Reos del pesimismo

La oposición se estanca, porque es reo de su pesimismo y por su negativa a aceptar que, a pesar de la imagen de la realidad que ha creado, el país avanza. No es que se hayan resuelto los problemas y que la corrupción esté siendo eliminada de la administración pública, porque la ambición humana será siempre su aliada en la vida oficial y, en igual medida, en la actividad privada.

A pesar de las denuncias cotidianas sobre nuestros índices de pobreza y marginalidad, y las altas dosis de pesimismo que se inyectan en el ánimo nacional en ciertos medios, muchas cosas han mejorado notablemente. Los dominicanos consumen más pollos que la casi totalidad de los centroamericanos, y el país es ya la séptima economía latinoamericana, a despecho de nuestra reducida geografía. Tiene la quinta más moderna y amplia red de carreteras al sur del río Grande y todavía su deuda, por alta que se presuma, no alcanza el límite. Los dominicanos hablan más por teléfono con Estados Unidos y España, para citar solo dos países, que el resto de los latinoamericanos, y su infraestructura escolar crece como la de ninguna otra nación de Hispanoamérica. Leer más de esta entrada

Los controles en el ámbito cultural (3 de 3)

En la carta que luego del juicio en su contra Joseph Brodsky envió a Brezhnev en protesta por su exilio, se quejaba ante el líder soviético: “Querido Leonid Ilych: Un idioma es algo mucho más antiguo e inevitable que un Estado. Yo pertenezco a la lengua rusa. En cuanto al Estado, desde mi punto de vista, el patriotismo de un escritor no se mide en los juramentos que pronuncia desde lo alto de un estrado, más en cómo escribe la lengua de la gente entre quienes vive…Aunque estoy perdiendo mi ciudadanía soviética, no dejo de ser un poeta ruso. Creo que regresaré. Los poetas siempre regresan en cuerpo, o en el papel”.

Si bien no creo que en el clima actual que vive nuestro país puedan progresar normas de controles al trabajo intelectual, siempre será necesario que la sociedad, los artistas, escritores y periodistas, especialmente estos últimos, se mantengan vigilantes para hacer esa tarea imposible. Estamos obligados a permanecer atentos contra esa amenaza permanente, hija de la incansable vocación de la clase política, ya se sitúe en la izquierda, al centro o la derecha. Leer más de esta entrada

Los controles en el ámbito cultural (2 de 3)

En los tiempos difíciles de Leonid Brezhnev, las dificultades obligaron a muchos escritores soviéticos a emigrar, como fue el caso del poeta Joseph Brodsky, quien se radicó en Estados Unidos. En su monumental obra “La tumba de Lenin. Los últimos días del imperio soviético” (Premio Pulitzer 1994) David Remnick, describe detalles impresionantes del juicio que se le hiciera a ese brillante intelectual por apartarse de las normas establecidas por el Ministerio de Cultura soviético.

“Es como si cada vida tuviera un archivo. En cuanto usted comienza a hacerse conocido, le crean un archivo”, le explicó Brodsky, ya en el exilio, a Remnick. “El archivo comienza a llenarse con esto y lo otro; si usted escribe, el archivo crece a toda velocidad. Es una especie de forma de computarización al estilo Neandertal. Lentamente su archivo comienza a ocupar demasiado espacio en la repisa, entonces simplemente entra un tipo a la oficina y dice: este archivo es muy grande. Vamos por él”. Leer más de esta entrada

Los controles en el ámbito cultural (1 de 3)

Hace varios años, la Feria del Libro dedicada a Cuba puso de resalto el peligro que representa para la libertad individual y la libre creación la imposición de normas al trabajo artístico y literario. Los delegados oficiales del gobierno cubano a ese evento demostraron con sus actuaciones que las regulaciones en el campo de la cultura pueden degenerar en restricciones al ejercicio de la libertad de los individuos.

Como se ha dicho, peor que el control de la economía lo es el control de la cultura. Las normas imperantes obligan a los intelectuales, poetas, escritores y artistas plásticos a ceñirse a las políticas oficiales, que son instrumentos de control social. Igual sucedía en la antigua Unión Soviética. Aún después de la muerte de Stalin y la denuncia de las purgas y los asesinatos de millones de rusos durante el reinado de terror del Zar bolchevique, hecha por Nikita Kruschev en el veinte congreso del Partido Comunista de la URSS, y la creación posterior de un clima de relativa tolerancia, los artistas e intelectuales soviéticos continuaron ceñidos a las normas muy estrictas del llamado Realismo Socialista, lo que los obligaba a supeditar su labor a las directrices oficiales de la clase dirigente y los intereses del partido. Leer más de esta entrada

Un llamado a la censura

El periodismo no es más que una extensión del derecho de los ciudadanos a expresarse libremente a través de los medios en sus distintas modalidades. Reducirlo a la posesión de un título de una escuela de comunicación, o al dominio de una técnica, constituiría un peligroso establecimiento de la censura, imperdonable, además, si la iniciativa proviene de una entidad formada por personas que lo ejercen al amparo o protección de un pergamino universitario o un cargo en un grupo formado por periodistas.

El Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), organización supuesta a oponerse a toda forma abierta o velada de restricción de las libertades de expresión y de prensa, ha sugerido extrañamente en un comunicado lo que el más acérrimo adversario del periodismo crítico e independiente, haya jamás propuesto: limitar esa labor a quienes, de acuerdo con la entidad, tienen habilidad especial para la faena. La profesión, dice el colegio, “ha sido invadida por personas sin el mínimo dominio de las técnicas para ejercerla”. ¡Eureka! Mañana planteará que el oficio solo se le permita a los que se afilien a la organización, el modelo de colegiación obligatoria que cercena el derecho elemental de libre asociación, consagrada en la Constitución dominicana y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Leer más de esta entrada

Un tema tabú que nadie desafía

A propósito del intercambio de palabras entre la vicepresidente Margarita Cedeño y su esposo el expresidente Leonel Fernández con su locuaz compañero y dirigente del partido gobernante Félix Jiménez (Felucho), surge una pregunta: ¿Qué sería del debate nacional, ya aburrido y gris, si por prejuicios de la era moderna nos viéramos obligados a renunciar al sarcasmo y la ironía en la discusión de los problemas nacionales?

Lo primero es que esa discusión carecería de todo sentido, por su falta de contenido y elegancia. Y lo segundo, peor aún, sería la imposibilidad de una discusión pareja en el ámbito mediático. Vayamos al grano. Supongamos que las elecciones se limitaran a la confrontación de dos candidatos, uno de los cuales fuera una mujer. ¿Qué sucedería, fuera cierto o no, si el varón dijera públicamente que su oponente, la mujer, es una incompetente, desconocedora de la realidad del país, e ignorante de los asuntos de Estado, sin capacidad alguna para manejar la crisis por la que atraviesa la nación?, un discurso típico en la política dominicana. ¿Cómo lo tratarían los medios? ¿Y cuál sería el caso si ese mismo tono viniera de la candidata contra su oponente? ¿Tendría ella el beneficio de criticarle a su contrario lo que él no pudiera usar contra ella? Leer más de esta entrada

“…cuando regreso a casa”

Benjamín Disraeli, el estadista inglés del siglo XIX, escribió: “Ningún gobierno puede mantenerse sólido mucho tiempo sin una oposición temible”. En el país esa sentencia no se cumple. El papel de los partidos se limita a la crítica, a veces por la crítica misma, y esa desnaturalización de su rol no ayuda al fortalecimiento de las instituciones democráticas y les obnubila la visión de la realidad en la que se desenvuelven.

En política, aún en las naciones más ricas donde las necesidades de la población son menores, la realidad, sea de naturaleza política o social, condiciona la acción de los gobiernos. En el caso nuestro esa realidad suele ser brutal, capaz de minimizar cualquier esfuerzo por encararla. Y la escasez de recursos hace más difícil el esfuerzo. De manera que la acción ejecutiva no alcanza por lo general a llenar todas las apremiantes demandas materiales de una sociedad que reclama la solución de problemas tan añejos como la república misma.

Una prensa aburguesada, que solo mira con catalejos la realidad sobre la que escribe, no atina a ver todos sus matices y su percepción termina contaminada por los prejuicios que una inicua e insustancial oposición incrementa con una crítica vacía de contenido y divorciada de cuanto ocurre a su alrededor. Leer más de esta entrada

El color en la voz

Muchos amantes de la ópera creen que la coloratura es propia sólo de las buenas sopranos líricas ligeras, pero como técnica al fin es realizable en todo tipo de voz. La coloratura (color) requiere de una buena dicción y sobre todo de un canto preciso, ya que no es más que la capacidad de ejecutar sucesiones de notas rápidas y de esta manera poder extender la vocal de una sílaba a varias notas seguidas.

Las composiciones de Mozart, por ejemplo, demandan el dominio perfecto de esa técnica y grandes compositores del bel canto la elevaron al extremo de amplitud, agilidad y rapidez, como aparecen en casi todas las obras de Rossini, Bellini y Donizetti, aunque no con la misma frecuencia e intensidad en las de Verdi y Puccini, considerados ambos, sin embargo, como los dos más grandes genios de la tradición italiana de la ópera.

Los compositores contemporáneos, los que han perpetuado con su genio el rico legado de sus antecesores, no hicieron de ella un recurso habitual de sus obras y esa ha sido la causa de que muchos críticos del arte lírico cuestionen permanentemente si fue debido a que no encontraron la forma de integrar esa técnica de modo natural a sus creaciones. Leer más de esta entrada