El valor de la abstención

MIGUEL GUERREROEn círculos políticos se acaricia todavía la idea de prohibir la abstención electoral y sancionar toda propaganda promocional sobre ella. Si una monstruosidad inconstitucional como esa llegara a aprobarse, posible en un país sin instituciones fuertes como el nuestro, la Junta Central Electoral debería concluir el trabajo de destrucción de la libertad de elección del pueblo dominicano, que tal cosa supondría, eliminando la categoría de ciudadano y en su lugar clasificar a los electores con el nombre de borregos. Porque en eso nos convertiríamos.

Dejaríamos de ser ciudadanos con capacidad para decidir libremente en materia electoral, para convertirnos en una sociedad de asnos, conducidos cada cierto tiempo como manada a los centros de votación para darles nuestros votos a favor de quienes una boleta nos indique.

Es cierto que hay países todavía en donde votar es obligatorio, con fuerte penalidad para quien no lo haga, como la pérdida de derechos civiles por un año, tal cual sucede en algunos sistemas electorales latinoamericanos, y ya sabemos sus penosos resultados. Leer más de esta entrada

Vicios de la tradición política

MIGUEL GUERRERODonde quiera que voy escucho siempre la misma pregunta, formulada a veces con sorna, rabia disimulada e impotencia, por empresarios de todos los niveles: ¿Cuántos políticos están en condiciones de probar la legitimidad del patrimonio que poseen? Si se analizara el caso por los salarios añadiendo incluso los “incentivos” y otros privilegios que el Estado les permite y en ciertos casos se auto asignan, habría que convenir, muy lastimosamente, cuán pocos de ellos pasarían la prueba.

El problema es que en este país por décadas todo les está permitido por cuanto un puesto público es el camino más corto y seguro al enriquecimiento, sin necesidad de dar explicaciones y asumir el costo. En cualquiera otra parte del mundo democrático esa práctica está sujeta a severas sanciones legales y a la repulsa moral. Leer más de esta entrada

Cuando la moderación se ausenta

MIGUEL GUERREROLa moderación pierde espacio cada día. Ocurre en los medios de comunicación, en el ámbito político, en la esfera sindical y en los círculos empresariales. Hasta los concursos de popularidad artística y de belleza están contaminados por esa inclinación a la disputa que tanto atrae entre nosotros. Los intercambios de ideas, otrora un ejercicio constructivo, se ganan ahora al través del ruido; de quien hable más fuerte. En la radio ya no se conversa con el público, sino se grita. No se cuidan las palabras. Mientras más grosero se es, mayor encanto y más aceptación en la audiencia.

La minoría que trata de situarse en el justo medio, a distancia de la lisonja y la fortuna, ya no tiene cabida. Lo que ella piense carece de importancia. No gana votos ni tiene resonancia en los medios. La moderación es ya un pasaporte caduco. Una pérdida de tiempo. Un vano ejercicio que a nadie interesa y cuya efectividad fue puesta en duda hace ya un buen tiempo. ¿Para qué entonces intentar con ella aplacar los ímpetus y los malos hábitos que se adueñan progresivamente de cuanto alguna vez constituyó un valor apreciable en esta sociedad? Leer más de esta entrada

Un pequeño cuadro de Jesús

MIGUEL GUERREROEn la soledad de sus últimos años mi madre encontró un compañero con quien mataba su tedio en interminables soliloquios. Era un viejo cuadro de Jesús colgado encima de un retrato de mi padre que sus manos arrugadas movían a cada momento de un lugar a otro, en un espacio físico de apenas unas cuantas pulgadas.

La imagen del Cristo tenía una sonrisa débil de tristeza, como si se empeñara en estar a tono con la tranquila soledad que sufría su acongojada propietaria. Era un recuerdo de bodas, que Esther, mi esposa, salvó de la destrucción años atrás enviándolo a enmarcar a tiempo.

Cuando le hablaba a la imagen del Señor no estaba del todo claro a quién se dirigía mi madre, si a El o a su ido compañero de toda la vida que había acudido a la llamada de la muerte quizás cuando más ella lo necesitaba. De todos los retratos de papá ese era su favorito. Leer más de esta entrada

De judíos y palestinos (2 de 2)

MIGUEL GUERREROComo decíamos en la entrega anterior, las grandes compañías petroleras del Reino Unido, Estados Unidos, Holanda y otras naciones industrializadas, no respaldaron la creación del Estado judío. Por el contrario, se le opusieron fervientemente. Los gigantes consorcios petroleros, bien asentados en Arabia Saudita, Libia y los Emiratos Árabes, abrigaban temores de que la materialización del sueño sionista promoviera sentimientos nacionalistas en el vasto mundo islámico que a la postre afectaría sus intereses y fabulosas ganancias.

