¿Acaso cruzamos el Rubicón?

El Rubicón es un río de pocos kilómetros de estrecho caudal del nordeste de Italia. Durante el imperio romano, se les prohibía a los generales cruzarlo con sus ejércitos. La prohibición tenía una finalidad. El río dividía y servía de frontera entre la República de Roma y la provincia de la Galia y protegía a la primera de invasiones militares. Medio siglo antes de Cristo, Julio César, ordenó a sus tropas cruzarlo iniciando la guerra civil, con el dicho siguiente: “La suerte está echada”. Con el tiempo la frase “cruzar el Rubicón” se interpreta como exponerse a una situación en extremo riesgosa, de fatales consecuencias.

En las elecciones pasadas, en las que vivimos experiencias desconocidas que pusieron a prueba, por extraño que parezca, la debilidad y la fortaleza del sistema político dominicano, cruzamos el Rubicón y la suerte de la nación, como dijera siglos atrás el general romano, quizás ha quedado sellada.

No siempre, sin embargo, en el devenir político nacional el intento de cruzarlo ha sido el de navegar hasta su desembocadura y llegar a un destino seguro. Y como nuestro Rubicón no se bifurca al llegar al mar, no hemos podido encontrar un delta seguro donde refugiarnos de nuestras propias desavenencias, por la falsa creencia que la lejanía del Adriático nos salvará del día en que las aguas que trae alcancen el nivel del cuello de la República.
Quiera Dios que la insensatez nacional nos aleje del día en que no podamos esquivar el sentido de esa trágica sentencia: “La suerte está echada”.

¿Acaso cruzamos el Rubicón?

El Rubicón es un río de pocos kilómetros de estrecho caudal del nordeste de Italia. Durante el imperio romano, se les prohibía a los generales cruzarlo con sus ejércitos. La prohibición tenía una finalidad. El río dividía y servía de frontera entre la República de Roma y la provincia de la Galia y protegía a la primera de invasiones militares. Medio siglo antes de Cristo, Julio César, ordenó a sus tropas cruzarlo iniciando la guerra civil, con el dicho siguiente: “La suerte está echada”. Con el tiempo la frase “cruzar el Rubicón” se interpreta como exponerse a una situación en extremo riesgosa, de fatales consecuencias.

En las elecciones pasadas, en las que vivimos experiencias desconocidas que pusieron a prueba, por extraño que parezca, la debilidad y la fortaleza del sistema político dominicano, cruzamos el Rubicón y la suerte de la nación, como dijera siglos atrás el general romano, quizás ha quedado sellada.

No siempre, sin embargo, en el devenir político nacional el intento de cruzarlo ha sido el de navegar hasta su desembocadura y llegar a un destino seguro. Y como nuestro Rubicón no se bifurca al llegar al mar, no hemos podido encontrar un delta seguro donde refugiarnos de nuestras propias desavenencias, por la falsa creencia que la lejanía del Adriático nos salvará del día en que las aguas que trae alcancen el nivel del cuello de la República.

Quiera Dios que la insensatez nacional nos aleje del día en que no podamos esquivar el sentido de esa trágica sentencia: “La suerte está echada”(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe)

La prioridad que impone el Covid-19

De tanto mencionarla la crisis tocó finalmente nuestras puertas. El pesimismo nos empuja siempre a valorar el quehacer por la marcha de algunos o muchos negocios, lo que no nos permitía ver la marcha acelerada de nuestra economía. No vivíamos una crisis económica antes de la pandemia, pues cada día se abrían nuevas operaciones industriales, el turismo estaba en auge y la actividad comercial se expandía vertiginosamente, con la apertura de gigantescos centros comerciales, de tamaño incluso superior a sus iguales en países más desarrollados.

El problema no era de esa índole ni el país se encaminaba hacia un estadio de recesión paralizante de la actividad económica. Nuestra verdadera crisis era y sigue siendo de carácter social, con tasas de desigualdad preocupantes dentro de un proceso firme de concentración de recursos que los pone cada vez más en círculos de pequeñas élites económicas muy creativas con un control creciente de la riqueza nacional. Buena parte de los nuevos y florecientes negocios de las últimas dos o tres décadas provienen de esos grupos, sin que se hayan generado cambios importantes en la estructura social, debido a los bajos salarios y a un sistema de seguridad social que no los promueve. Leer más de esta entrada

Los crueles aficionados de la Scala

¿Qué tienen o han tenido en común, además de sus esplendorosas voces, María Callas, Monserrat Caballé, Cecilia Bartoli, Katia Ricciarelli, Piotr Beczala, Roberto Alagna y Luciano Pavarotti, así como muchos otros grandes divos de la ópera anteriores a esa generación? En algún momento de sus brillantes y excepcionales carreras fueron o han sido víctimas de los crueles silbidos y abucheos de los implacables parroquianos de un área de la Scala de Milán, mundialmente conocida y temida por la élite de la lírica como el Loggione.

