La miopía que nos condena

Apostar al fracaso del gobierno ha sido, ahora y siempre, la consigna de la oposición y en gran medida la causa de la incapacidad nacional para concertar acuerdos de largo alcance. Se cree así que la agudización de los problemas, sean institucionales, sociales, económicos o políticos, merma la capacidad de la administración de turno y allana el camino hacia un irremediable cambio político. Se pasa por alto que la herencia de una crisis no resuelta condena de antemano al sucesor. A esa tradición de la política vernácula se añade el choque de los intereses oligopólicos empresariales, inclinados a alianzas coyunturales que dificultan la creación del imprescindible clima de libre concurrencia necesario a la expansión de la economía y la producción de riqueza.

Ante esa realidad, los gobiernos suelen actuar unilateralmente para encarar los problemas derivados de los grandes e históricos pasivos sociales, a veces por la rivalidad partidista prevaleciente o por efecto de sus propios prejuicios políticos. Lo cierto es que la búsqueda de una conciliación enfocada en procura de un gran pacto social en las condiciones que han imperado siempre, lucen en su mismo punto de partida condenada a morir, por lo que apenas se hacen esfuerzos para intentarla. Leer más de esta entrada

De un extremo a otro

Al final lo que cuenta son los métodos. No hay por tanto necesidad de romperse la cabeza para encontrar diferencias fundamentales en los extremos ideológicos, porque no existen. Los matices con los cuales la izquierda extrema trata de alejarse de su hermano, el fascismo, es sólo un ropaje pasado de moda. Hoy tenemos un ejemplo con el chavismo.

¿Qué hizo diferente a Stalin de Hitler, si ambos incurrieron en los mismos crímenes contra la humanidad y sus propios pueblos? Los asesinatos en masa de judíos en los campos de concentración diseminados por toda la Europa ocupada por los nazis, no se diferencian de los genocidios de campesinos rusos durante el proceso de colectivización de finales de los años veinte y comienzos de la década siguiente, cuando Stalin sentaba las bases de su poder totalitario en la Unión Soviética.

En la práctica fascismo y comunismo terminan siendo una misma cosa. El caso de Mussolini es buen ejemplo. Leer más de esta entrada

El legado apocalíptico de los cuatro

Lo que está en juego hoy en Venezuela no es el principio de autodeterminación de los pueblos, con los cuales los aliados del chavismo pretenden justificar el recrudecimiento de una dictadura militar que ha empobrecido a uno de los países más ricos en recursos naturales del planeta. En las difíciles circunstancias prevalecientes allí, tampoco hay espacio para un diálogo razonable, ni posibilidad alguna de solución mediante un proceso eleccionario, porque los resultados no serán reconocidos por la dictadura mientras les sigan siendo desfavorables.

Esta experiencia se ha estado viviendo, con un gobierno que encarcela a los líderes de oposición, inhabilita políticamente a sus adversarios, controla el poder judicial, despoja de toda atribución legal a un parlamento elegido por una mayoría abrumadora y promueve una constituyente fraudulenta para terminar de asumir el absoluto control de la vida de la nación. Resulta por tanto chocante que cuatro expresidentes, incluyendo a Leonel Fernández, pretendan desconocer esta cruda y dolorosa realidad fomentando un diálogo imposible que sólo tendría por propósito garantizarle al chavismo su permanencia en el poder. Leer más de esta entrada

De educación y loterías

Entre 1988 y 2015, la Lotería de la Florida entregó al sistema de educación pública de ese estado de la unión la suma de 31,000 millones de dólares. Y en el último año los aportes al sistema alcanzaron los 1,069 millones. Convertidos a pesos dominicanos hablamos de una cantidad imposible de obtener (1,536,244,000,000.00) en una calculadora corriente. Para simplificarlo, por encima de  mil millones al año, más de 70 mil millones de pesos, suma superior a la mitad del 4% del PIB que la Ley General de Educación le asignó al sistema educativo dominicano el año pasado.

En el país, con una economía mucho más pequeña, funcionan cuatro loterías, una del Estado y tres privadas. Los aportes al fisco de esos negocios no se conocen con exactitud a pesar de la tendencia casi enfermiza del dominicano al juego de azar. Para que se tenga una idea, en la geografía nacional  adicionalmente operan decenas de miles de agencias de apuestas, la mayoría sin control regulatorio, sin que se sepa a ciencia cierta cuál es su utilidad pública Leer más de esta entrada

La pregunta clave

En una exposición ante la matrícula de ANJE, el entonces director de Impuestos Internos, Guarocuya Félix, planteó hace dos años la pregunta clave del debate sobre el futuro: “¿A qué país queremos parecernos?”, valiéndose de una referencia al libro de Lewis Carroll, “Alicia en el país de las maravillas”.

