El viacrucis cubano

Conozco a una gran cantidad de conservadores y tradicionalistas con una fina y desarrollada percepción de cambio que adoptan como un objetivo de sus vidas, y a un número mayor de individuos supuestamente baluartes y protectores de eso que llaman “ideas de vanguardia”, total y absolutamente desprovistos de compromisos con la sociedad en la que viven.
Por eso he sostenido siempre que si los cubanos se dieron una revolución a partir de enero de 1959, esa revolución ha tenido lugar efectivamente en cada hogar de una familia cubana precisada a construir con el esfuerzo y el sudor de su trabajo un porvenir digno para su familia, en tierras lejanas que ya pudieran ser la propia por los duros años de exilio. En la isla, atrapada en las redes de un sueño trunco, la revolución pereció el mismo día en que las ambiciones de un solo hombre dejaron en cada rincón de Cuba las raíces de la peor tiranía de su historia.

La verdadera revolución, la que los ha emancipado del terror y la humillación, la han hecho millones de cubanos en el exilio, no los Castro en Cuba. Por seis décadas, poco más de dos generaciones de cubanos nunca han conocido realmente lo que una vez les pareció el comienzo de una era de prosperidad y libertad. La ilusión del paraíso prometido ha sido apenas otra cruel modalidad de tiranía, que los ha hecho volver medio siglo después muy atrás del lugar donde ya estaban. Leer más de esta entrada

Posturas y actitudes revolucionarias

En la izquierda dominicana, no se acepta la diferencia entre una postura y una actitud revolucionaria. Las posturas revolucionarias tienen mucho que ver con lo que real o falsamente se sostenga en el plano de la ideología. Las actitudes revolucionarias con lo que una persona es en su vida diaria.
La primera se asume abrazando simplemente el castrismo y el chavismo. Una conducta revolucionaria se alcanza al cabo de una larga vida de desprendimiento y servicio. He visto por eso a marxistas reaccionarios y a un buen número de empresarios revolucionarios. Siempre será más difícil mantener una conducta revolucionaria que una postura a favor del cambio social.
Principalmente porque la mayoría de quienes alegan un historial revolucionario viven y actúan en constante riña con sus prédicas políticas.

Así se pueden ver a políticos corruptos, enriquecidos a expensas del Estado y del trabajo productivo del pueblo, vociferando en mítines y pontificando en programas de radio y televisión sobre la necesidad de cambiar las relaciones de producción y de hacer esto y aquello para transformar las condiciones de las masas desposeídas, y regresar después a sus lujosas mansiones para ahogar en whisky sus cantos de protestas. Leer más de esta entrada

Girando en la periferia

La atención provocada por la revelación en el lejano 2016 de un supuesto soborno pagado por Embraer, el gigante brasileño de aviación, para la venta al país de ocho aparatos Super Tucano, se ha quedado en la periferia y probablemente no saldrá de ahí, a menos que el interés por el caso siga creciendo en Brasil y Estados Unidos. Profundizar la investigación y llevar el expediente posteriormente a la justicia dominicana echaría a rodar muchos sagrados altares, a cuyos pies todavía se inclinan humildes y poderosos.
Es iluso pensar que se hayan pagado 3.6 millones de dólares, casi 170 millones de pesos, para facilitar la aprobación del contrato por el Congreso, sin que esa venta no tuviera muchos millones adicionales detrás en sobreprecios, para mover la palanca que envió la señal aprobatoria de la operación. Detrás de bastidores se habla de una supuesta diferencia de alrededor de 30 millones de dólares con otra oferta presentada por una empresa estadounidense. Si hubo en realidad un soborno, para consternación de quienes pudieran quedar al descubierto, cabe recordar que las acciones de Embraer se cotizan en la bolsa y sus operaciones están enmarcadas en un radio de transparencia que no admite coimas ni otras prácticas viciosas. Leer más de esta entrada

Cuando de tenores se trata

La BBC de Londres reunió a expertos para escoger los 20 mejores tenores de todos los tiempos, lo que desató una controversia por las redes sociales. La elección colocó a Plácido Domingo en el primer lugar. Si bien Domingo reúne todas las condiciones para merecer la distinción, en mi profana creencia no es justo embarcarse en una tarea de esa naturaleza por la sencilla razón de que muchos de los más grandes nunca fueron escuchados por el jurado, como Hipólito Lázaro, Giacomo Lauri Volpi, Miguel Fleta, Enrico Caruso y Giovanni Martinelli.

