El hábito democrático

Las democracias no se construyen solamente a base de leyes y constituciones. La democracia impera cuando sus reglas se transforman en hábitos de los ciudadanos. Cuando se hace una costumbre el respeto a las reglas y normas de convivencia y los principios de la Constitución se aceptan como pautas de la vida cotidiana. Funciona a partir del momento en que la población los asume como un estilo de vida.

Vivir en democracia no es tarea que concierna únicamente a los gobiernos. Los ciudadanos juegan un papel preponderante, porque se requiere de su atenta vigilia para hacer posible la dinámica que evite una especie de hibernación, que la condene a un somnoliento letargo. El funcionamiento de una democracia depende, por tanto, de la aceptación por los ciudadanos de los límites del ejercicio de sus derechos, si esto supone la garantía del usufructo de ellos por los demás. No se ejerce por la fuerza ni por la intimidación, por mucho que la sanción sea el freno a las excesos que la devoran. Leer más de esta entrada

Las Resoluciones y Ordenanzas del Concejo de Regidores

Por Juan Vargas

En su párrafo único, el artículo 109 de la Ley 176-07 sobre los Ayuntamientos, define las resoluciones y las ordenanzas de la siguiente manera: 

“Las resoluciones son las disposiciones en asuntos administrativos internos del gobierno local o las referidas a materia individualizada, especifica de efectos limitados que no impongan obligaciones de carácter general a los habitantes del municipio.”

Las ordenanzas son disposiciones generales de carácter normativo, aprobadas por el ayuntamiento para la regulación de la convivencia ciudadana, el desarrollo de las actividades de los munícipes la imposición y ordenación de arbitrios, contribuciones y derechos de carácter económico en favor del ayuntamiento.”  Leer más de esta entrada

El gobierno y el conflicto migratorio

El gobierno del presidente Danilo Medina ha asumido una posición justa y correcta en el conflicto migratorio con Haití, evitando un deterioro mayor del que ya existe. Por tal razón, haría bien que el resto de la administración dejara el papel de vocero a la Cancillería, que por primera vez en mucho tiempo desempeña su papel con dignidad y alto sentido de sus responsabilidades.

Como miembro de la comunidad internacional estamos obligados a aceptar las reglas que hacen posible la convivencia pacífica entre las naciones. La confrontación, que la mesura oficial dominicana inteligentemente elude, sólo traería duelo, odio y más pobreza. Todos tenemos un rol en este desafío a la nación. A los medios le corresponde ceder espacios conforme a la calidad de quienes intervienen en este debate. Se observa con desolación, la forma en que grupos ultraconservadores obtienen en algunos diarios influyentes una mayor cobertura de sus altisonantes e insensatas exhortaciones que aquellos llamados a la prudencia y a la defensa del honor nacional dentro de un espíritu de convivencia civilizada, desechando el peligroso camino de la fuerza y la ruptura. Leer más de esta entrada

Mondongo al más alto nivel

En 1985, como director ejecutivo del capítulo dominicano del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICYP), algo así como el CONEP continental, me tocó acompañar a Carlos Morales Troncoso, entonces presidente de Gulf+Western Americas Corporation, a una asamblea anual en Ciudad de Panamá. La cita tenía como propósito unificar los puntos de vistas del empresariado latinoamericano sobre temas fundamentales relacionados con la libre empresa y otros valores democráticos, ante la tendencia estatista en boga entonces en algunos países de la región.

El líder de los empresarios panameños era el presidente de la filial de Pepsi Cola, uno de los hombres más ricos del país. Como era usual, y probablemente sigue siéndolo, en reuniones de ese tipo, el programa incluía un cóctel de bienvenida y una recepción final para celebrar los acuerdos. Los panameños incluyeron una novedad. El programa tenía un almuerzo en el Country Club a nombre del consorcio empresarial más importante de la cúpula del sector privado. La novedad no estaba únicamente en el agasajo extra. Leer más de esta entrada

De Rezha el Grande y los transgéneros

A propósito de la discusión acerca del derecho que exigen los llamados transgéneros de usar los baños de mujeres en los lugares públicos, la historia registra un incidente muy engorroso sobre el nombre de un diplomático griego y su tradición al persa que provocó el rompimiento de relaciones con Irán, durante la monarquía de Rezha el Grande, el primero de la dinastía Pahlevi, en los años veinte del siglo pasado.

