamos, como ya una vez ocurrió en un pasado por desgracia todavía reciente, ese día la libertad habrá acabado. Leer más de esta entrada

Un viejo y arcaico discurso

A despecho de la caída del Muro de Berlín y los acontecimientos que le siguieron en Europa y el resto del mundo, el léxico de la guerra fría domina todavía el debate en el ámbito latinoamericano. Parecería que lo ocurrido cuando el témpano ideológico que se derritió con la desaparición de la Unión Soviética no ha sido entendido como tampoco las transformaciones capitalistas que han hecho de China la segunda potencia económica.

Los controles constriñen la vida en países como Venezuela y Cuba y el dominio de la economía por sus gobiernos las achican provocando brutales escasez y alzas de precio que hacen la vida insufrible. La experiencia china no les ha servido de nada. Cuando Deng reconoció que una teoría lanzada a mediados del siglo anterior no tenía respuestas a los problemas de la China de finales del siglo XX, el entierro del marxismo permitió a esa nación de cientos de millones de habitantes dar el salto cualitativo que Mao intentó sin éxito en medio de un charco de sangre haciendo más pobre a China. Hay más millonarios hoy en el país asiático que en cualquiera del Primer Mundo, incluyendo tal vez a Estados Unidos. Leer más de esta entrada

Un falso camino de redención

La llamada izquierda revolucionaria se resiste a aceptar cuán equivocada estuvo siempre. No les basta con lo sucedido a los países del Bloque Oriental europeo, la destrucción del Muro de Berlín por los alemanes ansiosos de libertad y aire puro, la triste realidad de Corea del Norte y el vergonzoso tránsito de Cuba a un modelo rupestre del capitalismo, después de seis décadas denostándolo como un sistema incapaz de exaltar la dignidad humana.

Sesenta años no han bastado para convencer a los líderes del castrismo que la propiedad privada y la libre iniciativa individual son valores inherentes a la existencia misma y no señales oprobiosas de un sistema basado en la explotación del hombre por el hombre. La prometida redención del pueblo cubano se intenta a medias con la autorización para moverse con alguna libertad dentro del propio territorio de la isla, tener a título de concesión un conuco, una barbería, un automóvil, una computadora o una pequeña bodega para vender alimentos cocinados. Leer más de esta entrada

La ideología de género ( y 3)

Podemos puso de vuelta y media a las iglesias y a más de media España con su propuesta no tan reciente al Parlamento contra lo que llama discriminación por orientación sexual y de igualdad social del colectivo LGTB. La Federación de Entidades Evangélicas y la jerarquía católica pusieron el grito al cielo advirtiendo que la iniciativa rompe con las tradiciones españolas imponiendo normas contrarias al derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus valores.

Según el Episcopado la propuesta podría promover la “destrucción de libros que vayan contra la ideología de género” e imponer un “pensamiento único”, calificándola como una “ley totalitaria y adoctrinadora”, que culminaría con la instalación de “una agencia estatal con capacidad punitiva”. La propuesta, según creo,no ha sido aprobada todavía pero la influencia creciente del colectivo LGTB tiene a gran parte de la sociedad española en ascuas.

 

Leer más de esta entrada