Bosch y la posteridad (1 de 14)

El culto póstumo a la personalidad del ex presidente Bosch, que él en vida rechazaba, terminará disminuyendo su estatura histórica y sus aportes a la creación de una conciencia democrática en el pueblo dominicano. Contribuciones que, a mi juicio, ayudaron a desmontar el mito de la tiranía de Trujillo y enseñar a la población la importancia de su presencia activa en la política, entendida esta como una actividad esencial a la preservación de los derechos ciudadanos.

La creación de un Bosch que nunca existió se asemeja a un sentimiento de culpa de parte de sus discípulos, sin vocación muchos de ellos para aceptar el partidismo como un compromiso social y no como una vía de superación y enriquecimiento individual. En los últimos años, se ha intentado una clonación oficial del Bosch que los educó en las bregas políticas. El resultado es muy distinto de aquél que la sociedad conoció en situaciones muy complejas y en las que él mismo fue víctima de la intolerancia y la sed de poder; herencia de una guerra fría que en el país degeneró en golpes de estado, revueltas civiles, intervención militar extranjera, conatos de guerrillas y otras experiencias sobre las que surgió la democracia dominicana. Leer más de esta entrada

Colosos del periodismo

Cuando me preguntan quienes han sido los mejores periodistas del país, respondo que sólo puedo hablar de mi experiencia personal y de aquellos con los que trabajé en diarios y otros medios de comunicación, parcial o a tiempo completo.

En mi personal clasificación recuerdo perfectamente a cuatro colosos: Germán E. Ornes, Rafael Herrera, Rafael Molina Morillo y Francisco Comarazamy. Ornes era la encarnación del periodismo tradicional, en el que la información objetiva era la esencia del oficio. Entendía que nada contaminaba más una noticia y, por ende, el derecho del público a estar bien informado, que cuando un redactor filtraba sus prejuicios en sus notas. Los discípulos de Ornes aprendieron a guiarse por esa norma básica, lo que hizo de El Caribe un referente del buen periodismo informativo. Ornes cuidaba cada cosa que publicaba y sus editoriales, aunque fríos casi siempre, eran textos perfectamente acabados e impecablemente escritos. Contrario a lo que se creía de él, era un obcecado respetuoso de la libertad de opinión y abría las páginas del diario al talento y al buen decir, sin importar tendencia o ideologías. Leer más de esta entrada

En recuerdo del comandante Chávez

Como padre y Mesías de su revolución, el presidente Hugo Chávez no sólo se aumentaba en más de 360% el presupuesto para sus viajes y sus acciones caritativas y se asignaba casi medio millón de dólares para la compra de sus trajes y calzados, lo que sin duda lo convertía en el mandatario más lujosamente vestido del continente. También velaba por la salud e higiene de los venezolanos, diciéndoles lo que debían comer, las luces que debían apagar, las horas de ver televisión y la forma en que debían ducharse.

Ya en el 2009, más de una década después de instalarse en el Palacio de Miraflores, residencia oficial del ejecutivo, las recomendaciones de Chávez eran producto de la escasez de elementos básicos y el deterioro de los servicios públicos, en uno de los países más ricos en recursos naturales del mundo. Su mesianismo carecía de parangón. En una intervención en octubre de ese año en “Aló presidente”, su intragable e interminable programa semanal de radio, el coronel le dijo a sus compatriotas la forma correcta de bañarse, con una “ducha comunista”. Leer más de esta entrada

Las lotos fraudulentas

Si fuera por los correos electrónicos que a diario recibo, fuera un hombre realmente afortunado. Con dinero suficiente para competir con los Carlos Slim. En los últimos meses debo haberme ganado en loterías que no conozco y nunca juego, cientos de millones de dólares y euros. Desde la lotería de Finlandia hasta la de España y los países escandinavos, en todas, casi sin excepción, los premios gordos han sido míos. Sólo que no soy tan idiota como para intentar cobrarlos y caer en la trampa en que tantos ingenuos alrededor del mundo, movidos por la desesperación o la codicia, han quedados atrapados, con lamentables consecuencias según supongo.

