El robo de propiedad pública

La prensa ha reseñado el hurto de propiedades públicas que no alcanzan a llamar la atención municipal, pero constituyen graves delitos contra la ciudad. La sola mención de los objetos robados produce una enorme pérdida del ánimo, porque podría llevar a la falsa conclusión de que somos una sociedad de cleptómanos. Las hazañas incluyen el robo de bustos de próceres, tapas del alcantarillado, alambres de teléfonos y del cable, así como de las redes de electricidad.

La lista es mayor todavía. En amplias zonas comerciales y residenciales quedan ya muy pocos letreros de bronce y las preferencias de los hábiles delincuentes dedicados a esa tarea han incluido las verjas de metales que rodean edificios y parques públicos, como el lugar turístico de Los Tres Ojos, el Jardín Botánico y el antiguo Parque Zoológico, entre otros. Lo más grave de todo esto es que las autoridades municipales, que se sepa, no han podido dar con esos maleantes, por más que la lógica sugiera que estos objetos robados sólo pueden comercializarse en unos cuantos, muy escasos, establecimientos industriales. Leer más de esta entrada

Los jueces del Constitucional

El ejercicio del voto, consagrado como un derecho por la Constitución, implica una expresión de militancia, adhesión o simpatía política, a despecho de quien de los candidatos o partidos se beneficien. La observación viene a propósito de muchas de las injustas objeciones que se hicieron a varios de los aspirantes a ocupar las vacantes llenadas este lunes en el Tribunal Constitucional y en especial a uno de los escogidos.

No cabe duda alguna de que antes y después de su elección los jueces originales de esa corte ejercieron su derecho a votar por los candidatos de sus preferencias y probablemente varios de ellos, quien sabe si la totalidad, ocuparon posiciones en gobiernos de partidos del que fueron incluso dirigentes. Tal es el caso, por ejemplo, del presidente del tribunal, el doctor Milton Ray Guevara. Y con toda seriedad pregunto: ¿Acaso ese historial lo inhabilita o inhabilitó para ser seleccionado para la elevadísima posición que desempeña? Por supuesto que no. Poner reparos a un juez de la seriedad y gran desempeño del presidente del tal vez más alto e importante tribunal de la nación por sus simpatías o inclinaciones políticas, si las tuviera, me parecería irracional, porque lo que se requiere de un buen juez es su compromiso y respeto por el derecho y la justicia. Leer más de esta entrada

La inmigración y el sentimiento de culpa

Cuando cotejo las reacciones a las denuncias contra el país por el tema migratorio, me asalta el temor de que pudiera estar creciendo entre nosotros un sentimiento de culpa por la penosa situación que enfrenta el pueblo haitiano y, muy especialmente, aquellos que han tenido en el territorio nacional la oportunidad que su nación no les ofreció. No es mi propósito entrar en el estéril debate, en este pequeño espacio, de si esas oportunidades les han servido de algo. Me resisto a añadir otra pérdida de tiempo a una discusión que a lo largo de los años no ha conducido a ninguna parte.

Lo cierto es que a partir de la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional, la República Dominicana ha sido objeto de persistentes críticas, muchas de ellas injustas, que distorsionan la realidad de la inmigración ilegal masiva y creciente, un flujo humano que desborda desde hace tiempo la capacidad nacional para asimilarlo. La imagen que se ha creado de nosotros como nación ha generado estereotipos, contra los cuales el gobierno del presidente Danilo Medina ha tenido que lidiar para hacer entender a la comunidad internacional la validez de los argumentos que sustentan la política migratoria, sustentada en el Plan Nacional de Regulación. Leer más de esta entrada

Preguntas que no tienen respuestas

¿Qué espacio puede reservarse a un sujeto que a sangre fría le quita la vida a un ciudadano para despojarle de un celular? ¿Cuánto más allá de su precio en el mercado puede tener de valor ese pequeño aparato telefónico? ¿Qué utilidad para un país puede representar quien procede con tanta violencia, llenando de zozobra a la comunidad con sus actos vandálicos? ¿Es justo que a esos antisociales se les reconozcan derechos que ellos les niegan a sus víctimas? ¿Por qué les resulta tan fácil a esos criminales evadir la persecución policial y el puño de la justicia?

