El valor de las cosas pequeñas

Nuestro mayor error es dejar todas las soluciones al Gobierno. Los ciudadanos tenemos una cuota de responsabilidad en esa tarea. Por su naturaleza muchos de los conflictos y problemas que hacen difícil la vida cotidiana pueden ser resueltos con una mejor actitud ciudadana. El del tránsito, por ejemplo, tal vez uno de los que más nos irrita, tiene su origen en el desprecio a las normas y el desconocimiento de la ley. Aunque el parque vehicular ha crecido al punto de generar congestionamientos que antes nadie se imaginaba, la forma en que conducimos agrava la situación.

Se anda con demasiada prisa, como si el mundo estuviera a punto de terminar y fuera preciso llegar antes que nadie para asegurarse un pasaje seguro al más allá. Resulta, sin embargo, que aquél que nos rebasa en una avenida muy transitada con uno de esos espectaculares “cortes patelitos”, como dicen nuestros jóvenes, tiene que pararse de golpe por la luz de un semáforo o por una simple e interminable hilera de vehículos en la esquina siguiente. Muchos de los accidentes que a diario se producen tienen en este peculiar fenómeno del tránsito dominicano una de sus causas. Leer más de esta entrada

Fe en el porvenir de la República

Hoy se cumplen 175 años desde aquel día en que un grupo de patriotas decidió el curso de nuestra historia declarando la independencia, “libre de toda nación e influencia extranjera”.
Desde entonces hemos atravesado momentos difíciles y la incertidumbre ha oscurecido el panorama de la República logrando crear en el ánimo nacional un sentimiento de desconfianza en nuestra capacidad para vencer los desafíos que la gigantesca empresa de la independencia trajo consigo.

Cumpliendo con un mandato constitucional, el presidente Danilo Medina comparecerá hoy ante la Asamblea Nacional para rendir cuentas de su gestión en los últimos doce meses. Esta será su séptima ocasión en que lo hará y a menos que no se modifique la Constitución para permitirle un nuevo periodo de gobierno, esta será su penúltima. La tradición sugiere que el mandatario hará uso de tan excepcional oportunidad para resaltar los logros de su gestión, que son muchos aunque sus adversarios no se lo reconozcan. Leer más de esta entrada

La eficiente generación de pobreza

La realidad latinoamericana bastaría para enseñarnos la importancia de una mayor iniciativa individual, tanto en la economía como en las demás facetas del quehacer cotidiano, y el fracaso de Cuba y Venezuela, así lo avalan. Los mercados bien abastecidos han sido siempre aquellos dejados en situaciones normales a la libre competencia y a las fuerzas naturales del mercado.

Las economías centralizadas o cualquiera de sus hijastros generan estrechez y pobreza. Constriñen el desarrollo y degeneran en el planeamiento de la vida ciudadana. También es cierto que una economía de mercado sin restricción alguna impide la justicia social. En la práctica ambas se asemejan. De manera que se requiere de un modelo intermedio para garantizar el principio de la distribución del poder y propiciar oportunidades más equitativas dentro de un sistema de libre concurrencia. Leer más de esta entrada

La antorcha del señor Fernández

A ctuaciones del expresidente Leonel Fernández resaltan dos aspectos de su personalidad: su falsa modestia y su incapacidad para administrar enconos. Recuerdo dos sorprendentes artículos publicados en mayo del 2014 sobre el liderazgo que él redujo a la capacidad de un gobernante para repartir dinero del Estado en “sobrecitos”, interpretándose, no habiendo otra lectura posible, como un intento de desvalorización del creciente liderazgo de su sucesor.

Luego vino un tercero comparándose con Moisés—seguro habrá leído El papel del individuo en la historia, de Plejanov, siendo probablemente el único dirigente que se iguale a sí mismo con el personaje bíblico que condujo en larga peregrinación al pueblo judío a la tierra prometida.

En un cuarto artículo se atribuyó el “mérito” de haber encontrado siendo muy joven una contradicción o error en Cien años de soledad, la obra cumbre del Nobel colombiano Gabriel García Márquez, hecho que según Fernández llamó de tal modo la atención de Juan Bosch, presente en la tertulia en la que habría ocurrido el hecho, que le abrió años después el camino a la presidencia de la República. Leer más de esta entrada

Las reacciones a esta columna

Contrario a aquellos que se irritan por las críticas, considero un ejercicio divertido y relajante la lectura de comentarios en mi contra que envían algunos lectores de esta columna. En especial las que atribuyen mis referencias al expresidente Leonel Fernández una razón personal, motivada en la envidia o el resentimiento por haberme despedido de un cargo al que renuncié a menos de un mes de su primera presidencia.

