La creciente economía dominicana

La más reciente proyección del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el comportamiento de la economía latinoamericana apenas prevé un crecimiento promedio anémico del 1.1% para el año y sólo un 2% para el 2018. A despecho de la prevista reducida expansión de la economía regional, con índices muy bajos para las economías más grandes, como el caso de Brasil (0-2) y México (1.7) negativos para Ecuador (-1.6) y Venezuela (-7.4) con tendencia en este último a seguir contrayéndose el año próximo, la economía dominicana seguirá creciendo por encima del 3.6% previsto para el Caribe, con idéntica proyección para el 2018.

La única incertidumbre sobre el panorama económico nacional parece asociada a las corrientes proteccionistas de la administración del presidente Donald Trump y que, según el organismo internacional, de replicarse en otras economías fuertes podrían generar una tendencia o situación global de consecuencias imprevisibles todavía. Leer más de esta entrada

Las raíces del subdesarrollo

El gigantismo estatal, de moda en países latinoamericanos como Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia, ha sido un recurso para fortalecer grupos en el poder, preservar el parasitismo y fomentar el lucro al través de la burocracia y el dispendio. El ejemplo más patético reciente lo tenemos en el chavismo. La mayor parte de los problemas de las economías nacionales en los países de la región, tienen raíces internas, con todo y que factores externos influyen también en ella.

Todo lo que en la región se ha pretendido resolver mediante controles, cuotas y otros tipos de reglamentación, se ha agravado como resultado de la aplicación de esas políticas irrealistas. Las cuotas y la especulación, consecuencia esta última del afán desmedido de riqueza, han causado a la economía de América Latina más daño que todos los huracanes y terremotos. El error estriba en querer resolver problemas de alimentación, empleos, vivienda y otras urgencias humanas, mediante políticas de escasez, que al final sólo empeoran la crisis. Leer más de esta entrada

Nuevas formas de tiranía

Cada época tiene sus formas de represión y la tiranía se ejerce de distintas maneras. El final de la guerra fría, a punto de resucitar, hace difícil en estos tiempos modelos al estilo de un Trujillo, un Pérez Jiménez o un Somoza, pero no imposible. Para muestra tenemos los casos de Cuba y Venezuela, donde la libertad no existe en uno y está al borde de perecer en el otro.

Los gobiernos en todas partes poseen recursos para frenar la iniciativa individual e imponer la arbitrariedad como norma de vida política, como tantas veces pudieron hacerlo en el pasado. La sutileza de algunos métodos no los hace menos brutales y perniciosos. Ese poder aniquiló en Cuba el papel de los ciudadanos en el desarrollo de la sociedad y en Venezuela lo ha reducido al máximo. Hay también países en donde habiéndose cercenado la libertad empresarial, sobrevivieron los empresarios y hasta prósperas empresas en un sentido nominal. Ya no se necesita suprimir la iniciativa libre para de hecho eliminarla. Leer más de esta entrada

La ira del profeta

En los últimos años Occidente ha sido víctima de crueles muestras de intolerancia por parte de grupos fanáticos musulmanes que han culminado en actos lamentables de violencia. Algunas han sido provocadas por expresiones propias del ejercicio de la libertad y no están ligadas a conflictos de carácter bélico, como la guerra en Irak o el enfrentamiento de judíos y palestinos en el Medio Oriente.

Numerosos diarios de esta parte del mundo en su momento publicaron editoriales para expresar su horror ante la “fatwa”, sentencia de muerte, con que los imanes iraníes condenaron al escritor británico de origen hindú, Salman Rusdhie, por la publicación del libro “Los versos satánicos”, considerado como ofensivo al profeta Mahoma. La sentencia ordenaba a los musulmanes darle muerte donde quiera que el escritor se encontrara. La orden era también extensible a los editores responsables de la publicación. Rusdhie vivió escondido durante años y en un vano intento por aplacar el furor de los líderes musulmanes expresó su arrepentimiento por el libro, lo que no le sirvió de mucho. Leer más de esta entrada

La economía de mercado

La realidad indica la importancia de promover una mayor dosis de iniciativa individual, tanto en la economía como en las demás facetas del quehacer cotidiano. Y dos ejemplos muy cercanos, Cuba y Venezuela, resaltan esa imperiosa necesidad. Los mercados bien abastecidos han sido siempre aquellos dejados en situaciones normales a la libre competencia y a las fuerzas naturales del mercado.

