El peligro de las posiciones extremas

El problema real del país no se relaciona tan sólo con la economía. Se refiere más bien a la actitud a asumir como nación ante los retos del porvenir y los conflictos futuros. La obligación consiste en evitar a toda costa que las posiciones extremas secuestren el debate de los temas trascendentales. La manera irresponsable con que esos asuntos se ventilan a nivel de algunos medios de comunicación electrónicos conduce a un laberinto del que resultaría muy difícil salir, si el país se deja arrastrar sin oponer resistencia alguna.

En los períodos difíciles, los ánimos suelen exacerbarse. Las pasiones anulan toda posibilidad de análisis objetivo sobre la realidad existente. El peligro es obvio. En situaciones tales las posiciones radicales se imponen y la moderación no encuentra espacio para expresarse. Con inusitada frecuencia vivimos en el país esas experiencias. Pero siempre que los desafíos puedan o parezcan elevarse por encima de nuestras posibilidades, la moderación debe imponerse a fin de impedir que las aguas desbordadas inunden la discusión y ahoguen las oportunidades que el futuro nos depara. Leer más de esta entrada

La numeración en la música clásica

A diferencia de las obras literarias, las composiciones musicales clásicas suelen numerarse conforme son escritas, aunque no siempre los autores lo hacían y muchas famosas obras, incluyendo las de algunos de los más grandes maestros, se numeraron después de muertos. Por lo regular, la numeración dada a una composición se hace de forma cronológica. La palabra utilizada para esa catalogación es opus, práctica conocida desde el siglo XVII, según se ha comprobado a través de numerosos estudios. En el caso particular de las obras enumeradas después del fallecimiento del autor, la numeración se hacía de la manera siguiente op.posth, para dar a entender que se trata de una obra publicada póstumamente, como han sido los casos de algunos compositores clásicos y barrocos.

Sin embargo, ha habido muchas excepciones. Una muy conocida es la del genial Juan Sebastián Bach, quien nunca enumeró sus obras y se sabe de otros ilustres compositores, como es el caso de Mozart, en los que la numeración no se hacía de forma ritual ni cronológica. Existen otros ejemplos en los que el número correspondió a trabajos e investigaciones del editor que publicaba las composiciones. Leer más de esta entrada

Las relaciones con Haití

Los conflictos han sido una constante en la historia de las relaciones entre los dos países que compartimos esta pequeña isla del Caribe. Sin embargo, las tensiones del presente no han sido ni las más intensas ni las más graves en el último siglo. Hacen cincuenta y seis años, un delicado incidente diplomático estuvo a punto de conducir a un enfrentamiento bélico, de consecuencias difíciles de calcular.

Ocurrió menos de dos días antes del golpe que derrocó la madrugada del 25 de septiembre de 1963 al presidente Juan Bosch, pero las tensiones entre los dos países venían acentuándose desde mayo de ese año fatídico. Pero la ocupación violenta de la embajada dominicana en Puerto Príncipe por fuerzas policiales haitianas, bajo el pretexto de que allí se daba refugio a un oficial de ese país acusado por el dictador Francois—Papa Doc—Duvalier, del fallido intento de asesinato contra sus hijos mientras se dirigían escoltados hacia el colegio, motivó una airada reacción del presidente Bosch y llevó las relaciones a un punto de congelación en la última semana de septiembre. Leer más de esta entrada

El México católico y anti-clerical

A propósito del reclamo de perdón de López Obrador al Vaticano y a España, por las crueldades de la conquista, y a pesar del sentimiento anti-clerical que dominó hasta hace pocos años la vida oficial mexicana a partir de la constitución de 1857, que originó la llamada “Guerra de los tres años”, fue un sacerdote, Miguel Hidalgo Costilla, quien en una iglesia en el poblado de Dolores hizo el 16 de septiembre de 1810 el pronunciamiento que inició la guerra de independencia que duró once sangrientos años.
Por la enorme influencia del catolicismo, un líder independentista, Ignacio Allende, invitó a Hidalgo a enrolarse en el movimiento.

A las cinco de la mañana de aquel histórico día, el sacerdote enardeció los ánimos de la población con un grito en medio de la misa: “¡Mexicanos, viva México!¡Muera el mal gobierno!”, lo que dio comienzo a la lucha contra el colonizador español. Una viva adicional agregó Hidalgo a la Virgen de Guadalupe, lo que curiosamente une la independencia de uno de los países con mayor tradición anti-clerical a la historia de la iglesia. Leer más de esta entrada

La ONU en el mundo actual

Los chinos admitieron hace años que el marxismo, enunciado a mediados del siglo diecinueve, no podía tener respuestas a los problemas de la China actual. El resultado ha sido una reforma radical en la economía, que ha hecho de ese inmenso país un coloso mundial, en el ámbito comercial y militar. Lo mismo tendrá que suceder con las Naciones Unidas. Recordemos que los problemas actuales, el mundo surgido al final de la guerra fría, son totalmente diferentes a los que motivaron después de la Segunda Guerra Mundial el surgimiento del organismo. La ONU tendrá que readecuarse a las transformaciones que ha sufrido la humanidad desde su creación en la conferencia de San Francisco.

