Un regalo de navidad

De regreso de un curso de periodismo en Italia, Julio Guerrero me trajo hace años un regalo de Navidad: un aparato de afeitar con una original brocha a la que se le podía añadir un tubo provisto de jabón líquido. La brocha me recordó a mi padre. Durante años, papá usó una muy similar, que con el paso del tiempo llegó a parecérsele. Tenía la necesidad de afeitarse dos veces al día, la última con cada regreso a casa después de una larga jornada de trabajo.

Cuando su cuerpo, pequeño pero fuerte, comenzó a sentir los embates de la  enfermedad que le llevó a la tumba, solía cortarse con frecuencia. Para combatir la irritación  y simular los pequeños cortes en las mejillas y el mentón, se echaba una buena dosis de loción para después de afeitar, que le dejaba la cara agradablemente limpia como la de un niño. Yo prefería su olor natural a tierra mojada, llena de promesas, que más de una vez sentí en sus últimos años al acercármele para besarle la mejilla de padre triste consciente de su partida próxima. Leer más de esta entrada

Una práctica antidemocrática

Si llegaran a preguntarme qué medidas fuera del ámbito económico esperaría de una administración empeñada en arreglar las cosas, reclamaría de inmediato un decreto prohibiendo “el elogio a la figura presidencial”. Sería un primer paso a la eliminación del culto de la personalidad, tan dañina en nuestra historia, y que en los últimos años se incrementó reviviendo en la memoria de generaciones las terribles consecuencias de esa odiosa práctica en la vida nacional.

Esa medida conllevaría necesariamente otras prohibiciones, como las ridículas normas protocolares de trasladar sin importar distancia a todos los actos públicos la silla decorada con el escudo nacional donde el Presidente se sienta, para hacerlo vermás alto que los demás. Se llevaría consigo los vacíos y rigurosos discursos que en toda actividad oficial deben pronunciarse para agradecerle su honrosa y magnánima presencia, con la bendición obligada del obispo o el cura de la parroquia, según el caso. Enviaría a Bienes Nacionales como una reliquia la alfombra roja que se le coloca para resaltar sus pisadas, oficializando la supuesta prohibición del retrato presidencial en cada oficina pública. Leer más de esta entrada

La triste suerte del primer pacto

En su discurso inaugural, el presidente Medina delineó sus objetivos de gobierno centrándolos en tres grandes pactos. Dijo que gobernaría sobre la base de consensos en las áreas fiscal, eléctrica y educativa, comprometiéndose nuevamente a cumplir el mandato de la ley general del sector que le otorga el 4% del PIB a la educación preuniversitaria.

La oportunidad de cumplir con lo prometido en su primera acción como jefe del Estado le llegó muy rápidamente, con la convocatoria del Consejo Económico y Social (CES), para discutir su controvertido proyecto de reforma fiscal.

Pero apenas se produjo una discrepancia de pareceres, el Gobierno cortó de cuajo la negociación y decidió enviar la pieza al Congreso, con lo cual hizo polvo su compromiso de pactar con las fuerzas productivas y el resto de la sociedad civil soluciones a uno de los tres problemas por él mismo citados como metas fundamentales de su administración. Leer más de esta entrada

Las objeciones a la reforma

Si la finalidad de la reforma es sólo la de limpiar el desorden de las administraciones del ex presidente Fernández y preservar el exorbitante nivel del gasto público que nos condujo al déficit fiscal sin precedentes que hoy padecemos, estaríamos ante uno de los más monstruosos actos de deslealtad a la república de nuestra historia.

La renuencia oficial a debatir las causas de ese déficit implica un manifiesto deseo de encubrimiento, cada día más imperdonable a medida que los medios de comunicación sacan a relucir los crímenes económicos cometidos en casi todas las áreas del quehacer oficial en los últimos ocho años.

