La redención que los encadena

En esta sociedad de “explotación del hombre por el hombre”, sus enemigos se valen de la prensa controlada por el dinero extraído del sudor de los trabajadores, para combatir el sistema y abogar por su destrucción. En el mundo de la sociedad sin clases, cuyos más patéticos ejemplos son Cuba y Corea del Norte, los abanderados del marxismo ahogan sus sueños de redención en diarios que los obligan a convivir en la más sofocante e indignante sumisión de las que están libres en la sociedad que tanto odian y combaten, y en donde encuentran, además, espacios de confort y comodidad reservados en sus lugares de ensueños a los miembros de una selecta, anacrónica y sedentaria burocracia de monárquica vocación.

En la sociedad donde el fuerte se traga al pequeño, los ilusos soñadores de una redención basada en la abolición del lucro proveniente del trabajo y la lícita acumulación que de él resulta, publican artículos y libros que promueven su destrucción, encontrando en ellas editores y medios que los acogen, algo imposible en aquellas que promueven, donde los lineamientos y la directrices del partido, constriñen su inspiración y terminan sometiéndolos a una rigurosa y callada disciplina. Leer más de esta entrada

No faltará quien me acuse

Entre los correos que a diario recibo, me despiertan curiosidad los referentes a asuntos completamente ajenos al duro quehacer de la política que, por desgracia, nos llena todos los espacios. Uno muy reciente se relaciona con la ópera y trata la confusión que en un lector provoca las diferentes denominaciones que en el género operístico reciben los registros vocales que identifican a los cantantes líricos. Por ejemplo, el término “spinto” para referirse a las cualidades técnicas de un tenor.

El vocablo, proveniente del italiano “spingere”, empujar, se aplica a una voz con mayor potencia y capacidad de proyección que el registro usual de un tenor lírico. Los expertos entienden que si bien el término caracteriza una calidad vocal, en realidad es la real y auténtica expresión de un defecto técnico, derivado del excesivo uso de las dos cuerdas inferiores de la laringe, lo que finalmente puede afectar las condiciones del cantante. Leer más de esta entrada

De cierto periodismo

La distorsión más dañina al periodismo ha sido la creencia de que un medio está obligado a publicar o difundir todo lo que recibe, escriben o plantean sus reporteros y comentaristas. Los promotores de ese periodismo de “vanguardia” y de “compromiso con la verdad” entienden que la negativa del medio en que laboran a aceptar cuanto quiera decirse o escribirse en sus espacios y páginas constituye una violación a la libertad de prensa y una limitación del derecho a la libre expresión. La pretensión carece de base. En una sociedad democrática y plural como la nuestra imponerla lesiona el derecho de propiedad, tan legítimo como las demás libertades básicas.

Ningún medio está obligado a hacerse eco de aquello que considera lesivo o con lo que no comulga. Lo que sí erosiona la libertad son aquellas leyes y restricciones que suelen imponer los gobiernos para impedir la publicación de noticias que cuestionen el estado de derecho o las políticas oficiales, lo que no es el caso en la República Dominicana, porque aquí afortunadamente, nos agrade o no aceptarlo, hay tolerancia a una prensa crítica. Y amparado en ese clima democrático, crece una tendencia muy negativa a hacer mal uso de la libertad de expresión, y sabemos que nada hace más daño a la credibilidad del periodismo nacional que esa modalidad sin límite alguno, que a diario vemos y escuchamos. Leer más de esta entrada

El mural de la discordia

En abril del 2013 se publicaron los resultados de una encuesta Gallup en que el fenecido expresidente Balaguer figuraba como el político más admirado. El dato generó airadas protestas que recordaron las más violentas ocurridas en el 2007 en la universidad estatal por un mural en el que se veía de manera preponderante la figura del ex presidente. El mural, ya destruido, revivió el recuerdo de algunos episodios fundamentales en la historia de esa academia, la más vieja de su género en el continente.

