La deuda externa y el desempleo

El tema de la deuda externa dominó el debate internacional las últimas décadas del siglo pasado y aún continúa acaparando el interés del Tercer Mundo, lo cual se entiende por la forma en que esos compromisos gravitan sobre la suerte de sus economías. Sin embargo, los conflictos derivados de ese hecho han relegado a un plano secundario la discusión global de asuntos de tanta o mayor relevancia y repercusión, como son el desempleo y la pobreza, íntimamente relacionados.

Es innegable que la deuda externa contribuye a acentuar la gravedad de estos problemas básicos por vía de la disminución de las capacidades nacionales para acometer con posibilidades de éxito programas dirigidos a resolverlos. Pero no es menos cierto que el efecto social-político inmediato derivado de una alta tasa de desocupación y una pobreza extrema, que abarca cada día a un núcleo mayor de población a nivel mundial, es tan preocupante y devastador como cualquier consecuencia nacida de compromisos internacionales no honrados. Leer más de esta entrada

Bosch y la posteridad (14 de 14)

El trato de Bosch con los militares se hizo difícil por el poco conocimiento que tenía de la vida castrense y de su rechazo instintivo a cultivar la amistad de estos. Varios incidentes ilustran la naturaleza escabrosa de esas relaciones, aún en los mismos comienzos del gobierno, cuando todavía la aureola de triunfo elevaba la imagen del presidente hasta alturas inimaginables.

Después de juramentarse, Bosch comenzó a visitar campamentos militares. A comienzos de abril se presentó en el Batallón Blindado de la base aérea de San Isidro. Las unidades blindadas estaban dispuestas en formación para una inspección de rigor del presidente. Al llegar a la hilera de tanques AMX, los más modernos de la dotación, Bosch se dirigió a los oficiales diciendo que esperaba que esas máquinas no se usaran contra el pueblo por lo que sería mejor venderlas para comprar barcos de pesca.

Un joven oficial, el capitán Juan Oscar Contín intervino ante el estupor que las palabras del mandatario habían provocado, diciendo que no estaba de acuerdo porque esos equipos eran insustituibles para la defensa nacional. Leer más de esta entrada

La Convención del PRM

Aunque parezca increíble son muchos los que hablan de la convención del PRM pero no tienen bien claro que es eso de una “convención” así que vamos a detenernos brevemente a definir con exactitud qué es y que no es una convención:

El   artículo   12   de   los   estatutos   del   PRM   establece   que   las convenciones nacionales son el principal organismo de consulta de ese partido. Las convenciones son organizadas   por   un grupo de dirigentes que conforman la   Comisión Nacional Organizadora de la Convención (CNO), designados por la  Dirección Ejecutiva del partido.

Entonces podemos decir que la XVII Convencional Nacional Claudio Caamaño Grullón es el evento en el cual se elegirán los dirigentes institucionales del PRM en todos   sus   organismos   territoriales, es decir, esta será la primera vez en que los perremeistas podrán elegir democráticamente al Presidente/a, Secretario/a General, Vicepresidentes/as y Subsecretarios/as General tanto a nivel nacional, como provincial, municipal, distrital y zonal. Leer más de esta entrada

Bosch y la posteridad (13 de 14)

El padre Marcial Silva era muy popular no sólo entre los oficiales sino en los círculos donde se movían los cadetes y, en un plano bajo, los soldados. Frecuentemente iba al club de oficiales y al cine de alistados a dar charlas. Cuando se le preguntaba qué opinaba de Bosch, respondía con seguridad y sin titubeos: “Es un hombre peligroso”. Bosch era de cuidar, a juicio del sacerdote, por sus ideas marxistas y porque estaba “en contra de la Iglesia”. En sus charlas insistía en que Bosch era “ateo, anti hispánico y un anticatólico rabioso”, que había bebido de las enseñanzas hostosianas racionalistas. En su opinión, Bosch era el Hostos dominicano “irrespetuoso de la religión”. Sus palabras lograban avivar sentimientos anti- boschistas, no sólo entre los oficiales sino, principalmente entre los soldados de la base de San Isidro, la fuente principal del poder militar de entonces.

En su condición de capellán, el padre Marcial Silva cumplía la obligación de dar misa en otros campamentos. Como sus arengas eran del conocimiento de las esferas oficiales, por lo regular a esas actividades iba dotado de una fuerte escolta, muchas veces integrada por oficiales que se ofrecían voluntariamente en sus días de asueto de fines de semana. El sacerdote no se preocupaba por mantener estas actividades en secreto. Leer más de esta entrada

Bosch y la posteridad (12 de 14)

En la pastoral de censura a la Constitución promulgada el 29 de abril de 1963, el Episcopado llamaba a la población a oponerse a la misma, en los términos siguientes: “No podemos terminar, sin hacer un llamado vehemente a nuestro pueblo, profundamente preocupado ante la presencia de ideologías contrarias a Cristo, a la persona humana y a sus derechos; ideologías que siembran la agitación, el terrorismo, y que augurarían el caos moral, social y económico, y finalmente la esclavitud”.