Si se dieran demostraciones fehacientes de austeridad acorde con la situación de estrechez existente, o sea un firme compromiso de recorte del gasto público con una sustancial mejoría de su calidad, la imposición de nuevas cargas tributarias no encontraría los reparos que en la actualidad se hac Leer más de esta entrada

Danilo Medina lo predijo

En las primarias para la elección del candidato presidencial a las elecciones del 2008, el  presidente de la República, Danilo Medina, advirtió sobre el daño que ocasionaría la obstinación del entonces presidente Leonel Fernández de presentarse a la reelección a despecho del compromiso de apoyar su candidatura en reciprocidad por el respaldo que Medina le dio a la suya en el 2004. Fue una predicción. La reelección del Presidente, dijo en aquella ocasión Medina, le hará daño al país, al PLD y a la propia figura de Fernández.

Los resultados de la ambición de poder del señor Fernández lo estamos sufriendo y viendo ahora en toda su magnitud. El país está peor con un déficit fiscal histórico y una deuda impagable, el PLD se encuentra seriamente cuestionado por el legado de corrupción que han dejado las dos administraciones pasadas y la figura del señor Fernández está políticamente erosionada y amenazada por demandas de enjuiciamiento. Leer más de esta entrada

La especulación, según Fernández

El presidente Fernández propuso la comunidad internacional, y lo ha seguido reiterando fuera del cargo, la adopción de normas regulatorias que frenen la especulación financiera en los mercados del petróleo y los alimentos. Según el líder del PLD, esa práctica alienta el alza de precios amenazando seriamente la estabilidad de los países en desarrollo, como la República Dominicana.

Su preocupación, externada en diferentes foros nacionales e internacionales, marcha por caminos diferentes a las de muchos otros gobernantes de América Latina.

Por ejemplo, el diario español El País informó de la incertidumbre existente en naciones como Argentina, Uruguay, Chile, Perú y Brasil  como resultado de la caída internacional de los precios de muchos de sus productos de exportación Leer más de esta entrada

Reflexiones de fin de semana

Como todo en la vida, la calidad de un gobierno se mide no por quienes lo critican sino por quienes lo defienden de manera irracional. Y son estos últimos lo que definen y resaltan, no otros,  la ruta de la bancarrota moral.

A lo largo de nuestra historia esa sido una constante, que se acentúa en la medida en que el tiempo se les acorta y el deterioro hace mella en su sentido del equilibrio, a partir de lo cual pierden contacto con la realidad y se muestran incapaces de diferenciar entre lo claro y lo oscuro, creyéndose por encima de todo interés público.

Cuando esta situación se da en aquellos casos en que hubo alguna vez expectativas en la población, el sentimiento popular resulta en una confusa mezcla de compasión e ira.  A su vez, esto hace que la adhesión se exprese solamente en gritos, ruidos que lastiman  los oídos y llenan de estupor los ambientes mediáticos, porque es a partir de ese momento en que emigran los espacios para la moderación y el buen sentido. Es la fase en la que ya no se puede volver atrás ni recuperar tiempos perdidos y el aprecio público se esfuma para difícilmente volver. Leer más de esta entrada

Los apartamentos de la Luperón

Al reaccionar con sorpresa e indignación ante el reparto de apartamentos de un complejo de edificios de primera categoría construido por el gobierno de Leonel Fernández en una de las zonas residenciales más exclusivas de la ciudad, los medios han calculado que el valor de los mismos ronda los 5.8 millones de pesos.

La estimación está muy por debajo del precio real de inmuebles de esas condiciones y del lugar en que se encuentran. En este caso, en la avenida Luperón, próximo a Los Cacicazgos, en el extremo oeste de la avenida Anacaona y frente al parque Mirador Sur, el más bello de los pulmones de Santo Domingo.

El valor real de una propiedad se mide actualmente tanto por la zona donde está ubicada como por sus características. En esa zona, el costo aproximado de un apartamento se mide a razón de 200 dólares por metro de construcción. Leer más de esta entrada