Con la complacencia de ambiciosos y corruptos jequezuelos, las compañías petroleras habían logrado excelentes condiciones en contratos de explotación de crudo en casi todas las naciones árabes y la terquedad de los judíos de convertirse en una nación soberana amenazaba entonces su posición en el Medio Oriente.

Existen infinidad de documentos, libros, memorandos y otros testimonios que prueban la conspiración de los grandes consorcios y compañías petroleras para frustrar la partición de Palestina y la creación allí de dos estados independientes, el que se ha convertido en el moderno Israel y el que hubiera podido ser un estado árabe palestino, tal y como establecía la resolución de Naciones Unidas. Leer más de esta entrada

De judíos y palestinos (1 de 2)

MIGUEL GUERREROIsrael, contrario a lo que se vende, no es el resultado de una imposición imperialista en el Medio Oriente. Más bien nació y creció contra la voluntad de los grandes intereses petroleros de Estados Unidos y otras potencias coloniales. Inglaterra era entonces el gran poder colonial en el Levante.

La Unión Soviética defendió el derecho de los judíos de formar una nación y vivir en paz dentro de fronteras seguras, porque entendía que la creación de un Estado sionista constituiría un factor de deterioro de la influencia británica en la región, pues ya los judíos habían combatido el poder colonial de Londres.

Estaba además la desconfianza que los señores feudales y jeques petroleros árabes infundían en el mundo comunista. Leer más de esta entrada

La evasión fiscal

MIGUEL GUERREROEn la situación actual, la lucha contra la evasión fiscal no es sólo tarea de Impuestos Internos. Compete a todos los ciudadanos, dado que los altos niveles de evasión cargan sobre quienes cumplen con sus obligaciones impositivas todo el peso de la estructura tributaria. De manera que quienes incumplen con esa obligación elemental engañan al Estado, reduciendo con ello su capacidad para encarar los graves problemas de la nación, y a todos aquellos que observan sus deberes, sean empresas o particulares.

Los evasores se justifican en el alegato de que el sistema es injusto y represivo de la actividad productiva, lo que, de ser cierto, no se le aplicaría por cuanto no pagan los impuestos que las leyes establecen. A causa de los enormes montos de evasión, la carga tributaria sobre el PIB se estima alrededor de un 15%, cuando en realidad puede sobrepasar dos y hasta tres veces esa cifra en algunos casos, ya que se le suma el pasivo laboral que el sistema de la Seguridad Social representa para toda la actividad económica. En el ámbito empresarial, la evasión es mucho más perniciosa porque elude también los pagos de los servicios obligatorios de salud en perjuicio de empleados y trabajadores. Leer más de esta entrada

¡Bueno que me pase!

MIGUEL GUERREROUn lector se molestó por mi respuesta a una pregunta suya. Me pidió mi opinión sobre quien ha sido el mejor compositor clásico de la historia y el más grande beisbolista dominicano de todos los tiempos. Acerca del primero le dije que ni Daniel Barenboim se aventuraría a responderle y como neófito en la materia yo apenas podía mencionar mis favoritos. “Beethoven, por supuesto”, respondió por mí. Bueno, déjeme con Tchaikowsky y Puccini, según como me sienta ese día, le acoté. “No querrá usted decir que son mejores. Le hablé de mis preferencias, me defendí. ¿Y dónde deja usted la Novena”. ¿Qué tiene que ver la Novena? “La de Beethoven” me cortó con lo que parecía un grito de desesperación.

Bueno, amigo, no entremos en esa discusión. Le hablé de mis favoritas, le respondí un poco a la defensiva. ¿Cuáles, por ejemplo?, parecía un interrogatorio. Si le interesa tanto me quedó con La Patética, la sexta sinfonía de Tchaiskovsky, no la sonata no. 8 de Beethoven. Su reacción parecía indicar que me creía medio loco. Usted es aficionado a la ópera, según tengo entendido ¿qué me dice? Ya le dije que Puccini, pero para cerrar esto mi favorita no es ninguna de las suyas, sino Cavallería Rusticana, a lo que agregué que el cuarteto final de Rigoletto, de Verdi, me deja siempre sin aliento. Leer más de esta entrada