Con frecuencia el temor que invade a la sociedad por la repetición de hechos de esa naturaleza, cambia los hábitos de vida de sus miembros, debido a la inquietud que les produce la posibilidad de ser los próximos. El daño social de estas acciones criminales termina siendo muy superior a los efectos físicos que les causan a las víctimas. Leer más de esta entrada

Un volcán de resentimientos

El volcán hizo erupción. En la puesta en circulación de un libro del dirigente peledeista Franklin Almeyda que recopila sus artículos publicados en elCaribe, el presidente del PLD, Leonel Fernández, comparó lo que, según dijo, le ha tocado vivir desde que dejó la Presidencia de la República en agosto del 2012 con lo que en la historia bíblica se conoce como “la travesía del desierto”.

Para quien ha sido tres veces presidente de la nación, su caso se asemeja a lo que padecieron Moisés y el pueblo hebreo al abandonar el reino de los faraones en Egipto en la búsqueda de la tierra prometida al pueblo elegido por Dios. De acuerdo con la reseña de los medios Fernández dijo: “…, lo que ha ocurrido con nosotros no es nada nuevo en la historia, pero uno no lo entiende bien hasta vivirlo; uno lo puede leer, lo puede estudiar, pero eso se entiende mejor cuando uno lo vive”.

¿Qué ha sufrido o se le ha hecho al expresidente que pueda tener semejanza con la travesía de décadas que Moisés y su pueblo tuvieron que sufrir hasta alcanzar lo prometido? ¿Dónde está el paralelismo? ¿En el viacrucis de tan larga caminata en los albores de la tradición bíblica o en los personajes? Leer más de esta entrada

Shalom, shalom (2 de 2)

Como decíamos en la entrega de ayer, las grandes compañías petroleras del Reino Unido, Estados Unidos, Holanda y otras naciones industrializadas, no respaldaron la creación del Estado judío. Por el contrario, se le opusieron fervientemente. Los gigantes consorcios petroleros, bien asentados en Arabia Saudita, Libia y los Emiratos Árabes, abrigaban temores de que la materialización del sueño sionista promoviera sentimientos nacionalistas en el vasto mundo islámico que a la postre afectaría sus intereses y fabulosas ganancias.

Con la complacencia de ambiciosos y corruptos jequezuelos, las compañías petroleras habían logrado excelentes condiciones en contratos de explotación de crudo en casi todas las naciones árabes y la terquedad de los judíos de convertirse en una nación soberana amenazaba entonces su posición en el Medio Oriente.

Existen infinidad de documentos, libros, memorandos y otros testimonios que prueban la conspiración de los grandes consorcios y compañías petroleras para frustrar la partición de Palestina y la creación allí de dos estados independientes, el que se ha convertido en el moderno Israel y el que hubiera podido ser un estado árabe palestino, tal y como establecía la resolución de Naciones Unidas. Leer más de esta entrada

Shalom, Shalom ( 1 de 2)

Israel, contrario a lo que se vende, no es el resultado de una imposición imperialista en el Medio Oriente. Más bien nació y creció contra la voluntad de los grandes intereses petroleros de Estados Unidos y otras potencias coloniales. Inglaterra era entonces el gran poder colonial en el Levante. La Unión Soviética defendió el derecho de los judíos de formar una nación y vivir en paz dentro de fronteras seguras, porque entendía que la creación de un Estado sionista constituiría un factor de deterioro de la influencia británica en la región, pues ya los judíos habían combatido el poder colonial de Londres. Estaba además la desconfianza que los señores feudales y jeques petroleros árabes infundían en el mundo comunista.

Las naciones árabes, especialmente Egipto y Siria, habían colaborado estrechamente con la Alemania nazi. Stalin y otros líderes de la Europa oriental, que apenas comenzaba emerger de las ruinas de la guerra, tenían fresca en su memoria el hecho de que comandos musulmanes habían luchado dentro del ejército alemán en el Este de Europa. Leer más de esta entrada

El éxito de la comunicación oficial

Siempre ha existido entre nosotros la errada creencia de que las estrategias de comunicación sólo son necesidades de las grandes corporaciones privadas y que los gobiernos se bastan por sí solo. Más que las empresas, los gobiernos requieren del auxilio de las relaciones públicas para lidiar con el reto que representa su trato con el público, en el ambiente rico en información propio de las sociedades democráticas.

Lo primero que debería asegurar toda política de comunicación gubernamental bien concebida, es el derecho del pueblo a estar bien informado de cuanto hace o no hace el Gobierno. Esta es la regla básica que permite una relación armoniosa y de mutua comprensión de la que depende el nivel de confianza que hace posible el respaldo público a programas oficiales.

En el manejo de la comunicación los principios básicos aplican para cualquier país, sin importar el papel que juegue en la comunidad internacional o el nivel de práctica democrática existente. Los gobiernos exitosos en el campo democrático han sido aquellos que han logrado mantener diálogos fructíferos con la población. Leer más de esta entrada