La Iglesia y el Estado (2 de 4)

ARTICULO MIGUEL GUERREROAl analizar el papel del Estado en la economía, Juan XXIII escribió que uno de sus deberes ineludibles es intervenir a tiempo a fin de contribuir a producir bienes materiales en abundancia. Además, constituye una obligación del Estado “vigilar que los contratos de trabajo se regulen con justicia y equidad” y que en los ambientes laborales “no sufra mengua ni el cuerpo ni el espíritu, la dignidad de las personas humanas”.

El rechazo de la acumulación de riquezas por particulares planteada en infinidad de documentos oficiales de la Iglesia, se aplica igualmente al Estado o al Gobierno. La norma de fijación del ámbito de esa intervención gubernamental es el principio de la subsidariedad, que ya había enunciado Pío XI en Cuadragesimo Anno y que ha servido de guía a los papas sucesivos. En esencia, este principio de subsidariedad reconoce únicamente el derecho del Gobierno a hacerse cargo de iniciativas necesarias para proteger la justicia, en todos los órdenes que excedan en todo caso la capacidad de los individuos o grupos privados. En palabras de Pío XI, el Gobierno finalmente “debe prestar ayuda a los miembros del cuerpo social, pero no destruirlos o absorberlos”. Leer más de esta entrada

La Iglesia y el Estado (I de 4)

ARTICULO MIGUEL GUERREROLa encíclica de Benedicto XVI, “Caritas un Veritate”, revivió un debate surgido en la Iglesia Católica desde los tiempos de León XIII: el papel que ella le reconoce u otorga al Estado en la economía. Juan XXIII dijo que la historia y la experiencia demuestran que “en los regímenes políticos que no reconocen a los particulares la propiedad, incluida la de los bienes de producción, se viola o suprime totalmente el ejercicio de la libertad humana en las cosas fundamentales”.

Sin embargo, este respaldo a la propiedad, fundamentado ya en Rerum Novarum (1891), no admite por la Iglesia el derecho a una acumulación ilimitada de riqueza. De hecho la ética moral de la doctrina social de la Iglesia trata de situar a éste en un punto intermedio entre el individualismo extremo, manifestado en la teoría de mercado libre, y los enfoques estatistas o colectivistas, expresados en los modelos de sociedad comunista.  Leer más de esta entrada

“Atento a mí”

ARTICULO MIGUEL GUERREROMe excusan si la grafía del título no corresponde al significado del dicho que describe uno de los comportamientos más típicos del irrespeto a las leyes y las normas civilizadas que explican muchos de los vicios que se observan en el diario vivir, tanto en la esfera pública como en la privada.

En la primera se entiende  a través de esa expresión  la inobservancia de las obligaciones propias de las funciones públicas por parte de funcionarios  electos o designados por el Poder  Ejecutivo. Llegan tarde e incurren en otras violaciones a sus deberes en el cargo “atento” a él.  Y no actúan tampoco con la transparencia y honradez requeridas por la misma razón. Leer más de esta entrada

Lectura sabatina

ARTICULO MIGUEL GUERREROAsistí hace ya un tiempo a una reunión de intelectuales preocupados por la situación nacional. Era el único que no lo era. Pensé que hablaríamos del problema energético, el déficit cuasi fiscal, el aumento del gasto público, el clima de inversión y algunos otros temas que agobian la vida diaria de los dominicanos, conforme deduje de la invitación.

Resultó que la preocupación allí tenía que ver más con lo que alguien llamó crisis de identidad nacional y las raíces del pueblo dominicano. Cada uno de los doce participantes disparó un discurso sobre el exterminio de la población indígena y el saqueo de las riquezas de nuestros aborígenes.

Todos, sin excepción, plantearon la necesidad de profundizar la búsqueda de las causas de nuestra pobreza en ese acontecimiento histórico. Me dije toda clase de cosas  para mis adentros e identifiqué de inmediato la puerta de salida. Leer más de esta entrada

Capitalismo de Estado

ARTICULO MIGUEL GUERREROMás que en un  auténtico sistema de libre empresa, vivimos bajo un capitalismo de Estado en extremo deficiente. El país necesita  una mayor dosis de iniciativa individual en la economía. Mientras más grande e influyente sea el sector privado y menos fuerza posea el sector público, mejores perspectivas habrá. La experiencia así lo confirma.

