Rigoletto y la pasión por la ópera

Pocas composiciones despiertan el entusiasmo de los aficionados a la ópera como Rigoletto, el drama de venganza, amor filial, pasión y engaño en tres actos de Giuseppe Verdi (1813-1901). Para muchos verdianos el momento más emocionante se da en el acto final en el que el Duque de Mantua interpreta la famosa aria para tenor La donna é mobile a la que sigue el no menos famoso cuarteto Bella figlia del amore.
Los entendidos consideran esta ópera, estrenada en 1851, como una excepcional e inigualable obra maestra, y al compositor como genuino exponente del tránsito entre el bel canto de Rossini, Donizetti y Bellini, y el verismo hasta Puccini.

Lo fascinante de este cuarteto es que el tenor, debe cantar todo el tiempo en registro agudo y mantenerse así por encima de las otras tres voces de barítono (el jorobado bufón Rigoletto, protagonista del drama), soprano (Gilda, su hija) y contralto (Maddalena). La pieza es una de las más celebradas del reportorio verdiano, debido a que esas cuatro voces se fusionan excepcionalmente al final de la melodía hasta formar un todo pleno de fuerza sobrecogedora. Leer más de esta entrada

Los medios de comunicación

La prensa dominicana ha evolucionado radicalmente en las últimas décadas. Las transformaciones más notables se han dado no sólo en materia de formato y diseño o en la presentación de noticias y contenido editorial, sino en el punto esencial de su comprensión del papel que deben jugar los medios en el desenvolvimiento de la vida democrática del país.
Así, han pasado a desempeñar una labor mucho más activa en la discusión de los temas esenciales. Estos cambios de concepción de su propio rol, han contribuido sin lugar a dudas a fortalecer su presencia y convertirlos en agentes importantes del debate nacional, no simples receptores de informaciones o relatores del acontecer cotidiano en calidad de espectadores pasivos.

En épocas más recientes, uno de los cambios más importantes ha tenido lugar en el área de la propiedad de los medios masivos de comunicación, con una tendencia a la concentración por parte de grupos económicos. Como consecuencia de ello se ha dado también una transformación en el campo de los intereses primarios de los periódicos y estaciones de radio y televisión que operan en el país. Leer más de esta entrada

Los verdugos de la moral

Tienen sobrada razón quienes lamentan la pobreza del debate y bastaría con lo que usuarios de las redes creadas por partidos y candidatos dicen a diario de las opiniones y posturas de quienes han incluido en sus listas de objetados. Un listado negro, hijo de la peor intolerancia, de viejos adversarios y de quienes incluso gozaron alguna vez de sus afectos y hoy no concuerdan con sus discursos electorales.
Antaño se creía que esa extrema intolerancia provenía únicamente de la esfera oficial. Pero hoy la vemos con absoluto asombro, provenir de iglesias y litorales políticos, donde muchos hasta hace poco beneficiarios de la corrupción, que hoy denuncian con absoluto desprecio de sí mismo, se auto erigen profetas de la redención y de la moralidad pública.

Cuán penoso es observar jóvenes líderes de potencial creciente, promesas del relevo generacional que tal vez muy pronto el país demandará, rendidos a la tentación de doblegar la constancia de quienes, en el multicolor escenario de las ideas, ven que no todo es oscuro en el gobierno y en la gente que lo integran, ni todo diáfano en la acera opuesta. Leer más de esta entrada

La inmigración y un sentimiento de culpa

Al cotejar las reacciones a las denuncias contra el país por el tema migratorio, me asalta el temor de que pudiera estar creciendo entre nosotros un sentimiento de culpa por la penosa situación del pueblo haitiano y, muy especialmente, aquellos que han tenido en el territorio nacional la oportunidad que su nación no les ofreció. No es mi propósito entrar en el estéril debate, en este pequeño espacio, de si esas oportunidades les han servido de algo. Me resisto a añadir otra pérdida de tiempo a una discusión que a lo largo de los años no ha conducido a ninguna parte.

