En el nuevo aniversario del Popular

La semana pasada se conmemoró un nuevo aniversario del Banco Popular, una de las más sólidas y confiables instituciones del país, y el fruto de un gran visionario, don Alejandro E. Grullón, su fundador. El banco nació en una etapa crítica de la vida política dominicana y su crecimiento ha sido el producto de la firme creencia de la generación que lo creó en la fortaleza del país y de su enorme capacidad para sortear dificultades y avanzar hacia el futuro. Lo es también de aquella que heredó las riendas sosteniendo el espíritu que inspiró su fundación manteniendo firme su liderazgo en el sistema bancario dominicano.

En momentos muy difíciles, el Banco Popular ha sido una columna firme de la estabilidad financiera de la nación. La confianza edificada en décadas de prudencia e impecable manejo de los ahorros de sus clientes, socios y relacionados, sirvió de apoyo a los esfuerzos para evitar el descalabro del sistema financiero, cuando la inexperiencia y la ambición se aunaron para pescar en río revuelto y sacar provecho de la debilidad de los controles en la banca. Fue esa confianza en el Popular y en la de otras instituciones del sistema, como el Reservas y el BHD, lo que nos salvó del colapso. Leer más de esta entrada

La buena narración periodística

En algunas escuelas de periodismo se insiste en enseñarles a los estudiantes a evadir el uso repetido del pronombre relativo “que”, a pesar de su vastísima aplicación en la lengua castellana. Es cierto el infatigable abuso de ese vocablo, especialmente entre aquellos carentes de un amplio léxico y su empleo desmesurado en las crónicas diarias. Pero la correcta comprensión del vocablo es imprescindible a una buena redacción, sea periodística o de otra naturaleza.

Pocas palabras en nuestra lengua tienen un significado tan extenso. No sería pues estéril dedicar horas de enseñanza en las aulas a su estudio, cuya complejidad queda de resalto en las veinticinco aplicaciones, con sus numerosas variaciones, dadas en los diccionarios de la Real Academia a este “que” tan menospreciado, sin el cual no se podría escribir ni hablar correctamente.

Escuchando a unos estudiantes universitarios hablar del tema se me ocurrió escribir dos columnas sin ese “que” y aunque no me resultó difícil lograrlo me pareció después que el esfuerzo no tenía nada de loable. Leer más de esta entrada

En riña con el buen canto

El famoso Do de pecho, nota muy aguda que sólo con mucho esfuerzo puede alcanzar un tenor, y que tanto hace vibrar a los entusiastas de la ópera, riñe según muchos expertos con el buen canto.

randes cantantes han estropeado su voz al abusar de su capacidad para alcanzar ese alto registro. Tal vez el caso más conocido sea el del incomparable Giuseppe Di Stefano, cuya facilidad para lograrlo era memorable. Según sus biógrafos, su voz de enorme personalidad, se deterioró tanto que a su retiro de los grandes escenarios ya había perdido su hermosísimo timbre y su envidiable extensión, al adentrarse en el incierto sendero de la producción de sonidos, lo cual terminó restándole estabilidad a su zona aguda. Di Stefano fue de los pocos tenores de su tiempo con capacidad para cantar verdaderos Do de pecho. Plácido Domingo, con todo y ser considerado como el más grande de su generación, careció siempre de esa capacidad y buen conocedor de sus habilidades vocales pocas veces se arriesgó a intentarlo, aún en el punto más alto de su carrera. Leer más de esta entrada

Años después de su partida

Cuando mi padre murió, aquella triste y plomiza tarde de mayo, lo que proporcionó el valor necesario para soportar la tragedia enorme que se abatía sobre nosotros, no fue más que la inmensa sensación de pequeñez que de mí mismo y de mis hermanos, reflejó su muerte. La verdadera grandeza de su existencia estaba no en sus muchos logros personales, mezclados con similares tropiezos y desencantos que hicieron de su vida una extraña conjugación de éxitos y fracasos que terminaron por abatirle cuando ya le faltaban fuerzas físicas para enfrentar las tempestades, sino en la sencillez de su corazón y en su increíble percepción para captar la esencia pura de la existencia humana en la más intrascendente de la escenas cotidianas.