La experiencia demuestra que las economías centralizadas o cualquiera de sus hijastros generan estrechez y pobreza. Constriñen el desarrollo y degeneran en el planeamiento de la vida ciudadana. También es cierto que una economía de mercado sin restricción alguna impide la justicia social. De manera que lo ideal es un modelo intermedio para garantizar el principio de la distribución del poder y propiciar oportunidades más equitativas dentro de un sistema de libre concurrencia. Leer más de esta entrada

De saco y corbata

En determinadas circunstancias, un buen saco y una corbata pueden ser el mejor aliado de un reportero en épocas de convulsión. Lo comprobé personalmente en los años setenta, mientras cubría para la agencia internacional de noticias de la que era corresponsal a tiempo completo, una huelga violenta de protesta contra el gobierno de Balaguer en San Francisco de Macorís. Usualmente iba trajeado a la pequeña oficina donde operaba la agencia en la calle Mercedes, a pocas yardas del parque Independencia, frente a una funeraria, porque en mis diarios recorridos visitaba el Palacio Nacional y cuando lo requería el Congreso.

Mi urgente traslado ese día al centro de la trifulca no me permitió detenerme en casa para cambiarme de ropas para estar más a tono con lo que sucedía. Allí, en medio de una refriega, me encontré de pronto en el dintel de la puerta de entrada de una residencia en un barrio donde tenía lugar una verdadera batalla campal. Leer más de esta entrada

Los medios de comunicación

La prensa nacional ha evolucionado radicalmente en las últimas décadas. Las transformaciones se han dado no sólo en materia de formato y diseño o en la presentación de noticias y contenido editorial, sino en el punto esencial de su comprensión del papel que deben jugar los medios en la vida democrática del país. Desempeñan ahora una labor activa en la discusión de los temas esenciales. Estos cambios de concepción de su rol fortalecen su presencia como agentes importantes del debate nacional, y no el de simples receptores de informaciones o relatores del acontecer cotidiano en calidad de espectadores pasivos.

El cambio más importante se refiere a la propiedad de los medios, con tendencia a la concentración por parte de grupos económicos. Con ello se ha dado también una transformación en el campo de sus intereses primarios. El traspaso de la propiedad a estos grupos, produjo dos hechos fundamentales: en primer lugar su fortalecimiento económico, la modernización de sus instalaciones y equipos y, por consiguiente, la expansión de oportunidades profesionales. Leer más de esta entrada

Los controles en la cultura

Hace varios años, la Feria del Libro dedicada a Cuba puso de resalto el peligro que representa para la libertad individual y la libre creación la imposición de normas al trabajo artístico y literario. Los delegados oficiales del gobierno cubano a ese evento demostraron con sus actuaciones que las regulaciones en el campo de la cultura pueden degenerar en restricciones al ejercicio de la libertad de los individuos.

Como se ha dicho, peor que el control de la economía lo es el control de la cultura. Las normas imperantes obligan a los intelectuales, poetas, escritores y artistas plásticos a ceñirse a las políticas oficiales, que son instrumentos de control social. Igual sucedía en la antigua Unión Soviética. Aún después de la muerte de Stalin y la denuncia de las purgas y los asesinatos de millones de rusos durante el reinado de terror del Zar bolchevique, hecha por Nikita Kruschev en el veinte congreso del Partido Comunista de la URSS, y la creación posterior de un clima de relativa tolerancia, los artistas e intelectuales soviéticos continuaron ceñidos a las normas muy estrictas del llamado Realismo Socialista, lo que los obligaba a supeditar su labor a las directrices oficiales de la clase dirigente y los intereses del partido. Leer más de esta entrada