El ajedrez en la óptica de Damirón

Como todo en la vida, el ajedrez, el más racional y científico de los entretenimientos, llamado por derecho propio “juego ciencia”, está sujeto a cambios y en la actualidad ese fenómeno estremece el mundo ajedrecístico. De hecho, su práctica presenta innovaciones imposibles de imaginar en las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado. El ingeniero Rafael Damirón, uno de los grandes propulsores del ajedrez que ha tenido el país, escribió una obra de inmenso valor, única en la bibliografía dominicana, con el sugestivo título de “Hablemos de ajedrez”. En ella pasa revista a nuestro historial del juego y explica las características de los cambios y las transformaciones sufridas por el ajedrez, que han cambiado en forma radical las reglas en los torneos internacionales.

Al referirse a lo que llama “el futuro previsible”, Damirón dice que tal vez muy pronto en el ajedrez de competición estará en juego la legitimidad de los resultados, debido a que una buena parte de la partida al más alto nivel es pura repetición. Según Damirón, “esto adquiere ribetes de crisis cuando se trata de partidas que terminan en tablas, sin que haya ocurrido ningún tipo de lucha real entre los oponentes”. Leer más de esta entrada

Los hombres de Trujillo (2 de 2)

Debido a la mala memoria de los dominicanos, causa de muchas de nuestras desgracias, existe todavía en algunos sectores la intención de replantear moralmente el tema de la tiranía, con el insano propósito de justificarla como una necesidad histórica de su época. Se nos pone de ejemplo el servicio exterior como muestra de la superioridad de la tiranía trujillista sobre la democracia.

Al advertir sobre el riesgo que eso supone para el sistema democrático, me atrevo a asegurar también que todo tiende a justificar ante las generaciones presentes y futuras actuaciones que de otra manera resultarían imposibles de explicar histórica, moral y políticamente. Con honrosas y conocidas excepciones, el servicio exterior durante la llamada Era de Trujillo constituyó uno de los peores y más degradantes aspectos del régimen. La inteligencia de muchos de los que formaron parte del mismo hace posible que todavía hoy miles de dominicanos vean en esa etapa oscura de nuestra vida republicana, valores inexistentes. Con todo respeto, esos personajes a los que se atribuyen tantos méritos quedaron ya marcados en las páginas de nuestra historia por la dimensión justa de sus propias actuaciones. Leer más de esta entrada

Los hombres de Trujillo (1 de 2)

Cincuenta y siete años después de su muerte, se sigue afirmando que las relaciones internacionales experimentaron su máximo esplendor durante la Era de Trujillo, sólo porque hombres educados, con grandes conocimientos de las formas protocolares a la usanza de entonces y dotados de un gran dominio de la oratoria, le sirvieron al tirano en el exterior, sin tomar en cuenta los objetivos de esa política.

Esos señores estaban mejor preparados para la faena que los que llegaron después, pero no eran mejores, ni estuvieron nunca guiados por razones éticas y morales. Por el contrario, contribuyeron con su talento a perpetuar la tiranía y a justificar en el plano doméstico y en el escenario internacional, algunas de las peores atrocidades cometidas por ese régimen. No entiendo por tanto dónde radican los méritos de esa diplomacia y mucho menos la afirmación de que esa política exterior fuera certera y que en su ejecución se usaran a “los mejores hombres”. Leer más de esta entrada

Reflexión sabatina

Ciertos ataques mediáticos hacen más bien que el mal que se proponen. Y plantean también serios cuestionamientos sobre el medio que los acoge. Un diario no es el lugar ni la tecnología que se usa para imprimirlo, sino lo que sale a la calle; el contenido que lleva a sus lectores. Todo medio en una sociedad democrática está sujeto al examen diario de sus lectores, plebiscitos permanentes que en algún momento influirán en el favor y la aceptación del público. La calidad del contenido es el rostro real de un medio y de aquellos que lo dirigen. Cuando un diario presta sus páginas a las calumnias termina perdiendo toda credibilidad y la admiración de sus lectores.

