¿Qué significa ser dominicano?

En medio del tan a veces áspero debate de los temas nacionales, me he preguntado qué significa ser dominicano y qué valores, humanos y morales, implica serlo. ¿Se es porque se aman los colores de la bandera, que las instituciones públicas y privadas irrespetan usando indistintamente dos colores azules en ella? ¿O porque se vibra al entonar las notas de nuestro épico canto nacional? ¿Qué puede alentar un profundo sentimiento de arraigo en la tierra en que se nace? ¿La tradición? ¿Cuál es la nuestra? ¿Los recuerdos de infancia, la universidad, la familia?

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El sentido real de la libre empresa (2 de 2)

Un costoso error de concepción estriba en considerar la libre empresa sólo como el derecho a hacer negocios y no como todo un conjunto estructural para estimular el desarrollo de la libre iniciativa individual y garantizar el derecho de los consumidores.

La especulación le hace un daño enorme a la libre empresa. Principalmente, porque se ha intentado, y se sigue inexplicablemente asociándola al sistema mismo, como algo natural y congénito a él, y porque, además, se han querido desacreditar las débiles campañas contra esa aberración con la pretensión de señalarlas como ataques al sistema mismo y no como una acción legítima de defensa social contra los especuladores.

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El sentido real de la libre empresa (1 de 2)

Una de las grandes discusiones aún pendientes en el país se refiere al papel de la iniciativa privada en el fortalecimiento de las instituciones democráticas. Lo cierto es que este debate ni siquiera ha comenzado. Y su importancia estriba en un hecho incuestionable. Todo el esfuerzo alrededor de este rol trascendental se ha limitado a los derechos empresariales, lo que no siempre comporta un mejoramiento del clima democrático.

Como en casi toda la América Latina, en nuestro país las fallas del sistema de libre empresa no se derivan exclusivamente de la injerencia estatal, por mucho que ésta haya entorpecido en el transcurso de los años su desarrollo y crecimiento. Los defectos de nuestro muy peculiar régimen de libre mercado se deben también, y en gran medida, al propio sector privado. Responden a los predominios de grupos, a los oligopolios y castas empresariales que han explotado hasta la saciedad el paternalismo estatal, invocando para su provecho la intervención del Gobierno en la economía, a sabiendas de que muchas veces los privilegios trabajan en contra del propio sistema y de las oportunidades de los demás.

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Bastaría un poco de coraje

Las interminables quejas sobre la actitud de las autoridades frente a los casos de corrupción casi siempre pasan por alto un detalle fundamental que les otorga una dimensión desconsoladora: la complicidad de grupos privados en esa práctica viciosa y destructiva. Con frecuencia se pretende justificar la evasión bajo el alegato de que los impuestos se los robarán en el Gobierno. Lo curioso es que la evasión, especialmente la de algunas modalidades impositivas como el ITBIS por ejemplo, equivale a robarse primero lo que se dice se robarán después los funcionarios públicos.

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En recuerdo de un caso emblemático

En el país se acepta la idea de que laborar para un medio de comunicación otorga el falso derecho de poder expresarse o publicar cuanto se desee, sin tomar en cuenta la veracidad de lo que se diga o publique, sin importar a quién se ofende o humille. La despedida hace un tiempo de un comentarista de televisión por desacuerdos con la política editorial de la empresa, se debatió como un atentado a sus derechos y una violación a la libertad de expresión del afectado. Ese concepto del periodismo limita el derecho de propiedad y el clima de libertad en que debe desenvolverse la prensa, porque un medio no está obligado a aceptar posiciones y comentarios contra la honra de terceros o que riñan con sus principios o su política informativa y editorial.

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El factor confianza en la economía

El país ha vivido un largo periodo de estabilidad macroeconómica que ha fortalecido la confianza en el clima de negocios en todos los órdenes. Justo es reconocerlo y no se trata del mérito de un solo gobierno. Alentados por una estabilidad cambiaria que apenas se ha movido dentro de un estrecho rango, la mayoría de las empresas se han endeudado en moneda extranjera. Propuestas de cambios bruscos en la política económica, en la campaña electoral en marcha, pueden erosionar esa atmósfera de confianza. El resultado sería una situación de inestabilidad, pérdidas cuantiosas, mayor desempleo y la ruina de muchos negocios, con derivaciones fáciles de prever.

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La justa relación gobierno prensa (4 de 4)

El dominio del arte de la comunicación es esencial al éxito de toda estrategia de mercadeo político, no importa los objetivos que esta se forje. En realidad, la comunicación es un arte que todos practicamos en una medida u otra. Cualquiera que sea su acción, la gente está tratando continuamente de comunicarse con el resto para transmitir sus ideas, recibir información y adquirir conocimientos. Los diferentes instrumentos para hacer válida una buena comunicación se convierten, pues, en objetos esenciales de la vida de las personas, si bien la mayoría de ellas sólo requiere, por la magnitud de sus necesidades y la naturaleza de sus obligaciones, de una parte limitada de esos instrumentos.

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La justa relación prensa gobierno (3 de 4)

No propongo un régimen de libertad absoluta que conduzca al libertinaje. Una prensa dirigida responsablemente actúa responsablemente. Es al público a quien corresponde juzgar al Gobierno y al Congreso como a la prensa. Los poderes del Estado tendrán el crédito que sus actuaciones merezcan y de esta misma forma será con los medios. Un periódico sensacionalista, mentiroso, inclinado a dañar honras, se forjará una mala reputación y terminará siendo rechazado por los lectores.

Como sucede con los gobiernos, las actuaciones de la prensa están sujetas a un plebiscito permanente. No es un gobierno el que debe tener la decisión de qué puede publicar un periódico o qué debe leer el público. La censura es odiosa y contradice el espíritu y la esencia de un sistema político basado en la pluralidad y la defensa de la libertad humana.

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