Un país excesivamente caro

La estructura de precios de nuestra economía es sumamente alta y especulativa en casi todas las áreas. Es cara hasta para quienes pagan en dólares y euros.

Un amigo español, de visita con otros académicos de la Universidad de Valencia, me dijo hace ya algún tiempo que sus compañeros quedaron sorprendidos por lo costoso  que resulta ir a los restaurantes en Santo Domingo. Y tiene razón. Cualquier restaurante mediocre supera aquí en precios a lujosos y sofisticados establecimientos de ese género de Europa y Estados Unidos y qué no decir de la calidad de la comida entre uno y otros.

De manera que si de pronto continúan cerrándose negocios de ese tipo no será sólo por la inflación, con mérito suficiente para matar del corazón a cualquiera. Leer más de esta entrada

Un deber de caballero

La intolerancia terminará convirtiendo este país en una selva. En mi cuenta de twitter escribí que los apagones del martes en la noche habrían sido intencionales para reducir la audiencia del discurso de Hipólito Mejía. Fueron apenas dos palabras en un texto de no más de 140 caracteres, con lo que quise subrayar el posible efecto negativo de esa acción en vista de que el discurso del candidato del PRD, lejos de encender los ánimos los calmó y eso probablemente le evitó al país un estallido social y un baño de sangre.

Resulta que no fueron intencionales. El encargado de la CDEEE, Celso Marranzini, me llamó para explicarme lo sucedido y su aclaración me resultó válida, por muchas razones, la más importante su iniciativa misma, porque no es usual  que un funcionario le preste caso a la crítica u opinión de un ciudadano. Leer más de esta entrada

En aras de la tranquilidad nacional

El discurso pronunciado por el ex presidente Hipólito Mejía, reconociendo como un hecho irreversible los fraudulentos resultados de las elecciones, le evitó al país un estallido social y con toda seguridad un baño de sangre.

Nos libró también, a varios del grupo de conocidos periodistas que asistieron a una reunión social en mi apartamento con el señor Mejía días antes de los comicios, de un arresto esa misma noche y probablemente de un trágico accidente.

Esa orden estaba dada, amparada en la falaz acusación de que en esa reunión se conspiró contra el gobierno y se  había orquestado una campaña mediática internacional para denunciar el  eventual triunfo del candidato oficialista como el fruto de un gran fraude, como finalmente resultó, con el uso sin precedentes de recursos públicos, la compra de cédulas y la más virulenta campaña de descalificación de un candidato que jamás se haya visto en este país. Leer más de esta entrada

Los desafíos del señor Medina

El virtual presidente electo Danilo Medina deberá enfrentarse a sí mismo por la crítica situación económica y el cúmulo de reclamos que encontrará al juramentarse. No son muchos sus  alternativas.

En sentido estricto, sus opciones se limitarán a aceptar lo que existe y continuar por ese sendero espinoso, para no enajenarse la aprobación de quien en cierta medida hizo posible su triunfo electoral, o asumir los riesgos de un cambio radical, para lo cual será necesario poner en claro lo que había allí al posesionarse para el cargo.

Si opta por lo primero, la burbuja podría estallarle en las  manos y le faltarían razones para una buena excusa. Ese camino pedregoso implicaría, probablemente, las malas compañías que las circunstancias electorales mantuvieron en su entorno y de las que tal vez le fue imposible distanciarse, en el hipotético caso de que albergara esa intención.

La estrechez económica y las grandes precariedades nacionales impondrán prioridades que lo situarían en una disyuntiva: preservar ciertas lealtades partidarias o encausarse por su propia senda, asumiendo cuantos obstáculos y desafíos vendrían con ella. Leer más de esta entrada

Danilo tiene la oportunidad de «hacer lo que nunca se hizo»

El candidato presidencial peledeísta, Danilo Medina, ganó las elecciones al obtener 2 millones 323 mil 146 votos  (51.21%),  frente a los 2 millones 129 mil 991 (46.95%) que logró Hipólito Mejía, del PRD de acuerdo al boletín final de la Junta Central Electoral.

Eso significa que Danilo Medina Sánchez, es el presidente electo por los dominicanos. Tendrá que gobernar por cuatro años con la “cancha” a su favor, para cumplir con sus promesas de campaña y sobre todo con su eslogan: “Hacer lo que nunca se hizo”.