En la obra, cuando Alicia se encuentra con el Gato de Cheshire mantiene la siguiente conversación. “¿Me podéis indicar hacia dónde debo ir?”, le pregunta al gato. “Depende de adonde quieras llegar”, le responde.” A mí no me importa demasiado”. “En ese caso”, le dice el gato, “da igual a donde vayas”. “Siempre que llegue a alguna parte”, le dice Alicia, a lo cual dice el gato: “¡Oh!, siempre llegarás a alguna parte si caminas lo bastante”.

Al final si no se sabe a dónde se va, poco importa el camino, trátese de un individuo, una empresa o una nación. Leer más de esta entrada

De rodillas ante el fanatismo

En 2006 se publicaron en Europa varias series de caricaturas  satirizadas del Papa. En ellas, el Obispo de Roma y jefe espiritual de más de 800 millones de católicos, figuraba en situaciones ridículas. Una en particular lo mostraba en una playa exhibiendo una exuberante barriga y un pequeño traje de baño. Muchas de esas caricaturas, concebidas tras una visita a España de  Juan Pablo II, fueron años después publicadas en el diario La Mañana, de Lérida.

Posteriormente, la cadena de televisión MTV difundió la serie titulada “Popetown” (Ciudad del Papa), un conjunto de películas basadas en dibujos animados protagonizada por un Papa loco, excéntrico, en la que se muestra también a un cardenal corrupto y criminal. En esos días, en Europa se anunció una exposición denominada The Pope, Humor Sant (El Papa, humor santo) que contenía 80 caricaturas satirizadas del jefe de la Iglesia, si bien no se hacía contra ningún Pontífice en particular., sino valiéndose de la imagen de un Papa genérico. Leer más de esta entrada

“¡Todo el poder a la Constituyente!”

La fraudulenta Constituyente instalada por la dictadura militar chavista para designar una nueva Asamblea Nacional que sustituya a los congresistas elegidos por el pueblo venezolano, se ha inaugurado con una resolución que reitera el objetivo totalitario del régimen: “¡Todo el poder a la Constituyente!”  Una consigna  similar ya  había sido lanzada por los bolcheviques el 17 de mayo de 1917 en un documento publicado por el diario Pradva (Verdad en español), en la que se esbozaban los lineamientos del partido para la toma del poder, lograda en octubre de ese mismo año tras el derrocamiento del gobierno del líder menchevique Alejandro Kerensky.

La proclama planteaba seis puntos claves para garantizarle a los soviets todo el poder  y evitar que el zar, defenestrado en la revolución de marzo y exiliado con toda su familia en una dacha en la lejana Siberia, pudiera reconquistar lo. El documento estaba dirigido a todos los diputados, obreros y soldados del soviet y fue el eslogan que sirvió de base para el control de la Duma (parlamento) y minar la estabilidad del gobierno provisional. Leer más de esta entrada

El costo profesional de un error

Hace poco más de once años, cometí uno de esos errores que se está obligado a arrastrar dolorosamente por mucho tiempo. Aunque las pifias de las que uno debe cuidarse en este oficio son las de juicio, hay  otras equivocaciones imperdonables que se deben evitar a toda costa por respeto a los lectores. Siendo un apasionado de la ópera atribuí a Rossini la autoría de “Las bodas de Fígaro”, escrita por  Wolfang Amadeus Mozart.

No me explico que pasó por mi mente en ese momento. Creo que mecánicamente copié el nombre al citar una referencia de un periódico extranjero. No estoy del todo seguro que esa haya sido la causa. De todas formas fue un error que ponía mi habilidad en duda frente a los lectores inteligentes y que por lo menos uno de ellos me observó si bien de muy buena manera, sin reproche alguno.

Tal vez algún lector piense que exagero por algo ocurrido hace algo más de una década y que esas cosas les ocurren a menudo a quienes escriben en los diarios. Pero la verdad es que a mí me produjo escalofríos. Por un momento fugaz pensé en dejar de escribir esta columna. Los argumentos a favor de esa idea eran muchos y apilados tenían una fuerza arrolladora. En ocasiones, por ejemplo, debido a otras obligaciones profesionales, me veo precisado a adelantar varias entregas, las cuales redacto una detrás de la otra, sin tiempo suficiente para las correcciones obligadas. Obviamente eso no me beneficia y probablemente tampoco al lector. Leer más de esta entrada