Un viejo artículo sobre uno de sus muchos y prolongados viajes presidenciales provocó hace años las más diversas reacciones. Uno de los correos llegados me mandaba a callar por ignorante y otro, igualmente generoso, me tildaba de obstinado dispuesto a criticar cuanto hiciera el entonces presidente. Para un tal Lorgo, la columna me convierte en el “resentido social número uno de la República”, envidioso incorregible y uno más del montón de “teóricos dominicanos que todo lo resuelven en los medios”, creyéndome además un “sangre azul”, a pesar de ser mulato. Leer más de esta entrada

La ruta más corta hacia el futuro

Necesitamos definir lo que queremos ser y cómo deseamos vernos dentro de quince o cincuenta años. Tal esfuerzo no corresponde a una administración ni mucho menos a una fuerza política. Se trata de un ejercicio de conjugación de voluntades, por encima de toda confrontación o prejuicio partidista. Si las diferencias prosiguen obstaculizando la búsqueda de ese objetivo común inaplazable, las posibilidades de un futuro promisorio serán escasas. En sociedades democráticas las disparidades de criterio enriquecen el debate y ayudan a encontrar senderos seguros hacia el desarrollo y el fortalecimiento institucional.

La imperiosa necesidad de encontrar vías de consenso para enfrentar los desafíos del porvenir de manera alguna significa una renuncia a esas diferencias. Una cosa es la diversidad de opinión, que es la esencia misma de una sana práctica democrática, a la rencilla que ha caracterizado el juego político en el país. El país ha encontrado siempre, aún en los momentos más trágicos de su historia, fuerza suficiente para salir airoso de las situaciones más difíciles. Leer más de esta entrada

La búsqueda de un pacto imposible

Si llegara a firmarse, el Pacto Eléctrico quedará algún día como muestra de que las diferencias no son obstáculos para un buen entendimiento cuando está en juego el interés general y ejemplo patético de nuestra inigualable capacidad para dejar pasar grandes oportunidades. Si existe un documento que resuma una aspiración colectiva no es otro que la Estrategia Nacional de Desarrollo, que lo contempla como uno de sus objetivos básicos.

Cuando el nuevo acuerdo se firme, lo que dudo por ahora, dos de los tres grandes compromisos de ese acuerdo quedarán sellados, pues ya el país cerró filas en el 2011 alrededor de los objetivos en el campo de la educación, el primero de los tres pactos consagrados en la Estrategia de Desarrollo. En el espinoso trayecto hacia la consecución del eléctrico han quedado al desnudo la diversidad de intereses que a lo largo de nuestra historia, han entorpecido, en momentos cruciales, la búsqueda del bien común. Y ahora sabemos de antemano cuán mucho más empinado será el trayecto hacia el pacto fiscal. Leer más de esta entrada

La ruta más corta hacia el futuro

Necesitamos definir lo que queremos ser y cómo deseamos vernos dentro de quince o cincuenta años. Tal esfuerzo no corresponde a una administración ni mucho menos a una fuerza política. Se trata de un ejercicio de conjugación de voluntades, por encima de toda confrontación o prejuicio partidista. Si las diferencias prosiguen obstaculizando la búsqueda de ese objetivo común inaplazable, las posibilidades de un futuro promisorio serán escasas. En sociedades democráticas las disparidades de criterio enriquecen el debate y ayudan a encontrar senderos seguros hacia el desarrollo y el fortalecimiento institucional.

La imperiosa necesidad de encontrar vías de consenso para enfrentar los desafíos del porvenir de manera alguna significa una renuncia a esas diferencias. Una cosa es la diversidad de opinión, que es la esencia misma de una sana práctica democrática, a la rencilla que ha caracterizado el juego político en el país. El país ha encontrado siempre, aún en los momentos más trágicos de su historia, fuerza suficiente para salir airoso de las situaciones más difíciles. En los últimos años, se han cifrado grandes expectativas en la reforma judicial. Leer más de esta entrada