Una modalidad de fraude cibernético
9 junio, 2016 Deja un comentario
¡Eureka, soy millonario!, me dije medio en broma leyendo el texto llegado a mi dirección electrónica. Por fin me sonreía la fortuna. Estaba siendo informado de que un número de boleta cargado a mi nombre había sido el ganador de la loto española. Como si yo fuera un estúpido por demás iluso. Mi coraje era doble, porque jamás he tocado esas puertas y carezco de la más mínima idea de cómo entrar a esa lotería, ni soy muy dado tampoco a desafiar la suerte en aventuras que no sean las de lotos como la nuestra y la de Florida, a las que nunca, para desdicha mía, les pico cerca.
Naturalmente, aún en el caso extremo de exaltación no debía hacerme de momento de muchas ilusiones porque en el mismo mensaje se me prevenía de no hacer de conocimiento de terceros el anuncio, lo que me hizo sonreír y no caer en el grave error, en el que tantos incautos han caído, de responder el correo y pedir más información sobre el caso. Leer más de esta entrada

