Para entender el presente (2-14)

La costosa interrupción del proceso democrático iniciado con las elecciones del 20 de diciembre que dieron el triunfo a Bosch sobre las fuerzas conservadoras aglutinadas en la Unión Cívica Nacional, fue el resultado lógico y brutal de una conjugación de factores que el mismo Bosch contribuyó a crear voluntaria e involuntariamente. Se ha discutido mucho desde entonces si él estaba en condiciones de evitar los tristes acontecimientos que trajeron consigo su salida forzosa del poder, pero es poco probable que pueda llegarse a conclusiones que no sean las especulativas derivadas de la pasión que su memoria todavía despierta entre seguidores y detractores.

Lo cierto es que Bosch cometió errores fatales, que no le permitieron hacerse entender de una sociedad apenas salida de tres décadas de oscurantismo y terror, sin experiencia alguna en la práctica democrática, tanto en la esfera económica y cultural como en la política. La obsesión de Bosch por la suerte de su gestión era patética. Su fatalismo le llegó a decir muchas veces que le derrocarían, incluso antes de asumir el cargo. Leer más de esta entrada

Para entender el presente (1 de 14)

El culto póstumo a la personalidad del ex presidente Bosch, que él en vida rechazaba, terminará disminuyendo su estatura histórica y sus aportes a la creación de una conciencia democrática en el pueblo dominicano. Contribuciones que, a mi juicio, ayudaron a desmontar el mito de la tiranía de Trujillo y enseñar a la población la importancia de su presencia activa en la política, entendida esta como una actividad esencial a la preservación de los derechos ciudadanos.

La creación de un Bosch que nunca existió se asemeja a un sentimiento de culpa de parte de sus discípulos, sin vocación muchos de sus dirigentes para aceptar el partidismo como un compromiso social y no como una vía de superación y enriquecimiento individual. En los últimos años, se ha intentado una clonación oficial del Bosch que los educó en las bregas políticas. El resultado es muy distinto de aquél que la sociedad conoció en situaciones muy complejas y en las que él mismo fue víctima de la intolerancia y la sed de poder; herencia de una guerra fría que en el país degeneró en golpes de estado, revueltas civiles, intervención militar extranjera, conatos de guerrillas y otras experiencias sobre las que surgió la democracia dominicana.  Leer más de esta entrada

La sana administración de justicia

Una buena y justa administración de justicia es un auténtico legado democrático y la única garantía efectiva de respeto a los derechos ciudadanos. Y, por supuesto, el único transitable y seguro camino hacia una sociedad igualitaria donde las diferencias no sean el resultado de la acumulación de riqueza.

Por esa razón, todavía asombra saber que en diarios norteamericanos se leyera en mayo del 2003, lo que nosotros aquí no alcanzábamos a entender de la trágica experiencia del Baninter. Me refiero a que la quiebra, según las autoridades, fraudulentas de ese banco, reflejaba el enorme fardo de corrupción que cargaba esta sociedad sin una pizca de rubor, y sin que mediara nunca una seria y efectiva iniciativa encaminada a extirpar este cáncer que todavía nos corroe y nos llena de vergüenza ante la comunidad internacional. Leer más de esta entrada

Las escuelas de periodismo

En muchas escuelas de periodismo se insiste en enseñarles a los estudiantes a evadir el uso repetido del pronombre relativo “que”, a pesar de su vastísima aplicación en la lengua castellana. Es cierto el infatigable abuso de ese vocablo, especialmente entre aquellos carentes de un amplio léxico y su empleo desmesurado en las crónicas diarias. Pero la correcta comprensión del vocablo es imprescindible a una buena redacción, sea periodística o de otra naturaleza.

