Los “progresistas”de la política

MIGUEL GUERREROA despecho de su sabor amargo, hay un elemento fascinante en la política dominicana: el incansable e inagotable sentido del humor de ciertos actores. El más resaltante, por su permanente presencia en el escenario, es de tinte negro, y el color que se le atribuye al más pesado de los chistes, no tiene vinculación alguna con la negritud de la piel ni la fobia contra el vecino que alimentan algunos grupos minúsculos y que blanden como un activo, cual rosario de odio al que agregan cuentas cada día.

El humor de la política vernácula hiere y se crece cuando a los grupos más atrasados, algunos provenientes de la extrema derecha, se les da con llamarse “progresistas”. El mote, ¿acaso se le puede tildar de otra manera?, alcanza el Everest, cuando plantea soluciones a los problemas nacionales sobre pancartas xenofóbicas e intenta sustentarse en base a cuestionables protestas éticas y morales, desprovistas de solidaridad humana y con una descarnada pretensión de superioridad racial, sin eco ya y desde hace tiempo, en la comunidad internacional, e incluso en las más retrógradas de las confesiones. Leer más de esta entrada

Las elecciones de mayo

MIGUEL GUERREROApoco más de cuatro meses de las elecciones de mayo, la geografía nacional luce atiborrada de afiches promocionales con los rostros de los miles de aspirantes al Congreso y los municipios, pero no he escuchado ni leído todavía una sola propuesta de algunos de ellos sobre lo que piensan hacer una vez elegidos o acerca de su visión sobre la vida parlamentaria, el gobierno municipal o el futuro de la nación.

Y dudo que se molesten en darles esa obligada explicación al electorado nacional.

¿Saben por qué? Simplemente porque muy poco les importan los deberes implícitos a las posiciones que aspiran asumir y su compromiso se reduce a ajustarse a la línea de obediencia partidaria que se les trace, aún en situaciones en que el deber con la nación y el bienestar de la sociedad deberían estar primeros. Leer más de esta entrada

Por una cultura exportadora

MIGUEL GUERREROLas exportaciones latinoamericanas han descendido en los últimos tres años y la tendencia se mantendrá sin cambio en el 2016, según un pronóstico basado en las estadísticas. En el país se impone, por tanto, un giro en la política económica para crear una cultura exportadora. El reclamo no es en forma alguna una crítica a como pudieran hacer creer algunas epidermis muy sensibles que merodean alrededor del poder político nacional. Todo lo contrario. Es un reiterado deseo de cooperación para impulsar acciones que tiendan a fortalecer los sectores más productivos de la economía.

Si el país no logra aumentar sus exportaciones tendrá serios problemas en el futuro, más de los que en la actualidad encara ya de por sí difíciles de sobrellevar. Incrementar el comercio exterior en un mundo cada vez más competitivo no es tarea fácil ni se logra de la noche a la mañana.
Pero mientras más tiempo se pierde, menores serán las oportunidades. Las empresas dominicanas se desenvuelven en un ambiente poco propicio. Sus pares de Centroamérica disponen de muchas más facilidades y menos cargas impositivas. Leer más de esta entrada

La humillante desigualdad social

MIGUEL GUERREROUno de los imperativos del presente, y del futuro por supuesto, es encontrar la forma de conciliar los logros del crecimiento económico, alcanzado en nuestro país en las últimas décadas, con una mejor y más equitativa distribución de sus frutos. Entre la aceptación de esta realidad y la voluntad para llevarla a la práctica, han mediado abismos insondables.

Desde la fundación de la República, nos ha faltado la decisión necesaria para realizar aquellas empresas que demandan nuestras necesidades, tanto en lo político como en lo privado, entendiendo ese defecto no sólo como el fruto de decisiones y políticas gubernamentales, sino más bien como la falta de vocación general para acometerlas. Este es uno de los puntos, sin embargo, en que la mayoría de los políticos dominicanos, con honrosas excepciones, Leer más de esta entrada

Los años electorales

MIGUEL GUERREROLos años electorales han sido a lo largo de nuestra vida democrática periodos de incertidumbre. Las perspectivas palidecen y la gente se deja atrapar por las sombras de sus propios temores. La razón radica en las ilusiones que los dominicanos se forjan en cada proceso, por la enorme influencia estatal en la vida ciudadana.