El PLD seguirá gobernando, esperemos, que con nuevas caras en los ministerios.  Tendrá una mujer en la vice presidencia, Margarita Cedeño, un ex presidente con prestigio y popularidad, Leonel Fernández, que a su vez es el presidente del Partido de la Liberación Dominicana.

El PLD seguirá controlando los organismos que conforman el gobierno central: El Poder ejecutivo, legislativo, judicial, cámara de cuentas, junta central electoral, tribunal constitucional y tribunal superior electoral. Leer más de esta entrada

¡ No fuñas , hombre…!

En este país suceden cosas que pasan como normales y que en cualquier otro constituirían un escándalo de grandes proporciones.

Recuerdo un relato extenso sobre el problema de la intermediación del negocio de los combustibles, publicado hace ya varios años por Clave Digital acerca de un alto funcionario que autorizó un negocio en esa área en el cual participaba como accionista.

Como nuestra capacidad  de asombro e indignación como sociedad ha mermado hasta casi desaparecer, estas situaciones graves de conflicto de interés, pasan desapercibidas y sin ninguna consecuencia.

Cuando asuntos como ese ocurren en países medianamente organizados, con  cierto nivel de  respeto por las normas y la decencia pública, el escándalo sacude a los gobiernos y los obliga a tomar acciones contra los responsables. Aquí no podemos pretenderlo. La corrupción y el manto de impunidad que la cubre nos han hundido hasta el fondo.

Los gobiernos se hacen los sordos para no escuchar esa clase de impudicia y ciegos para no ver aquello que se hace en su interior en contra del buen sentido. El ciudadano común pierde toda posibilidad de hacerse sentir, por cuanto el verdadero poder no proviene de él, sino de la fuente que produce el dinero que mueve las campañas electorales y luego cobra por sus servicios.

Antes los actos de corrupción venían envueltos con ropaje. Hoy asisten desnudos a la fiesta. Todo el mundo los ve y calcula su efecto sobre la economía, conscientes de que no habrá ninguna consecuencia.

Esos buenos señores sólo necesitan de un buen abogado que los cubra y de una prensa que los defienda. Lo demás lo proporciona el clima de impunidad existente.

Alguien leyendo esto me dirá: No fuñas, hombre, si quebrar un banco no es delito, tampoco lo será firmar una autorización para provecho propio. Y muchos aplaudirán y me mirarán con sorna.

Esta columna se publica en el periódico El Caribe.

Algún día será distinto

La creencia de que el poder conlleva privilegios especiales ha sido transferida de gobierno a gobierno a través de nuestro desarrollo democrático. No sólo así lo han creído los mandatarios. A eso lo arrastran también casi siempre sus colaboradores. El resultado conlleva por lo general un proceso de deterioro gradual de las imágenes de esas administraciones, con un alto costo político para el presidente.

Así ocurrió en la administración reformista, luego durante el mandato de Antonio Guzmán, se repitió en el efímero lapso de la transición que encabezó Jacobo Majluta y se ha impuesto sin cesar después en los regímenes del PLD.

Con muy contadas excepciones, nadie se acerca a un presidente con el ánimo exclusivo de ayudarle, lo cual, además, resultaría en extremo difícil. En el reino de la adulación sólo se admiten los que están dispuestos a seguir la práctica.

Los presidentes no tienen muchas alternativas. Leer más de esta entrada

A propósito de las elecciones

Los gobiernos se valoran y conocen por sus defensores. Y los presidentes, ministros, congresistas y candidatos que se apoyan en ellos para justificar sus acciones terminan pareciéndoseles.

En la medida en que un liderazgo degenera y se desgasta más bajo desciende el nivel de los argumentos con que sus panegiristas de alquiler, carentes de credibilidad y moral, intentan cumplir con los roles que se les asignan.

Sucede igual con los medios cuando ceden a los bajos instintos y se ponen al servicio incondicional de usurpadores de propiedad y del poder con vocación de perpetuidad. No hay en ello señal alguna de lealtad, porque no se trata de principios. Para ambos, el norte es el poder mismo y el acceso fácil a la riqueza que a la nación se le conculca.

Los medios deben permanecer fieles a sus lectores y esto sólo se logra cuando el interés personal se subordina al público. El diarismo dominicano está lleno de buenos y malos ejemplos, que todo lector avezado sabe aquilatar y no requiere de más muestras que los que su contenido trae con cada jornada. Leer más de esta entrada