“El trigo y la cizaña”

MIGUEL GUERREROTras la aleccionadora experiencia de los últimos meses de campaña electoral, la situación a lo interno de un partido podría parecerse a la enseñanza de la parábola bíblica de “El trigo y la cizaña” (Mateo 13: 24-52), en la que un hombre sembró buena semilla en su campo y mientras dormía vino su enemigo y puso cizaña entre el trigo y se fue.

Con el tiempo, brotó y creció la buena hierba y con su fruto también surgió el producto de la cizaña entre las hileras del trigo.

“Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste la buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?”. A lo cual el buen hombre respondió que “un enemigo” lo había hecho. Los siervos le dijeron si quería que se arrancara la mala semilla, para limpiar el trigal. “No”, les respondió, “no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo”. Leer más de esta entrada

La promoción que ya no es necesaria

MIGUEL GUERREROUna de las prácticas que debemos superar en los procesos electorales es la de atiborrar la geografía nacional con vallas, letreros y afiches promocionales de los candidatos, que afean las ciudades y carreteras y crean contaminación visual, y en muchos casos un peligro para los conductores, cuando esa promoción oculta señales de tránsito. Finalizada la campaña con las elecciones del domingo 15, cabe ahora esperar que los partidos cumplan con la obligación de limpiar las áreas que han embadurnado con su propaganda, para facilitar, por lo menos el necesario tránsito hacia la normalidad.

En la mayoría de los países la difusión de este tipo de publicidad está muy controlada y la violación de las normas se paga a veces con la anulación de candidaturas o fuertes penalidades económicas. Ese control impone los lugares donde se permite el despliegue de material promocional y su volumen.

También establece plazos para el retiro y el incumplimiento de la norma implica también sanciones para aquellas autoridades responsables de hacerlas cumplir.
Nada de eso se observa en nuestro país, donde los partidos abusan de esa debilidad institucional y no se sienten obligados a respetar el entorno físico de aquellos a quienes cortejan por sus votos.

Hace días escuché decir que el alcalde electo por Santo Domingo Este había ordenado a su equipo el retiro de su publicidad promocional, pero nada de eso ha ocurrido y algunos ciudadanos nos hemos quedado a la espera de que alguien asuma esa tarea. Y digo algunos porque está muy claro que a mucha más gente le importa tal vez un bledo que las paredes, los parques y los postes del tendido eléctrico de los sectores donde residen estén repletos de promoción electoral que el viento, la lluvia y el sol deterioran, afeando el ambiente en el que crecen sus hijos y nietos. Antaño el PLD solía dar un ejemplo limpiando los lugares donde realizaba sus actividades.(Reproducido con autorización del autor.Publicado en elCaribe)

El legado de la tiranía (3 de 3)

MIGUEL GUERREROFueron muchas las causas de la caída de Trujillo: la degeneración del régimen, la degradación moral del tirano y el hastío que el estancamiento social y la férrea represión fomentaron en la sociedad. Sin embargo, se pueden apuntar dos hechos sobresalientes. Primero el intento de asesinato del presidente Betancourt, de Venezuela, en junio de 1960, que provocó el aislamiento total del régimen, y el todavía más grotesco asesinato de las hermanas Mirabal, a finales de noviembre de ese mismo año.

Este último acontecimiento rompió los débiles lazos que todavía unían a Trujillo con importantes sectores de la sociedad dominicana. Naturalmente, estos dos hechos fueron secuela de las expediciones de junio de 1959, que marcaron el principio del fin de la etapa de sombras que oscureció a la nación por más de treinta años. Leer más de esta entrada

El legado de la tiranía (2 de 3)

MIGUEL GUERREROCon respecto a los colaboradores de la tiranía trujillista y sus aportes al país, se ha orquestado toda una leyenda intentando justificar la sumisión que siempre existió a su alrededor, en la pretensión de que muchas de sus obras fueron positivas. Hay que reconocer que los propulsores de esa fórmula de evaluación histórica han tenido un éxito relativo. Nada más hay que ver cómo jóvenes que sin la menor idea del terror imperante en esa etapa funesta de la República, se hacen eco de aquellas voces irresponsables que se atreven a señalar que entonces se estaba mejor que ahora. Peregrina afirmación basada en el desorden que ha caracterizado la vida nacional después de su muerte y que es herencia viva de aquel régimen de oprobio.

