La miopía que nos condena
18 agosto, 2017 Deja un comentario
Apostar al fracaso del gobierno ha sido, ahora y siempre, la consigna de la oposición y en gran medida la causa de la incapacidad nacional para concertar acuerdos de largo alcance. Se cree así que la agudización de los problemas, sean institucionales, sociales, económicos o políticos, merma la capacidad de la administración de turno y allana el camino hacia un irremediable cambio político. Se pasa por alto que la herencia de una crisis no resuelta condena de antemano al sucesor. A esa tradición de la política vernácula se añade el choque de los intereses oligopólicos empresariales, inclinados a alianzas coyunturales que dificultan la creación del imprescindible clima de libre concurrencia necesario a la expansión de la economía y la producción de riqueza.
Ante esa realidad, los gobiernos suelen actuar unilateralmente para encarar los problemas derivados de los grandes e históricos pasivos sociales, a veces por la rivalidad partidista prevaleciente o por efecto de sus propios prejuicios políticos. Lo cierto es que la búsqueda de una conciliación enfocada en procura de un gran pacto social en las condiciones que han imperado siempre, lucen en su mismo punto de partida condenada a morir, por lo que apenas se hacen esfuerzos para intentarla. Leer más de esta entrada