El monarca persa, según sus biógrafos, era un hombre muy irascible, capaz de defenestrar incluso a sus propios ministros, como fue el caso de aquél a quien llamó directamente la atención y al no pedir este perdón, protestar y tratar de defenderse, lo asió con sus fuertes y gigantescas manos por la solapa, lo empujó hacia una ventana y lo lanzó al vacío. En otra ocasión mató a patadas a otro de sus ministros.

Pero el incidente que motivó la crisis con Grecia se produjo cuando el nuevo embajador heleno presentó sus credenciales al monarca. Cuando el gran chambelán Teymurtache lo presentó como el señor Kyriakos, “enviado extraordinario del rey de los griegos”, hubo estupor en la sala. La razón se debía a que el nombre del diplomático se prestaba a un juego de palabras. Leer más de esta entrada

No soy imparcial ni pretendo serlo

El periodismo que hago es esencialmente de opinión. Por eso, el título de cada tema que trato diariamente está bajo la cubierta de mi nombre. Con ello les aclaro de antemano a los lectores que lo que van a leer es mi criterio, esté equivocado o no, les guste o les disguste. Lo mismo ocurre con el que hago en televisión. Ese es un derecho que ejerzo a plenitud y no me acomodaría a otro modelo de ejercicio, porque mi carrera en el diarismo cesó hace tiempo y estoy desfasado con respecto a los cambios tecnológicos que han transformado los diarios.

De modo pues que no necesito escudarme en el ropaje de la imparcialidad. No soy ni seré imparcial, porque supondría simular indiferencia frente a cosas en las que no creo. No soy ni siquiera neutral debido a que intentarlo significaría dejar de mirar la realidad y no hacer nada para evitar que el país caiga en el caos o retorne a un pasado que se resiste a morir.

Diferente es con los medios, especialmente los periódicos. Disfrazar opiniones editoriales en reportajes y crónicas del acontecer cotidiano, no es nada ético y supone una falta de respeto al público. Leer más de esta entrada

La China de hoy

Años han transcurrido desde el desmembramiento del comunismo en la antigua Unión Soviética y el resto del Este europeo, así como del exitoso tránsito de China hacia el capitalismo, sin que los extraños seres del marxismo que aún permanecen fieles a la doctrina, entiendan las causas del fenómeno. Fue Mao el que anticipó el fracaso del sistema, si bien él mismo entró años después en contradicción con su propia prédica.

El líder de la revolución escribió: “Los comunistas son marxistas internacionalistas, pero nosotros no podemos adaptar el marxismo a la vida sino adaptándolo a las particularidades concretas de nuestro país, y bajo una forma nacional. Si los comunistas, que son una parte del gran pueblo chino, aplican el marxismo sin tener en cuenta las particularidades de la China, se llegará a un marxismo abstracto y vacío de todo contenido”.

Mao también escribió como perjudicial para el desarrollo del arte y de la ciencia la imposición por “medidas administrativas” de un estilo particular del arte o una  de “escuela de pensamiento con exclusión de otra”, que fue precisamente lo que hizo, olvidando sus enseñanzas, al desatar después la llamada “Revolución Cultural”, que generó una cruenta persecución entre la misma dirigencia que le había acompañado en los años de guerra, primero contra Japón y luego contra Chiang  Kai Shek, sumiendo a China en una crisis aguda. Leer más de esta entrada

Hablemos de democracia y dictadura

Las dictaduras y los gobiernos autoritarios son más fáciles de sostener que una democracia auténtica. Sólo necesitan valerse de la fuerza y de la intimidación para mantenerse y luego el miedo los hace una costumbre. Esa ha sido la historia siempre. La hemos vivido una y otra vez en esta nación, en la que sus fundadores, los que se entregaron a la causa de la redención del pueblo dominicano, terminaron en el cadalso o murieron en medio de una pobreza atroz en el exilio, olvidados de aquellos que habían contraído con ellos una deuda de gratitud impagable.

La democracia, en cambio, requiere de una construcción basada en la tolerancia y la paciencia. No se edifica de un tirón como las dictaduras. Es una cultura. Los gobernantes democráticos están obligados por las constituciones y las leyes y están moral y legalmente forzados a respetarlas y hacerlas cumplir, por encima de sus simpatías y compromisos personales o de logias.

La dictadura y el autoritarismo son monolíticos. Tienen una sola finalidad y se alcanzan por el sometimiento. La democracia exige comprensión y en ella los gobiernos están sometidos a la autoridad del pueblo, al que deben servir. Leer más de esta entrada