La redención que los encadena

En esta sociedad de “explotación del hombre por el hombre”, sus enemigos se valen de la prensa controlada por el dinero extraído del sudor de los trabajadores, para combatir el sistema y abogar por su destrucción. En el mundo de la sociedad sin clases, cuyos más patéticos ejemplos son Cuba y Corea del Norte, los abanderados del marxismo ahogan sus sueños de redención en diarios que los obligan a convivir en la más sofocante e indignante sumisión de las que están libres en la sociedad que tanto odian y combaten y en donde encuentran, además, espacios de confort y comodidad reservados en sus lugares de ensueños a los miembros de una selecta, anacrónica y sedentaria burocracia de monárquica vocación.

En la sociedad donde el fuerte se traga al pequeño, los ilusos soñadores de una redención basada en la abolición del lucro proveniente del trabajo y la lícita acumulación que de él resulta, publican artículos y libros que promueven su destrucción, encontrando en ellas editores y medios que los acogen, algo imposible en aquellas que promueven, donde los lineamientos y la directrices del partido, constriñen su inspiración y terminan sometiéndolos a una rigurosa y callada disciplina. Leer más de esta entrada

Caerán rayos y centellas

El destacado periodista Marino Zapete no está siendo objeto de persecución por sus ideas que molestan o inquietan al Gobierno, porque si así fuera no saliera de los tribunales. Él ha sido sometido por una ciudadana a la que ha acusado de recibir contratos del Estado otorgados supuestamente violando las leyes establecidas. Es una acusación muy específica que la persona afectada ha llevado a la justicia por entender que perjudica su honra y la de su familia.

El señor Zapete sostiene tener las pruebas para demostrarlo y se negó a retractarse. Por eso, el mejor escenario para hacerlo se lo ha brindado su acusadora al llevar el caso a un tribunal. La acción en su contra en modo alguno implica una violación de sus derechos como periodista y mucho menos un ataque a la libertad de prensa o la libre expresión del pensamiento y quienes creen lo contrario no le prestan ningún servicio a esas libertades fundamentales del sistema democrático, como tampoco al periodismo. Leer más de esta entrada

La pasión por títulos y reconocimientos

La medalla de oro a la educación otorgada por una universidad española al expresidente Leonel Fernández en febrero del 2014, tiene el mismo valor que el título de Estadista del Año que una empresa extranjera le confiriera al final de su último mandato. El primero le fue entregado al hombre que violó sistemáticamente la ley que otorgaba el 4% del Producto Interno Bruto al sector educativo preuniversitario y el segundo a quien dejara al país el mayor déficit fiscal de su historia y el más brutal legado de corrupción del que se tenga memoria.

La pasión por los títulos y los reconocimientos del exmandatario es antológica, tal vez con sólo un precedente en Trujillo. La diferencia es que éste los usaba para anestesiar a la población con una aureola de grandeza falsa y el señor Fernández los necesita para alimentar su ego y mantener una triste y penosa competencia unilateral con su sucesor, quien no busca ni al parecer pretende homenajes sino el afecto de sus gobernados.

La cuestión es que el expresidente no puede estarse quieto por un tiempo prudente y su excesivo protagonismo lo lleva irremediablemente a cometer un error tras otro; a forzar por espacios que no le pertenecen, como una cuarta presidencia, lo que congelaría el relevo natural de liderazgo que tanto precisa la nación. Leer más de esta entrada

La evasión fiscal

En numerosas ocasiones, en esta columna y en mis programas de televisión, he sostenido que la lucha contra la evasión fiscal no es sólo tarea de Impuestos Internos. Los altos niveles de evasión cargan sobre quienes cumplen con sus obligaciones impositivas todo el peso de la estructura tributaria. De manera que quienes incumplen con esa obligación elemental engañan al Estado, reduciendo con ello su capacidad para encarar los graves problemas de la nación, y a todos aquellos que observan sus deberes, sean empresas o particulares.

Los evasores se justifican en el alegato de que el sistema es injusto y represivo de la actividad productiva, lo que, de ser cierto, no se le aplicaría por cuanto no pagan los impuestos que las leyes establecen. A causa de los enormes montos de evasión, la carga tributaria sobre el PIB se estima alrededor de un 15%, cuando en realidad puede sobrepasar dos y hasta tres veces esa cifra en algunos casos, a quienes pagan, si se le suma el pasivo laboral que la Seguridad Social representa para toda la actividad económica. En el ámbito empresarial, la evasión es mucho más perniciosa porque elude también los pagos de los servicios obligatorios de salud en perjuicio de empleados y trabajadores. Leer más de esta entrada

¡Salgamos de esa trampa!