La celada consiste en un rústico mensaje por e-mail felicitándote por haber sido agraciado con el premio mayor de la lotería. Te piden un número de cuenta para hacerte el depósito y cuando vienes a ver un duende te deja sin un solo centavo o te colocan un dinero sucio que luego transfieren a otra cuenta. Leer más de esta entrada

La responsabilidad ciudadana

A punto de terminar el año, les recuerdo el error de dejar todas las soluciones al Gobierno. Los ciudadanos tenemos una cuota de responsabilidad en esa tarea. Por su naturaleza muchos de los conflictos y problemas que hacen difícil la vida cotidiana pueden ser resueltos con una mejor actitud ciudadana. El del tránsito, por ejemplo, tal vez uno de los que más nos irrita, tiene su origen en el desprecio a las normas y el desconocimiento de la ley. Aunque el parque vehicular ha crecido al punto de generar congestionamientos que antes nadie se imaginaba, la forma en que conducimos agrava la situación.

Se anda con demasiada prisa, como si el mundo estuviera a punto de terminar y fuera preciso llegar antes que nadie para asegurarse un pasaje seguro al más allá. Resulta, sin embargo, que aquél que nos rebasa en una avenida muy transitada con uno de esos espectaculares “cortes patelitos”, como dicen nuestros jóvenes, tiene que pararse de golpe por la luz de un semáforo o por una simple e interminable hilera de vehículos en la esquina siguiente. Muchos de los accidentes que a diario se producen tienen en este peculiar fenómeno del tránsito dominicano una de sus causas. Leer más de esta entrada

Los temores de Occidente y el Vaticano

Los más recientes actos de terrorismo recuerdan cómo en septiembre de 2006, el clero musulmán reaccionó con el fanatismo acostumbrado a declaraciones del entonces Papa Benedicto en rechazo a la violencia de los grupos extremistas islámicos. El Vaticano mostró las mismas señales del nerviosismo que el terror de esos grupos infunde en Occidente. Lo curioso es que las reacciones de los clérigos musulmanes estaban llenas de diatribas contra el cristianismo y los intentos de aclaración de la Santa Sede no hicieron alusión alguna a ese hecho. Lo importante era excusarse con quienes ya habían y siguen haciendo pagar muy caro el “crimen” de publicar caricaturas del profeta Mahoma.

La verdad es que el Papa no había ofendido al islam. Sus declaraciones, pronunciadas en ocasión de una visita a Alemania, su país natal, se limitaban a rechazar, ni siquiera a condenar abiertamente, “las motivaciones religiosas de la violencia”, es decir la guerra santa, la “yihad”. La oficina del Pontífice se disculpó diciendo que el propósito de Benedicto no fue “ofender a los creyentes musulmanes”. Leer más de esta entrada

La nueva consigna del leonelismo

La nueva consigna del expresidente Leonel Fernández en su obcecada búsqueda de un cuarto mandato presidencial se hizo pública esta semana en la celebración del 64 aniversario de su nacimiento: “ E´ pal 20 que vamos”. La anterior, “los vientos soplan”, no le llevaron como creía al Palacio Nacional en el 2016. Soplaron tan fuertes que lo exiliaron de sus responsabilidades como presidente del partido, el PLD, las que parece ahora haber reasumido con el entusiasmo que exhibe cuando escucha de cerca los aplausos.

El señor Fernández promovió con éxito una nueva Constitución para asegurarse la perpetuación de su carrera presidencial, que expiraba en el 2012, dado que la anterior limitaba la presidencia a dos periodos consecutivos sin ninguna posibilidad de retorno al cargo. Y al prohibir en ella la reelección de un mandatario en ejercicio, despojaba a su sucesor de la oportunidad que él había tenido de reelegirse, para un tercer mandato, dos en línea, permitiéndose a sí mismo un regreso que él entendía seguro en base a la sobrevaloración que tiene de su persona. Leer más de esta entrada

Benito Juárez y Estados Unidos

Fue Porfirio Díaz, el dictador, y no Benito Juárez, el Benemérito de las Américas, quien dijera: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”. Juárez no era anti-norteamericano. Todo lo contrario. Era un federalista admirador del pueblo y el sistema estadounidense. La Constitución de 1857 que hizo de México un estado laico, y las reformas que a partir de 1861, tras el cruento conflicto civil conocido en los textos mexicanos como “La guerra de los tres años”, impuso Juárez ya como Presidente, estaban inspiradas en la libertad del sistema democrático estadounidense.

Durante la guerra que siguió a la aprobación de la Constitución que despojó al clero de las riquezas e influencias políticas que hacían de la Iglesia Católica el verdadero poder en México, el apoyo de Estados Unidos a los constitucionalistas, es decir a los liberales, conocidos como los “rojos” y los “puros”, resultó decisivo y permitió finalmente su victoria sobre las fuerzas del presidente Miguel Miramón, conservador y católico. Juárez tenía la guerra perdida. Leer más de esta entrada