Tras su expresión adusta y severa flotaba un corazón tan dulce como la miel. Había luchado contra viento y marea y confrontado las peores vicisitudes en la formación de la más grande y exitosa de sus empresas personales, que era su familia, y sin embargo había logrado proteger las fibras esenciales de su corazón, al punto de poder encenderse interiormente ante el esplendor de una naciente flor o las lágrimas de un niño hambriento. Leer más de esta entrada

No todos son corruptos o ladrones

Por las redes, en periódicos escritos y digitales y en programas de radio y televisión se lee y escucha a cualquiera llamar ladrón o corrupto a políticos, empresarios e incluso a periodistas, sin prueba alguna. La práctica se hace más extensiva cada día y parece encaminada a convertirse en un modelo exitoso de periodismo; el que la descomposición social que sufre el país necesita, dirían sus defensores.

Es cierto que en el país hay mucha corrupción pero esta no es cosa nueva en la historia nacional. Como también es verdad que la protección legal que la protege es parte del quehacer político y empresarial desde la misma fundación de la República. Es importante para la salud de la nación que la sociedad se empodere y presione a favor de acciones severas contra ese terrible flagelo. Lo que no es cierto es que todos los funcionarios, políticos y empresarios sean ladrones y corruptos. Y no establecer la diferencia cuando se aborda el tema de la corrupción es una terrible injusticia contra todos aquellos que ejercen con dignidad una función pública o un negocio legítimo. Leer más de esta entrada

El voto de rechazo en la boleta

Un grupo de ciudadanos solicitó en diciembre de 2009 a la Junta Central Electoral la inclusión de un recuadro en la boleta electoral que permitiera a los electores expresar su rechazo por las opciones de los partidos. No se trataba solo de una modalidad del voto en contra. Por el contrario, se pretendía con ello de evitar precisamente el llamado sufragio negativo o el voto por el “menos malo”, que a la postre, eliminados los que se creían peores, deja al supuesto menos malo como el único malo, con un nivel de legitimidad que luego propicia la clase de latrocinio propias y conocidas del quehacer político.

En aquella ocasión el presidente de la junta, hizo público su desagrado por la iniciativa emitiendo opiniones que pesaron negativamente en la decisión final del pleno del organismo, sin tomarse siquiera el tiempo para ponderarla en respeto al derecho de los electores de escoger con plena conciencia y libertad a sus gobernantes.

Al calificar de antidemocrática la solicitud, el presidente de la junta de entonces asumió un criterio muy particular de lo que ella representa. Leer más de esta entrada

El dilema al que nos enfrentamos

Cuando pienso en el retiro, presiento que ese día me enfrentaría a una decisión difícil. Ante la imperiosa necesidad de dedicar cada minuto de lo que me reste de vida útil a la búsqueda de solución de los problemas materiales del diario quehacer familiar, sufriría probablemente la impresión de que dilaté por demasiado tiempo la sabia decisión de echar a un lado todos los pasatiempos improductivos. Uno de ellos, la columna diaria que he mantenido en este periódico desde septiembre de 1978, con muy ligeras y breves interrupciones, la más prolongada de las cuales ocurrió con las transformaciones que hicieron de El Caribe el modelo de periodismo que actualmente es, para dicha de sus lectores.

Admitiría que la experiencia de tantos años resultó muy grata y aleccionadora y el recuerdo conspiraría para hacer la retirada más odiosa y torturante. Lo que finalmente me impulsaría a hacerlo podría ser la convicción de cuán importante es llegar a darse cuenta del momento de dejarle el paso a los que vienen detrás. Al país le esperarán desafíos muy difíciles y se necesitarán voces dispuestas a asumir los riesgos de alertar sobre los peligros que traigan consigo los vendavales que inevitablemente se otearán en el horizonte. Leer más de esta entrada

No hay marcha atrás o reversa

En los sitios donde voy suelen preguntarme, con angustia unos y mera curiosidad los demás, qué podría esperarse del proceso electoral, si será violento o si la oposición recuperará el gobierno.

Cuando me formulan este tipo de inquietud, especialmente si estoy fuera del país ajeno a lo que diariamente acontece, suelo recordarles que no soy adivino por lo que no puedo leer el futuro ni anticiparme a los hechos. Y al igual como ocurre en una partida de ajedrez, las posibilidades de los jugadores políticos se analizan a partir de la posición, no en base a especulaciones respecto a lo que hará uno o piensa hacer el otro. Sobre esa base, en los meses recientes suelo responder a esas interrogantes de que aún es prematuro para hacer predicciones y que todo dependerá de cómo opere el proceso de reconciliación en el PLD y de igual manera en la esfera de oposición, donde los disgustos pueden jugar un papel determinante, y principalmente cuando quede definido el cuadro electoral, con la elección del candidato del partido gobernante. Leer más de esta entrada