Sucede igual con los gobiernos y los políticos. Cuando estos se valen de terceros para intentar dañar reputaciones, sea en el plano político como en cualquier otro, terminan pareciéndose a quienes usan para esas tareas. La razón es que se requiere de mucho más talento para ejercer la democracia que para imponer la tiranía, por cuanto lo primero supone el uso de la razón y el otro el de la fuerza. La tolerancia a la crítica seria es una obligación de todo gobierno y partido político que se presuma democrático. Leer más de esta entrada

La cruda realidad latinoamericana

Los cinturones de miseria se han expandido por todas las capitales de esta parte del mundo en desarrollo. Es el gran legado común del atraso y la corrupción que ha caracterizado el ejercicio político en el continente al sur de Estados Unidos.

La América Latina posee en conjunto uno de los mayores potenciales energéticos, hidráulicos, minerales y agrícolas del mundo. No obstante, el desempleo, el analfabetismo, la insalubridad y la falta total de identidad son sólo algunas de las dificultades todavía lejos de ser resueltas. Los empeños por encontrar solución a esos problemas al través del esfuerzo conjunto han fracasado. La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) que una vez simbolizó el sueño iluso de una América Latina grande, unida, próspera y solidaria, se desvaneció en medio de la apatía, el cansancio y la desilusión. Igual ocurrió con otros esfuerzos de integración subregional. Leer más de esta entrada

Verdades sobre un conflicto (2 de 2)

Las grandes compañías petroleras del Reino Unido, Estados Unidos, Holanda y otras naciones industrializadas, no respaldaron la creación del Estado judío. Por el contrario, se le opusieron fervientemente. Los gigantes consorcios petroleros, bien asentados en Arabia Saudita, Libia y los Emiratos Árabes, abrigaban temores de que la materialización del sueño sionista promoviera sentimientos nacionalistas en el vasto mundo islámico lo que a la postre afectaría sus intereses y fabulosas ganancias.

Con la complacencia de ambiciosos y corruptos jequezuelos, las compañías petroleras habían logrado excelentes condiciones en contratos de explotación de crudo en casi todas las naciones árabes y la terquedad de los judíos de convertirse en una nación soberana amenazaba entonces su posición en el Medio Oriente. Leer más de esta entrada

Verdades sobre un conflicto (1 de 2)

Contrario a lo que se vende, Israel no es el resultado de una imposición imperialista en el Medio Oriente. Más bien nació y creció contra la voluntad de los grandes intereses petroleros de Estados Unidos y otras potencias como Inglaterra, entonces el gran poder colonial en el Levante. La Unión Soviética defendió el derecho de los judíos de formar una nación y vivir en paz dentro de fronteras seguras, porque entendía que la creación de un Estado sionista constituiría un factor de deterioro de la influencia británica en la región, pues ya los judíos habían combatido el poder colonial de Londres. Estaba además la desconfianza que los señores feudales y jeques petroleros árabes infundían en el mundo comunista.

Las naciones árabes, especialmente Egipto y Siria, habían colaborado estrechamente con la Alemania nazi. Stalin y otros líderes de la Europa oriental, que apenas comenzaba a emerger de las ruinas de la guerra, tenían fresca en su memoria el hecho de que comandos musulmanes habían luchado dentro del ejército alemán en el Este de Europa. Los largos meses del juicio de Nuremberg habían sacado a relucir las atrocidades que muchos de esos comandos habían cometido en los campos de exterminio de la locura hitleriana. Leer más de esta entrada

Un museo sobre Trujillo

Un diputado por San Cristóbal, al parecer sin más cosas que hacer, propuso en septiembre del 2010 la creación de un museo sobre la llamada Era de Trujillo, el sangriento período en que nos gobernó con mano férrea desde 1930 a mayo de 1961. Según la propuesta, como en cualquiera otra fase de la vida nacional, hubo con Trujillo luces y sombras y ello, a su juicio, amerita que se le honre con un museo en su ciudad natal, la misma del diputado, oportunidad que se aprovecharía para traer sus restos sepultados en España.

Si bien es obvio que la idea lleva el propósito de promover el culto al tirano y con ello sus métodos de gobierno, confieso que me agrada la iniciativa, lamentando que no haya sido acogida todavía. Y estaría dispuesto a apoyar y promover la moción por diversas razones. Un museo sobre Trujillo permitiría mostrar a las nuevas generaciones que no vivieron esa época nefasta, las crueldades y la corrupción predominantes entonces. Leer más de esta entrada