El hurto de propiedades públicas

MIGUEL GUERREROEl hurto de propiedades públicas, cuya importancia al parecer no alcanzamos a apreciar en su justa dimensión, constituye un grave delito contra la ciudad. La sola mención de los objetos robados produce una enorme pérdida de ánimo, porque podría llevar a la falsa conclusión de que somos una sociedad de cleptómanos. Las hazañas incluyen el robo de bustos de próceres, tapas del alcantarillado, alambres de teléfonos y del cable, así como de las redes de electricidad.

La lista es mayor todavía. En zonas comerciales y residenciales quedan ya muy pocos letreros de bronce y las preferencias de los hábiles delincuentes dedicados a esa tarea incluyen las verjas de metales que rodean edificios y parques públicos, como llegara a ocurrir hace ya un tiempo el lugar turístico de Los Tres Ojos, el Jardín Botánico y el antiguo parque zoológico, entre otros. Leer más de esta entrada

Los nuevos verdugos de la moral

MIGUEL GUERREROTienen sobrada razón quienes lamentan la pobreza del debate y bastaría con lo que usuarios de las redes creadas por partidos y candidatos dicen a diario de las opiniones y posturas de quienes han incluido en sus listas de objetados. Un listado negro, hijo de la peor intolerancia, de viejos adversarios y de quienes incluso gozaron alguna vez de sus afectos y hoy no concuerdan con sus discursos electorales.

Antaño se creía que esa extrema intolerancia provenía únicamente de la esfera oficial. Pero hoy la vemos con total asombro provenir de iglesias y litorales políticos, donde muchos hasta hace poco beneficiarios de la corrupción, que hoy denuncian con desparpajo y absoluto desprecio de sí mismo, se auto erigen profetas de la redención y de la moralidad pública. Cuán penoso es observar jóvenes líderes de potencial creciente, promesas del relevo generacional que tal vez muy pronto el país demandará, rendidos a la tentación de doblegar la constancia de quienes, en el multicolor escenario de las ideas, ven que no todo es oscuro en el gobierno y en la gente que lo integran, ni todo diáfano en la acera del frente. Leer más de esta entrada

El legado de un terremoto

MIGUEL GUERRERODías después del terremoto, escribí que la dimensión del daño provocado a Haití era de tal magnitud que no bastaría con la ayuda humanitaria que se enviaba desde el país y otras partes del mundo, para contribuir a aliviar el sufrimiento de millones de haitianos.

Habría necesidad de un esfuerzo de la comunidad internacional que trascendiera el plazo en que la tragedia dominara los titulares y la atención mundial. Un esfuerzo gigantesco que sobreviviera al entusiasmo inicial que el sentido de la solidaridad humana volcaba en estos días sobre esa nación.

Nunca como entonces se hacía tan urgente una acción de tal intensidad a favor de esa empobrecida y golpeada nación; un esfuerzo colectivo de larga duración, similar al observado en esos momentos de dolor y sufrimiento. Leer más de esta entrada

Un día de octubre del 2008

MIGUEL GUERRERODespués de tantos años por fin lo conocí. Talvez demasiado tarde, ya moribundo y en su lecho de muerte. Ocupó siempre un lugar en mis fantasías infantiles y de muchacho, en aquellos lejanos tiempos en que el horizonte de la vida barrial se detenía al doblar de cualquier esquina y no existía detrás, para muchos de mis amigos era más que la posibilidad de un sueño irrealizable.

De todas formas, pude verlo. Pensar en él en esos días lo llenaba todo. No era totalmente como lo imaginaba, pero en su esbelta vejez, abandonado a su suerte, a punto de dejar atrás tantos años de gloria, pude recorrer sus espacios, como se acaricia un cuerpo amado. Y en esos breves momentos me pareció que era otra vez un niño. Creía que abandonarlo, como se había decidido por un vecino nuevo, era un crimen. Leer más de esta entrada

El mal uso de las redes

MIGUEL GUERREROMuchos periodistas, y también políticos, por qué no decirlo, han vivido con la angustia resultante del intento de degradación moral puesto a cargo de un ejército de lisiados mentales, cuya única misión en las redes es denigrar a todo aquél con entereza moral suficiente para exponer sus ideas y defenderlas aún a costa de marchar en la dirección contraria a la de la corriente. Y como entregarse a la manada y a quienes las arrean, les permite a muchos dormir tranquilo y hacerse el simpático, esta gente se sale muchas veces, aunque no siempre, con la suya.