La paradoja consistía en que irónicamente fue Balaguer quien, en los primeros días de enero de 1962, le concedió a la universidad la autonomía y fuero que aún posee, lo que le permitió al centro ampliar desde entonces su antiguo nombre de Universidad de Santo Domingo por el de universidad autónoma UASD. No se trató tan sólo de un cambio de nombre, lo que hubiera resultado intrascendente, sino un enorme paso adelante. Leer más de esta entrada

La frase mágica del desorden

Me excusan si la grafía del título no corresponde al significado del dicho que describe uno de los comportamientos más típicos del irrespeto a las leyes y las normas civilizadas que explican muchos de los vicios que se observan en el diario vivir, tanto en la esfera pública como en la privada. En la primera se alcanza a entender a través de esa expresión la inobservancia de las obligaciones que muchos han asumido al ocupar cargos públicos, por elección o designación del Ejecutivo. Llegan tarde e incurren en otras violaciones a sus deberes en el cargo “atento” a él. Y no actúan tampoco con la transparencia y honradez requeridas por la misma razón.

Los ciudadanos comunes se pasan la luz roja “atento a mí” y no toman en cuenta la señal de una vía, no solo cuando no ven a un policía, sino porque se creen con el derecho de hacerlo, algo que por supuesto les niegan a los demás. Ese “atento a mí” está presente en todos los ambientes a todas horas. Se porta el arma de fuego para el que se posee solo un permiso de tenencia porque la expresión supone que hacerlo no implica violación alguna, y la arraigada tradición de dejarlo así ha hecho de este abominable comportamiento una práctica usual y común del dominicano. Leer más de esta entrada

Dos gigantes del canto lírico

Las guerras mundiales abortaron las carreras de muchos cantantes líricos. Pero en medio de una y otra surgieron y brillaron algunas de las voces masculinas más extraordinarias de la historia de la ópera. Una de ellas fue la de Giacomo Lauri-Volpi, nacido en Lanuvio, Italia, en 1892, quien se destacó en los escenarios más exigentes de Europa y el continente americano por la resonancia de su voz, que los críticos de su época calificaban de vigorosa, con un acento vibrante, casi místico, pocas veces escuchado en otro tenor hasta entonces.

Su Luisa Millar de Verdi en 1927 en el Metropolitan de Nueva York, quedó registrado como uno de los más fascinantes momentos del historial de esa meca de la ópera, por donde han desfilado a lo largo de más de un siglo los más grandes cantantes líricos de los que se tenga memoria. Leer más de esta entrada

Dos grandes de siempre

A menudo menospreciado por los amantes de la ópera, el tenor estadounidense de origen italiano Mario Lanza, cuyo nombre verdadero era Alfredo Cocozza Lanza, tiene un lugar privilegiado entre los grandes del bel canto. Entre muchos otros méritos, se le reconoce mundialmente por haber popularizado el género, llevándolo al gran público gracias a sus famosas interpretaciones en el mundo cinematográfico, como después hicieron otros tres gigantes Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras, a través de presentaciones y recitales.

Su breve paso por los escenarios, murió a la temprana edad de 38 años, no impidió que fuera inspirador de muchos jóvenes talentos de su época, entre los que se cuenta el famoso trío de tenores ya mencionados, cuyas actuaciones conjuntas generó las críticas de otros portentos del canto lírico como fue el caso del tenor canario Alfredo Kraus, quien entendía como una aberración el que un aria, composición para una voz, fuera desnaturalizada por un trío de voces. Leer más de esta entrada

El futuro de la democracia

¿En qué medida podrá el país superar su nivel de pobreza y qué fórmulas, dentro de parámetros democráticos, tienen los partidos y sus líderes, sea en la oposición como en el gobierno, para plantear solución a ese problema tan acuciante? La realidad es que, con todo y cuanto se ha avanzado en materia de desarrollo político, el sistema le es insustancial a un número sumamente elevado de la población. Esto hace que la mayoría se sienta poco ligada a su porvenir y menos entusiasmada con su supervivencia. Por eso, a pesar de los espejismos y las perniciosas tendencias nacionales al auto-engaño y la auto-sugestión, hay tan poca relativa militancia democrática real en este país.

Para aquellas legiones de hombres y mujeres que carecieron de trabajo, de seguridades económicas y sociales desde la misma fundación de la República, imposibilitados por años de enviar a sus hijos a escuelas seguras y decentes, y a quienes vieron morir por décadas cuando enfermaban por los pésimos servicios públicos de salud, la democracia es todavía una palabra hueca; vacía, sin sentido. Leer más de esta entrada