No se trata de un cuestionamiento del papel y de la humanitaria tarea que las Naciones Unidas realizan. El aspecto que la hace inoperante se relaciona con el equilibrio del poder que su misma composición entraña. Por ejemplo, el funcionamiento del Consejo de Seguridad, en el que los cinco miembros permanentes—Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China–, tienen la potestad de impedir cualquier resolución adoptada por mayoría de votos, con sólo ejercer un derecho al veto, lo que pone en entredicho su trascendente papel de árbitro. Leer más de esta entrada

En un escenario ideal

En un escenario futuro ideal, al parecer improbable, con las fuerzas políticas mayoritarias compitiendo en un marco de absoluto respeto a las ideas del contrario, y el gobierno sirviendo de garante imparcial del proceso democrático, los dominicanos podrían sentirse motivados a unirse en un gran concierto de voluntades para ayudar a que las administraciones concluyan su mandato en buenos términos con la sociedad. Así, los gobiernos que nazcan cada cuatro años podrían iniciar su gestión sin mayores dificultades, para beneficio de la república.

Confieso que estas aspiraciones sólo caben en la tranquilidad de unas vacaciones, observando las serenas olas del océano, lejos de las estridencias políticas de un país que, como el nuestro, no sale de una. Pero como soñar no cuesta nada, según el viejo refrán dominicano, este gran anhelo podría ser convertido en realidad si la nación se lo propone, para lo que se haría necesario echar a un lado las pequeñeces y mezquindades que tanto nos separan aún en los momentos cruciales e incluso cuando todo parece indicar un clima de coincidencias de pareceres.

Para alcanzar esas metas sería imprescindible un fuerte compromiso de las entidades políticas y la sociedad civil para fortalecer las instituciones democráticas, afianzando la independencia de los poderes, a fin de que actúen con plena y absoluta libertad dentro de los marcos establecidos por la Constitución y las leyes. El respeto y la solemnidad que se le debe a esa carta, implicaría la necesidad de reformarla cuantas veces se haga necesario por el bien de la nación, en el entendido de que una reforma no implica necesariamente violarla siempre que se observen las reglas que ella impone para hacerlo. Así ocurrió con las últimas cuatro: las del 1994, 2003,2010 y 2015. Todas ellas con un mismo propósito, que no fue otro que la reelección presidencial.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe)

El hombre que diseñara Kipling

En uno de mis viajes a Caracas en las postrimerías del siglo pasado como parte de los trabajos de investigación del libro “La ira del tirano”, en el que narro la organización y ejecución de la trama con la que el dictador Rafael Leónidas Trujillo intentó dar muerte a su rival, el presidente Rómulo Betancourt, tuve ocasión de revisar los archivos del líder venezolano. El inmenso legajo de documentos que resumen su vida estaba guardado meticulosamente en la fundación que llevaba su nombre, la que dudo que exista bajo la dictadura chavista.

Betancourt fue uno de los líderes democráticos más importantes de América Latina, no solo por el tiempo que le tocó vivir y las circunstancias que debió afrontar, sino principalmente por el extenso legado de enseñanza democrática que dejara en sus libros y discursos, lo que hoy tiene una importancia capital ante el naufragio de los valores democráticos en sus país. Betancourt logró sobrevivir a un atentado fraguado por Trujillo en una avenida de Caracas, mediante una bomba accionada a través de un control remoto. El atentado le costó a Trujillo la imposición de sanciones económicas y diplomáticas que terminaron por derrumbar los cimientos de su dictadura. Leer más de esta entrada

Aprendiendo de los errores

La experiencia nos enseña que una de las causas del limitado desarrollo democrático ha sido la peculiar concepción de poder que tenemos los dominicanos. Entre nosotros existe la convicción de que el ejercicio del poder político otorga privilegios especiales. Esa errada concepción se ha transferido de gobierno a gobierno al través de nuestra historia republicana. Y nos ha impedido crecer imponiendo viciosas prácticas oficiales semejantes en el quehacer cotidiano más a una dictadura que a una democracia real.

En este mundo digital, la práctica democrática es una realidad virtual. El único tiempo real es el que impone el plazo para el cual son electos cada cuatro años los aspirantes a cargos electivos. La experiencia vivida a lo largo de los últimos cuarenta años es tan frustrante como aleccionadora, por nuestra incapacidad para aprender de nuestros tropiezos. El culto de la personalidad siempre presente en nuestro ambiente, desgasta rápidamente a los gobiernos, a los partidos y a los liderazgos políticos individuales. Leer más de esta entrada