El gran Pavarotti pasó en 1992 las de Caín con estos fanáticos durante una representación de “Don Carlo”, de Verdi; y a la Caballé la llamaron “bruja” y estuvo a punto de una crisis de pánico, según se reseñó en la prensa europea, cuando tuvo un fallo en un Do sobreagudo, diez años antes, interpretando “Anna Bolena”, de Donizetti. Otra celebridad,la mezzo Cecilia Bartoli fue víctima de grandes abucheos y otras grandes, como Zinka Milanov , Teresa Stratas, Anna Moffo y Victoria de los Ángeles, solían, se dice, evadir a esos furiosos y crueles asiduos de ese gran templo del mundo lírico, espaciando sus actuaciones en la Scala. Leer más de esta entrada

La pobreza infantil en países ricos

La furia de la naturaleza, que en nuestra región se expresa con huracanes y tormentas, suele mostrarnos cada año en toda su desnudez, los altos niveles de pobreza y marginalidad que padecemos. Pero aun cuando no significa un consuelo, la realidad es que la indigencia y la falta de oportunidad son factores comunes también en los países desarrollados. Aun los más ricos lidian con ella, no siempre con éxito.
Alemania, por ejemplo, la cuarta economía más grande del mundo, sólo detrás de EEUU, China y Japón, tiene un 15.7% de su población bajo el umbral de pobreza y alrededor del 25% de los 12 millones de niños, es decir tres millones, viven de la ayuda social, con muy pocas opciones educativas, según un informe citado por el diario español El País en septiembre del 2017.

Las cifras son sorprendentes porque se trata de la nación más rica de Europa, con un nivel de desarrollo comparable al de Estados Unidos, cuya economía es más grande que siete de los 10 países más ricos del mundo juntos. La pobreza infantil fue uno de los temas más delicados de la campaña electoral ganada nuevamente ese año por Ángela Merkel de forma abrumadora, pese al crecimiento de la ultraderecha Alternativa por Alemania (AFD), que amplió sus escaños en el Parlamento, resurgiendo el temor a un auge del nacionalismo extremo, en una de las naciones más abiertas a la inmigración. Leer más de esta entrada

Las marchas verdes

Si se las juzgan con frialdad, sin las pasiones propias el quehacer partidario, sería preciso admitir que las marchas de protestas realizadas durante la administración anterior dejaron dos elementos positivos, dignos de valorarse. El primero se refiere a las actividades mismas, convocadas por una entidad amorfa conocido como Marcha Verde, con la cual se derriba la añeja creencia de que las demostraciones pacíficas no sirven para nada ni promueven cambios de actitudes. El segundo se relaciona con la actitud asumida por el gobierno de entonces , al reconocer el derecho de los ciudadanos a la protesta pacífica.

En resumen, cuando se aprende a vivir en democracia, el gobierno alcanza a entender la importancia de aceptar la crítica y los reclamos con la tolerancia debida, aun cuando provienen de adversarios reacios a reconocer sus aportes al bien común. De manera que esas marchas fueron muestras de civismo y respeto mutuo por ambas partes, por más que haya habido estridencia y voces desbocadas en fatal y estéril búsqueda de protagonismo. Leer más de esta entrada

La inmigración ilegal

Cuando cotejo las reacciones a las denuncias contra el país por el tema migratorio, me asalta el temor de que pudiera estar creciendo entre nosotros un sentimiento de culpa por la penosa situación que enfrenta el pueblo haitiano y, muy especialmente, aquellos que han tenido en el territorio nacional la oportunidad que su nación no les ofreció. No es mi propósito entrar en el estéril debate, en este pequeño espacio, de si esas oportunidades les han servido de algo. Me resisto a añadir otra pérdida de tiempo a una discusión que a lo largo de los años no ha conducido a ninguna parte.

Lo cierto es que a partir de la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional, la República Dominicana ha sido objeto de persistentes críticas, muchas de ellas injustas, que distorsionan la realidad de la inmigración ilegal masiva y creciente, un flujo humano que desborda desde hace tiempo la capacidad nacional para asimilarlo. La imagen que se ha creado de nosotros como nación ha generado estereotipos, contra los cuales el gobierno del presidente Danilo Medina tuvo que lidiar, lo que tal vez tenga que hacer también su sucesor, para hacer entender a la comunidad internacional la validez de los argumentos que sustentan la política migratoria del país. Leer más de esta entrada

Los restos de la propaganda electoral

Una de las prácticas que debemos superar en los procesos electorales es la de atiborrar la geografía nacional con vallas, letreros y afiches promocionales de los candidatos, que afean las ciudades y carreteras y crean contaminación visual, y en muchos casos un peligro para los conductores, cuando esa promoción oculta señales de tránsito. Finalizada la campaña con la elección de un nuevo Gobierno y otro Congreso, cabe ahora esperar que los partidos y los candidatos que no lo han hecho todavía, cumplan con la obligación de limpiar las áreas que han embadurnado con su propaganda, para facilitar, por lo menos el necesario tránsito hacia la normalidad.

En la mayoría de los países la difusión de este tipo de publicidad está muy controlada y la violación de las normas se paga a veces con la anulación de candidaturas o fuertes penalidades económicas. Ese control impone los lugares donde se permite el despliegue de material promocional y su volumen. También establece plazos para el retiro y el incumplimiento de la norma implica también sanciones para aquellas autoridades responsables de hacerlas cumplir. Leer más de esta entrada