Un regalo de navidad
31 octubre, 2012 Deja un comentario
De regreso de un curso de periodismo en Italia, Julio Guerrero me trajo hace años un regalo de Navidad: un aparato de afeitar con una original brocha a la que se le podía añadir un tubo provisto de jabón líquido. La brocha me recordó a mi padre. Durante años, papá usó una muy similar, que con el paso del tiempo llegó a parecérsele. Tenía la necesidad de afeitarse dos veces al día, la última con cada regreso a casa después de una larga jornada de trabajo.
Cuando su cuerpo, pequeño pero fuerte, comenzó a sentir los embates de la enfermedad que le llevó a la tumba, solía cortarse con frecuencia. Para combatir la irritación y simular los pequeños cortes en las mejillas y el mentón, se echaba una buena dosis de loción para después de afeitar, que le dejaba la cara agradablemente limpia como la de un niño. Yo prefería su olor natural a tierra mojada, llena de promesas, que más de una vez sentí en sus últimos años al acercármele para besarle la mejilla de padre triste consciente de su partida próxima. Leer más de esta entrada