El 31 de julio, la Iglesia reanudó sus ataques al gobierno. En una declaración dirigida a la autoridad pública, dirigentes políticos, laborales y patronales sobre la situación del país, los obispos manifestaban “su profunda preocupación ante la realidad amarga del momento”, signada por “la incertidumbre y la desconfianza” que ponían en peligro las aspiraciones genuinas de la familia dominicana. Era el más duro y directo de los ataques de la jerarquía católica contra el régimen, en el que se hablaba del tortuoso camino que había tomado el gobierno, haciendo mención nuevamente a la ideología comunista que atribuía a la administración de Bosch. Leer más de esta entrada

Bosch y la posteridad (11 de 14)

Cuatro días antes de la promulgación de la nueva ley sustantiva, el Episcopado hizo leer en todos los templos una pastoral condenándola. Los obispos observaban que el texto constitucional no estaba “de acuerdo con los derechos de Dios y de la Iglesia”, por cuanto carecía de fundamento “en las situaciones históricas concretas” del país. Se quejaban del fracaso de cuantos esfuerzos se realizaran ante la Asamblea Constituyente para lograr soluciones a “los graves problemas planteados” con la nueva Carta Magna, que ignoraba la adhesión de los dominicanos al catolicismo.

La Constitución, decía la pastoral, ignoraba esa realidad histórica, por lo que no llenaría su alta finalidad. Para lograr sus objetivos, toda Constitución no podía, como parecía ser el caso, responder al criterio de un hombre o de un solo partido. El punto crucial del conflicto lo constituía lo que los obispos llamaban “ausencia total de un reconocimiento explícito de los derechos de Dios y de la Iglesia”. La cuestión, sin embargo, seguía siendo qué significaban esos derechos celestiales en medio de una confrontación entre lo que Bosch llamaba tutumpotes, los de arriba, con los hijos de Machepa, los desamparados. Leer más de esta entrada

Bosch y la posteridad (10 de 14)

La tirantez entre Bosch y la jerarquía eclesiástica alcanzó su nivel más alto el 29 de abril de 1963, con la promulgación de la nueva Constitución, sin referencia alguna al Concordato. Al acto de proclamación no asistieron representantes de la Iglesia. Bosch diría después que esa ausencia era “un acto de rebeldía, que la propia Iglesia condenaba”, puesto que esta tenía como doctrina el respeto a los gobiernos y a las instituciones legalmente establecidas.

La causa de esa actitud estaba en que los dignatarios de la Iglesia dominicana “actuaban de acuerdo con el medio en que se movían; y en ese medio, entre la gente de primera y de alta clase media se decía que esa Constitución no tenía validez porque había sido redactada por gente sin importancia, por ignorantes”.
Se refería a la extracción social de los miembros de la Asamblea Revisora, entre los cuales había obreros, mujeres, estudiantes, gente cuyos apellidos, según Bosch, no se habían oído nunca en un salón. Leer más de esta entrada

Bosch y la posteridad (9 de 14)

Antes de Bosch asumir la presidencia y estando de viaje en el exterior, El Caribe publicó un borrador de la nueva Constitución. En ese texto no se mencionaban los derechos otorgados a la Iglesia en virtud del Concordato firmado en la década anterior. La publicación íntegra de ese borrador desató fuertes polémicas. En el libro ya citado, Bosch diría que como en dicho documento “no aparecía mención alguna del Concordato que había firmado Trujillo con la Santa Sede, se desataron las iras del Averno”.

Ocurrieron espectáculos, según Bosch, “dignos de figurar en la historia”, como fue el caso en que niños de escuelas católicas apedrearon el edificio del Congreso rompiendo sus cristales. La nueva Constitución proponía cambios sustanciales en relación con las anteriores, incluyendo las bases sobre las que se regían las relaciones del Estado con la Iglesia católica. Bosch sostenía que la vida del país “no podía ser organizada en muchos aspectos” por el legado constitucional de Trujillo, a despecho del reclamo de la Iglesia de que los asuntos que le concernían a ella, incluso el de la enseñanza pública, debían continuar rigiéndose por el Concordato, lo que equivalía a decir que no podían ser tocados. Leer más de esta entrada