Los epítetos que me han lanzado por mis posiciones sobre los temas objeto de discusión, trátese de la política, la economía, el medio ambiente, el deporte y la cultura, llenarían una enciclopedia, pero el impermeable que calzo sobre mi cabeza me protege de esas aguas sucias. Muchos dominicanos temen decir lo que piensan, no tanto por temor al gobierno, sino para no hacerse el blanco de una crítica o una burla en las redes por gente que apenas sabe escribir y con escaso sentido, si lo tiene, de urbanidad. Leer más de esta entrada

El valor social de la tanda extendida

MIGUEL GUERREROUno de los negocios de mayor y más rápido crecimiento en el país en las últimas décadas, tanto como la venta de combustible, ha sido el de la educación privada, a causa del deterioro en que cayó la enseñanza pública. El fenómeno representó una enorme carga para la clase media y un insufrible dolor de cabeza para los padres, obligados a empobrecerse buscando dotar a sus hijos de una educación no siempre mejor, en escuelas de pago, donde por lo menos no quedaban expuestos a los riesgos y peligros de planteles bajo la mirilla de violadores y traficantes de drogas.

El empeño del gobierno de mejorar la calidad de la escuela con el programa de “Tanda extendida” promete un cambio radical y una oportunidad invaluable para cientos de miles de familias de medianos y bajos ingresos y una propuesta firme para ensanchar la cobertura escolar e igualar el nivel de la enseñanza pública con la privada. Leer más de esta entrada

La libre empresa

MIGUEL GUERREROLa especulación, el enriquecimiento rápido y desmesurado derivado de cierta actividad comercial o empresarial, son lesivos a la libre empresa y sus efectos nocivos a la sociedad. Estas prácticas, regulares en nuestro medio, conspiran efectivamente contra un régimen de libre comercio. El daño que la especulación le hace a la libre empresa se alimenta en los intentos de asociarla al sistema mismo; considerarla como algo natural y congénito, y porque, además, se han querido desacreditar las débiles campañas contra esa aberración pretendiéndola señalar como ataques al sistema y no como una acción legítima de defensa social contra los especuladores.

Para algunos empresarios, desafortunadamente, el régimen de libre empresa funciona en la medida en que se muestra tolerante frente a la especulación y el afán desmedido de lucro, que en nuestro ambiente se dan pronunciadamente en las esferas políticas como en la actividad comercial. Y deja de funcionar, o no existe, desde el momento mismo en que se ponen en movimiento normas o mecanismos para proteger a la comunidad de acciones vandálicas contrarias a la ley y a la más elemental ética comercial o profesional. Leer más de esta entrada

La JCE el día de las elecciones

MIGUEL GUERREROEl día de las elecciones la Junta Central Electoral (JCE) es la máxima autoridad del país. Su autoridad está por esas horas por encima de la del Poder Ejecutivo y de los organismos de seguridad. Todos los poderes del Estado quedan subordinados a ella, en el caso de que las circunstancias así lo requieran. El Ejército y la Policía, las instalaciones públicas y cuantas necesite para realizar su labor, sean planteles escolares o establecimientos privados, si fueran necesarios, están supeditados al servicio del proceso que al organismo le corresponde administrar.

En el caso hipotético de que alguna falla técnica, el suministro de energía eléctrica por ejemplo, amenace el buen desenvolvimiento del proceso, la JCE tiene la autoridad suficiente para asumir el control de ese o cualquier otro servicio público, a fin de garantizar la efectiva realización del sufragio y el conteo posterior de los votos. Leer más de esta entrada