Pocas palabras en nuestra lengua tienen un significado tan extenso. No sería pues estéril dedicar horas de enseñanza en las aulas a su estudio, cuya complejidad queda de resalto en las veinticinco aplicaciones, con sus numerosas variaciones, dadas en los diccionarios de la Real Academia a este “que” tan menospreciado, sin el cual no se podría escribir ni hablar correctamente. Años atrás, escuchando a estudiantes universitarios hablar del tema se me ocurrió escribir dos columnas sin ese “que” y aunque no me resultó difícil lograrlo me pareció después que el esfuerzo no tenía nada de loable. Leer más de esta entrada

El legado democrático

Un régimen de libertades civiles plenas no es ni podrá ser, el legado de un partido y mucho menos el de un líder. La democracia, con todas sus ventajas colaterales, no se pone en vigencia mediante un decreto presidencial o la simple aprobación de una ley por el Congreso. Es el fruto de la experiencia de una nación y el resultado de un proceso en el que intervienen, en distintas épocas, diferentes hombres, mujeres, partidos y grupos sociales. Cada uno de ellos juega de acuerdo a su capacidad y condicionado por las circunstancias políticas, económicas y sociales del momento.

Con demasiada frecuencia los partidos que ejercen el poder se atribuyen la paternidad de la democracia en que vivimos. Leer más de esta entrada

¿Una obligación o un derecho?

Con agudeza habitual, Eduardo Jorge Prats ha reiterado la importancia del voto de rechazo, o “por ninguno”, para evitar abstenciones masivas en futuros procesos. Y para hacerlo posible ha propuesto establecer la obligatoriedad del voto, concediendo a los ciudadanos “la posibilidad de expresar su rechazo a las diferentes candidaturas mediante un voto en blanco o un voto por ninguno”.

El planteamiento, plasmado en varios artículos, me parece sensato y desde el punto de vista práctico correcto, pues es innegable que ningún ciudadano puede ser obligado a votar por el mero hecho de hacerlo, porque esa tradición muy afianzada en la conciencia nacional ha hecho de la política partidista y de las elecciones mismas lo que Juan Bosch solía llamar “mataderos electorales”; una convocatoria para idiotas obligados a votar así por personas sin condiciones ni comprometidos con la suerte de la nación. La obligatoriedad del voto, en conclusión, sólo se justificaría si los electores pudieran ejercerlo con amplia libertad y el chance de expresar su desacuerdo con las opciones que aparezcan en las boletas electorales. Leer más de esta entrada

El peligro de la unanimidad

A propósito de la incesante úsqueda de consenso, varias veces he escrito en los últimos años sobre el peligro de la unanimidad. El país necesita voces independientes capaces de ofrecer enfoques imparciales o por lo menos diferentes de la problemática económica y social. La gente vive hastiada de las versiones “oficiales”, las que no siempre provienen del sector gubernamental. Por lo regular, el tratamiento de los problemas nacionales por parte de la oposición política, resulta por igual decepcionante.

De ahí la importancia de que prevalezcan voces independientes, individuos e instituciones decididos a hacerse escuchar por encima de la pobreza que envuelve muchas veces el debate de los problemas nacionales. Y sobre todo capaces de rechazar instintivamente la tendencia a caer en la unanimidad que tanto daño le ha hecho al país, por el miedo natural de la gente a quedar al margen o a marchar en contra de la dirección en que soplan los vientos de su época. Leer más de esta entrada

Democracia y educación política

En ciertos aspectos ejercemos una democracia para la cual no estamos del todo preparados. Eso la hace débil e inoperante. Bosch solía referirse al “atraso político” del pueblo y su afirmación posee todavía, a pesar del tiempo transcurrido y de su muerte, una vigencia extraordinaria. Pero parte de la responsabilidad por ese atraso corresponde a sus líderes políticos, porque una de sus misiones es la de educar a la gente en materia cívica y política. Esa es una faceta relevante de sus responsabilidades como líderes que la mayoría de los políticos, en el gobierno como en la oposición, ha desestimado siempre.

La labor educativa dentro del ejercicio de la actividad política nacional ha sido deprimente; virtualmente nula. Si la mayoría carece de un conocimiento sólido de sus deberes se debe en parte a que sus dirigentes no le han conferido valor a ese elemento vital de la formación democrática del pueblo. Leer más de esta entrada