Los controles, de precios y de cualquier otra naturaleza, han resultado fatales para el desarrollo y la producción. Tantas veces se ha pretendido enfrentar el problema del abastecimiento de productos esenciales, mediante los sistemas ya desacreditados de cuotas y controles de precios, más drástica ha sido la escasez y más alto han subido los precios. Por lo general, estas clases de medidas terminan destruyendo los mecanismos naturales de comercialización y desalentando la producción. Sus efectos en la economía son desastrosos, reflejándose en crisis de abastecimientos a las que las autoridades sólo pueden ofrecer soluciones temporales. Leer más de esta entrada

¿Otro pedazo de papel?

ARTICULO MIGUEL GUERREROA menos que  siga siendo el “pedazo de papel” que siempre ha sido, la discusión alrededor de la sentencia de la Corte Constitucional que despoja de su nacionalidad a hijos de ilegales haitianos nacidos en territorio dominicano, me parece irrelevante e innecesaria. Y hago la afirmación porque la Carta Magna vigente señala explícita y tajantemente, sin espacio para discusión alguna, que aquellos que la poseían al momento de su promulgación son dominicanos. Y como esa misma Constitución establece, como las anteriores, que toda ley, decreto o resolución contraria a su espíritu y letra son de hecho inconstitucionales y, por supuesto, ilegales, no hay necesidad de tanto ruido, ni terreno abonado para promover sentimientos de extremo nacionalismo que terminan siempre en desgracias y aberrantes cacerías de brujas.

Además, el carácter retroactivo de ese aspecto de la sentencia riñe con otro principio básico de la Constitución y sienta un precedente que en el futuro puede ser usado para justificar acciones atentatorias al estado de derecho, en un país seriamente cuestionado por su debilidad jurídica y el excesivo poder discrecional de los funcionarios públicos. Leer más de esta entrada

Shalom, Shalom (2 de 2)

ARTICULO MIGUEL GUERREROComo decíamos en la entrega de ayer, las grandes compañías petroleras del Reino Unido, Estados Unidos, Holanda y otras naciones industrializadas, no respaldaron la creación del Estado judío. Por el contrario, se  le opusieron fervientemente. Los gigantes consorcios petroleros, bien asentados en Arabia Saudita, Libia y los Emiratos árabes, abrigaban temores de que la materialización del sueño sionista promoviera sentimientos nacionalistas en el vasto mundo islámico que a la postre afectaría sus intereses y fabulosas ganancias.

Con la complacencia de ambiciosos y corruptos jequezuelos, las compañías petroleras habían logrado excelentes condiciones en contratos de explotación de crudo en casi todas las naciones árabes y la terquedad de los judíos de convertirse en una nación soberana amenazaba entonces su posición en el Medio Oriente.

Existen infinidad de documentos, libros, memorandos y otros testimonios que prueban la conspiración de los grandes consorcios y compañías petroleras para frustrar la partición de Palestina y la creación allí de dos estados independientes, el que se ha convertido en el moderno Israel y el que hubiera podido ser un estado árabe palestino, tal y como establecía la resolución de Naciones Unidas. Leer más de esta entrada

Shalom, shalom (1 de 2)

ARTICULO MIGUEL GUERREROIsrael, contrario a lo que se vende, no es el resultado de una imposición imperialista en el Medio Oriente. Más bien nació y creció contra la voluntad de los grandes intereses petroleros de Estados Unidos y otras potencias coloniales. Inglaterra era entonces el gran poder colonial en el Levante.

La Unión Soviética defendió el derecho de los judíos de formar una nación y vivir en paz dentro de fronteras seguras, porque  entendía que la creación de un Estado sionista constituiría un factor de deterioro de la influencia británica en la región, pues ya los judíos habían combatido el poder colonial de Londres. Estaba además la desconfianza que los señores feudales y jeques petroleros árabes infundían en el mundo comunista.

Las naciones árabes, especialmente Egipto y Siria, habían colaborado estrechamente con la Alemania nazi. Stalin y otros líderes de la Europa oriental, que apenas comenzaba emerger de las ruinas de la guerra, tenían fresca en su memoria el hecho de que comandos musulmanes habían luchado dentro del ejército alemán en el Este de Europa. Leer más de esta entrada