La visión miope del equipaje que trae consigo el año electoral no deja ver con claridad, sin embargo, su verdadero valor. El hecho de que los dominicanos podamos ejercer el voto cada cierto tiempo para decidir quién gobernará a la nación y quienes irán al Congreso y a los gobiernos municipales no tiene precio. Independientemente de los resultados y de los vicios propios de nuestras deficiencias democráticas los años electorales constituyen un importante paso adelante, a despecho de las prácticas viciosas y clientelares características del quehacer político nacional. Leer más de esta entrada

El turismo y la ciudad colonial

MIGUEL GUERREROLa ciudad colonial, con su valiosa herencia de monumentos arquitectónicos, muchos de ellos en mal estado, otros en ruinas, constituye el activo más importante en los planes de impulsar la capital dominicana como destino turístico. Pero cometeríamos un grave error si la planificación se sostiene sobre la base de atraer los visitantes en base a los museos y el legado religioso de la conquista. La razón es muy sencilla, los extranjeros no gastarán su dinero para ver iglesias y reliquias menores y menos antiguas que las que existen en otros países.

Pese al hecho de ser más antiguas, la catedral y las iglesias de nuestra Zona Colonial no están ni en mejor estado ni son más monumentales que las que han desafiado el paso del tiempo en México, Perú y Colombia, para citar sólo las de algunos. Ni vendrán tampoco para ver la cama donde María de Toledo dormía.
Cartagena debería servirnos de modelo. Allí se ha desarrollado un turismo pujante, vigoroso y seguro. En la semana que pasé allí 17 cruceros tocaron su puerto. La ciudad amurallada se ha convertido en el lugar más atractivo. Viejas casonas en ruinas han sido restauradas preservando su fisonomía exterior, que nadie puede modificar, convirtiéndolas en modernas y amplias residencias. Leer más de esta entrada

La práctica de la tortura

MIGUEL GUERRERODurante la tiranía de Duvalier, se tuvo una vez el testimonio de un hombre que aseguró haber presenciado en Haití cómo a un compañero de prisión se le introdujeron en los genitales dos alfileres oxidados. Los órganos se les cayeron en pedazos por la gangrena al cabo de varios días de dolor y gritos que sacudían las mugrientas paredes de la estrecha celda. Amnistía ha denunciado, de acuerdo con versiones recogidas en muchas partes, un método de tortura bastante generalizado consistente en mantener en completa oscuridad a un prisionero por largo tiempo, al cabo del cual se saca repentinamente a plena luz del día o se le proyecta una potente luz de reflector sobre los ojos. Los soviéticos no sólo aplicaban drogas mortíferas con el propósito de doblegar la voluntad más que con la idea de causar dolor físico, aunque este modelo tan inhumano es muy doloroso, sino que solían envolver a los disidentes en lonas mojadas que al secarse encogían y producían un suplicio intenso. Leer más de esta entrada

Nuestra imagen internacional

MIGUEL GUERREROEl país ha logrado superar el estancamiento en que se vio sumido en las primeras siete décadas del siglo pasado, a pesar de los problemas económicos, un golpe de estado que degeneró en una revuelta civil con saldo de más de cinco mil muertos, dos intervenciones militares extranjeras y una considerable cantidad de huracanes, tormentas e inundaciones.

Con enorme esfuerzo y superando infinidad de penurias, República Dominicana ha alcanzado un grado relativo de desarrollo, superior al de la mayoría de las naciones del Caribe y Centroamérica. Sin embargo, todavía se nos juzga con mucho prejuicio. Hurgando en papeles viejos encontré que el Almanaque Mundial, en su edición del 2008, dice que el país “figura como una de las naciones caribeñas con más alto índices de pobreza y desequilibrio económico”, una valoración, aunque probablemente cercana a la realidad, no se lee en ninguno de los demás capítulos dedicados a los otros países de la región con más conflictos económicos y sociales que el nuestro. Leer más de esta entrada