Los dominicanos han sido políticamente educados para ver como malo todo lo que hace un gobierno y bueno cuanto propone la oposición o absolutamente a la inversa. Esa es una trampa y salir de ella nos puede ayudar a curar las heridas sembradas en la conciencia nacional por años de rivalidades partidarias, cada vez más difíciles de sanear.

Por décadas he escuchado y leído sobre el concepto de las prioridades del liderazgo político. Todos han señalado la educación, la salud y más recientemente la seguridad ciudadana y la preservación del medio ambiente, entre otras, como las principales, sobre las que es necesario actuar y hacerlo rápido. Pero no han podido ponerse de acuerdo y aunar esfuerzos para encararlas ha sido imposible. A juzgar por la experiencia de nuestra larga transición democrática, la sociedad y los gobiernos han sido víctimas de esa inconsistencia y falta de visión que nos oscurece el porvenir. Lo fueron primero los del Reformista, luego los del PRD y ahora, por supuesto, los del PLD.

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Una ópera “inhumana” e “infernal”

Desde su estreno en el Teatro Italiano de París en enero de 1835, muy pocos tenores han incorporado a su repertorio “I puritano” (Los puritanos) la célebre ópera de Vincenzo Bellini. Uno de sus mejores intérpretes de todos los tiempos, el mítico y legendario tenor lírico canario Alfredo Kraus, llegó a calificarla de “inhumana” tras renunciar a interpretarla de nuevo por el enorme esfuerzo que requiere el papel estelar del personaje Arturo Talbot.

Algunos biógrafos del compositor aseguran incluso que su temprana muerte, sin haber cumplido los 34 años, meses después del estreno de la obra, tuvo que ver con la fatiga que en él produjo escribirla.

A pesar de su corta carrera, Bellini dejó a la posteridad un amplio catálogo de obras, que incluye otras nueve óperas, algunas de ellas entre las más famosas como Norma y La sonámbula, seis sinfonías, un concierto para oboe y orquesta, numerosas arias, romanzas, cantatas y un tedeum. Leer más de esta entrada

A propósito de las encuestas

Hace tiempo escribí que llegaría el día en que pocos tomarán en serio aquellas encuestas que se usan para inducir el voto de los indecisos y los incautos, alterar la percepción sobre las inclinaciones y afectos del público y aprovechar la ingenuidad de los lectores para hacer buenos negocios o posicionarse de sopetón en áreas que demandan años de servicios. Más o menos con esta introducción un profesional de la conducta humana de ganado prestigio en la sociedad, especialista también en investigación de mercado, me mostró la forma de manipular los sentimientos de un conglomerado, con encuestas basadas en preguntas que inducen respuestas en uno o dos sentidos.

Para llegar a esta conclusión preparó un cuestionario de tres preguntas y encuestó a 100 personas del segmento C, es decir residentes en barrios de bajos ingresos. En la primera se preguntaba quién era el mejor jugador del baloncesto de la NBA, Calvin Klein o Hugo Boss. Sesenta dijeron que Klein, 22 Boss, 11 no sabían y siete que ninguno. Leer más de esta entrada

“¡Quién me diese alas…!”

Pedro Conde Sturla, en un artículo en Acento titulado “Este mundo podrido”, nos describió hace años en toda su crudeza la falsedad en que vivimos creyéndonos que, como planteara Emund Burke y tanta gente repite sin analizarlo a fondo, bastaría con que los buenos no hagan nada para que los malos, los perversos, se salgan con la suya. No he citado el dicho entre comillas a propósito, porque hacerlo equivaldría a aceptar lo que precisamente Pedro desmonta en su brillante escrito.

Lo cierto es que este mundo no es de aquellos que tratan de ceñirse a las reglas y las normas que la sociedad se traza para organizar la vida en comunidad y lograr de esta forma que las leyes se cumplan y se pueda coexistir con un nivel mínimo de respeto a los derechos que a todos nos corresponden, por el simple hecho, si se quiere, de haber nacidos.

La realidad es que el mundo es de los más fuertes, de los que se aprovechan de la debilidad humana para imponerse a toda costa contra los débiles. Los que abusan de los que se afanan por vivir conforme a sus principios, sin ambiciones desmedidas, que viven conformes a sus creencias, éticas o religiosas, y que no aspiran a más cosas que estar en paz con Dios y consigo mismo. Leer más de esta entrada