Existe entre nosotros la tendencia a valorar la tiranía de Trujillo única y principalmente sobre la base de sus realizaciones materiales. Leer más de esta entrada

El legado de la tiranía (1 de 3)

MIGUEL GUERREROLa prolongada tiranía de Trujillo, que alguna gente entre nosotros todavía añora 55 años después de su muerte, representó un enorme retroceso en todos los aspectos de la vida nacional. El país sufrió con Trujillo un atraso de treinta años, que nos ha costado recuperar. Aún vivimos el nefasto legado de esa larga y oscura sombra de nuestra historia. La triste herencia del trujillismo está todavía patente en casi todos los rasgos del acontecer cotidiano dominicano. El autoritarismo y la intolerancia que caracterizan ciertos comportamientos nacionales, en la política como en la esfera privada, son elementos importantes de ese legado histórico.

Trujillo representó una etapa en la vida del país imposible de reivindicar, a despecho de lo que pretenden entre nosotros muchos panegiristas de ese régimen con influencia todavía en nuestro quehacer político, y gente que trata por ese medio de justificar sus propios errores y claudicaciones pasados. Leer más de esta entrada

El amo de Rusia (2 de 2)

MIGUEL GUERREROLa explotación de un negocio del “capitalismo decadente” por Stalin en Georgia, no hería los sentimientos revolucionarios de Lenin. “Nada me importa que tengas o no asuntos con las mujeres ni que cambies de mujer con tanta frecuencia como de camisa”, escribió Lenin a Stalin. “Pero lo que sí me importa es el buen nombre de nuestro Partido Bolchevique”.

En esa perla de la herencia literaria leninista, el líder bolchevique prevenía sobre la necesidad de guardar las apariencias: “No estoy de acuerdo en que sea la mejor política para nuestro partido el estar abiertamente conectado con los burdeles que tú y Koresku organizasteis, los cuales están prosperando. Aunque comprendo muy bien que debemos obtener los fondos para nuestra lucha por el procedimiento que sea, ya que los precisamos imperiosamente, creo, sin embargo, que debería hacerse en forma tal, que jamás pueda acusársenos de valernos de la prostitución como un medio de conseguir los ingresos para sufragar nuestra obra revolucionaria”. Leer más de esta entrada

El amo de Rusia (1 de 2)

MIGUEL GUERREROEn el período previo a la Revolución de 1917, y tras su regreso a Bakú después de haber escapado con una identidad falsa del confinamiento en el Norte, José Stalin encontró la organización de los bolcheviques de Georgia virtualmente diezmada. Sufrían sobre todo una aguda escasez de fondos. Para salvar al movimiento, el futuro “Zar de la Rusia Soviética” confeccionó una lista de comerciantes ricos, con la ayuda de algunos delincuentes convictos por robo, a los que exigió un pago de protección. Los que resistieron el chantaje no tardaron mucho en lamentarlo, pues sus establecimientos fueron objeto de ataques o incendios nocturnos.

Muy pronto Stalin llegó a la conclusión de que esto no era suficiente para mejorar las finanzas del partido en Georgia y recurrió a su amigo Lajos Koresku, fichado en la policía como traficante de drogas y muy conocido en el mundo de la prostitución. Leer más de esta entrada

Para refrescar el ambiente

MIGUEL GUERREROA diferencia de las obras literarias, las composiciones musicales clásicas suelen numerarse conforme son escritas, aunque no siempre los autores lo hacían y muchas famosas obras, incluyendo las de algunos de los más grandes maestros, se numeraron después de muertos. Por lo regular, la numeración dada a una composición se hace de forma cronológica. La palabra utilizada para esa catalogación es opus, práctica conocida desde el siglo XVII, según se ha comprobado a través de numerosos estudios. En el caso particular de las obras enumeradas después del fallecimiento del autor, la numeración se hacía de la manera siguiente op.posth, para dar a entender que se trata de una obra publicada póstumamente, como han sido los casos de algunos compositores clásicos y barrocos. Leer más de esta entrada