Lo cierto es que a partir de la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional, la República Dominicana ha sido objeto de persistentes críticas, muchas de ellas injustas, que distorsionan la realidad de la inmigración ilegal masiva y creciente, un flujo humano que desborda desde hace tiempo la capacidad nacional para asimilarlo. La imagen que se ha creado de nosotros como nación ha generado estereotipos, contra los cuales el gobierno del presidente Danilo Medina ha tenido que lidiar para hacer entender a la comunidad internacional la validez de los argumentos que sustentan la política migratoria, sustentada en el Plan Nacional de Regulación. Leer más de esta entrada

Interés nacional e interés privado

Con el paso de los años, se ha logrado inculcarle a la gente la idea de que el país vive permanentemente enfrentado al choque de intereses contrapuestos. De un lado, el interés nacional, representado por el Estado y quienes ejercen el poder, y el particular, que emana de la actividad privada. En el falso criterio de valoración sobre el que esa tesis se sustenta, el primero es el legítimo y el segundo es el espurio, del que surgen todas las iniquidades que hacen de la nuestra una nación socialmente injusta debido a las enormes desigualdades existentes.

La teoría de la desigualdad basada en la existencia de los intereses particulares ha servido siempre a nivel mundial para encubrir la corrupción y el enriquecimiento ilícito de clanes políticos incapaces de plantear soluciones de fondo a los graves problemas de sus naciones y preservar de este modo los grandes y crecientes privilegios que el secuestro de la vida política por los partidos en diferentes países permite a sus dirigentes. Leer más de esta entrada

Cuando la pasión domina el ambiente

Es alarmante saber que cada día en el país hay menos espacios para la moderación. Las pasiones y las posiciones extremas se han apoderado del debate, dejando sin posibilidad cualquier intento por bajar el tono de la discusión y establecer canales de comunicación lo suficientemente limpios como para que todos podamos escucharnos y encontrar senderos hacia un lugar sereno, seguro y apacible. De suerte que de antemano es un vano esfuerzo transitar por ese camino cerrado. A muchos les parecerá exagerada esta apreciación y se conformarán con la idea de que todo está en su puesto y que es asunto normal en una democracia la altisonancia en el enfrentamiento político.

Si hay algo para preocuparse es precisamente ese giro en la discusión, que todo lo convierte en riña, impidiendo que podamos encontrar en la diversidad de opinión el verdadero potencial de riqueza que tanto necesitamos explotar. Lo positivo de la situación es que la acidez de la brega partidaria le está permitiendo al país descubrir el lado de la personalidad del liderazgo político nacional que se ha tratado siempre de mantener oculto. Leer más de esta entrada

La “responsabilidad en cascada”

La distorsión más dañina al periodismo ha sido la creencia de que un medio está obligado a publicar o difundir todo lo que recibe, escriben o plantean sus reporteros y comentaristas. Los promotores de ese periodismo de “vanguardia” y de “compromiso con la verdad” entienden que la negativa del medio en que laboran a aceptar cuanto quiera decirse o escribirse en sus espacios y páginas constituye una violación a la libertad de prensa y una limitación del derecho a la libre expresión. La pretensión carece de base. En una sociedad democrática y plural como la nuestra imponerla lesiona el derecho de propiedad, tan legítimo como las demás libertades básicas.

Ningún medio está obligado a hacerse eco de aquello que considera lesivo o no comulga. Lo que sí erosiona la libertad son aquellas leyes y restricciones que suelen imponer los gobiernos para impedir la publicación de noticias que cuestionen el estado de derecho o las políticas oficiales, lo que no es el caso en la República Dominicana, porque aquí afortunadamente, nos agrade o no aceptarlo, hay tolerancia a una prensa crítica. Leer más de esta entrada

La reina del Metropolitan

Aun en los ambientes más cultivados del género operático, pocos recuerdan a Lily Pons, quien fuera la reina indiscutible del Metropolitan de Nueva York, la meca del mundo lírico, por casi treinta años, desde su primera presentación allí en 1931 con Lucia di Lammermoor, de Gaetano Donizetti. Nacida en Francia, a comienzos del siglo pasado, Alice Josephine Pons, que era su nombre completo, ingresó en 1930 a Estados Unidos, donde adquirió años después la nacionalidad, siendo una desconocida en el ámbito lírico. Muy pronto, sin embargo, la hermosura de su voz, su inconfundible timbre y la limpieza de sus agudos, la catapultaron la cima, en la cual permaneció hasta finales de la década de los cincuenta, poco antes de su retiro de los escenarios.

Su estable carrera estuvo cimentada no solo en su extraordinaria habilidad vocal y su impecable técnica sino también en su perfecto dominio escénico y su innegable talento dramático, que la convirtieron en la preferida del exigente público de su época. Leer más de esta entrada