Tampoco me parece correcto mezclar voces líricas ligeras, como la del gran Luciano Pavarotti, Alfredo Kraus, Tito Schipa y Luigi Alva, con la de tenores spinto y dramáticos como el propio Domingo, Mario Del Mónico, Giuseppe Di Stefano y Franco Corelli, o el de heldentenores como Vickers. La selección incluye al joven peruano Juan Diego Florez, lo que me parece muy prematuro, porque a pesar de su hermoso timbre y extraordinaria extensión, como lírico ligero no es voz adecuada para muchas de las grandes partituras de los grandes maestros. Leer más de esta entrada

De mis héroes favoritos

Cuando escribí en Twitter que Walt Disney y Branch Rickey eran dos de mis héroes favoritos, alguien me llamó para preguntarme si no tenía otra cosa mejor que hacer. Lo compadecí. Disney con sus dibujos animados y su mundo de fantasía infantil hizo feliz a millones de niños en todo el mundo y sigue haciéndolo después de su muerte. Resulta difícil creer que puedan existir padres que no aspiren a hacer realidad el sueño de sus hijos de llevarlo a uno de sus parques.

Rickey fue el hombre que rompió la barrera racial en el béisbol de las Grandes Ligas, al contratar a Jackie Robinson, quien en 1946, a la edad de 26 años, fue subido al equipo de los Dodgers. Ese es un legado que la humanidad le debe. Rickey lo prefirió sobre Don Newcombe, lanzador de 19 años, por considerarlo demasiado joven para ser el pionero y por tanto indefenso ante los abusos que encontraría el primer jugador negro en las mayores. Robinson era una estrella en cuatro deportes y había tenido una temporada asombrosa en la liga de color. En una histórica reunión, Jackie le preguntó a Rickey si al firmarlo sólo quería un jugador “temeroso de devolver los golpes”. La respuesta fue “quiero a alguien con agallas para no pelear”. Leer más de esta entrada

El cumpleaños de esta columna

Esta columna se ha publicado durante 42 años, con muy escasas y reducidas interrupciones. Nació un día de septiembre de 1978 como una obligación fija después de tres años de haber gozado de un espacio semanal en el suplemento sabatino de El Caribe, sobre temas económicos y en especial sobre la industria azucarera, que entonces era la fuente principal del país como generadora de empleo y divisas. Cuando acepté el nombramiento como director general de CORDE, en noviembre de 1987, a la sazón uno de los cargos más apetecidos de la administración pública, suspendí su publicación de común acuerdo con Germán Ornes, el director del periódico, para no contaminarla de prejuicios políticos y conscientes ambos, de que muy pronto retornaría, como ocurrió dos meses más tarde al renunciar a la posición.

En aquellos lejanos días los reporteros y ejecutivos de redacción no tenían cabida en las páginas de opinión de los diarios y fue Ornes quien me pidió que aceptara el compromiso de escribir diariamente una columna, abriéndome un lugar fijo en la parte superior de la página vecina a la del editorial, reservada entonces a análisis de periodistas y periódicos extranjeros. Leer más de esta entrada

Para cambiar de tema

Los libretos de famosas composiciones operáticas están basadas en la adaptación de obras de grandes autores, como Rigoletto, de Verdi, inspirada en una historia de Víctor Hugo, y La bohemia, una ópera en cuatro actos de Giacomo Puccini, con libreto en idioma italiano de Luigio Illica y Guiseppe Giacosa. La obra está inspirada en una novela sobre las experiencias de jóvenes bohemios del barrio latino de París a mediados del siglo XIX, y se centra en la relación sentimental entre Rodolfo (tenor lírico spinto) y Mimí (soprano lírica), y que concluye dramáticamente con su muerte por tuberculosis, lo que hace llorar desconsoladamente a su amante quien grita desesperado su nombre ¡Mimí…! ¡Mimí…!, en un estremecedor final.

Desde su primera presentación en 1896, en Turín, bajo la dirección del joven Arturo Toscanini, La Bohemia ha sido una de las óperas más populares, figurando por muchos años como una de las favoritas de los productores y cantantes, a pesar de que inicialmente no fue bien acogida por la crítica. Se la considera como una de las obras más representativas del compositor, cuyo legado incluye un extenso repertorio en el que figuran algunas de las más famosas como Tosca, Madame Butterfly, Turandot, que dejó inconclusa al morir, Gianni Schichi, cuya aria para soprano “O mío babbino caro” es una de las más conocidas y hermosas, Manon Lescaut y La fanciulla del west, famosa sobre todo por el aria para tenor Ch’ella mi creda, de extraordinaria belleza y lirismo. Leer más de esta entrada

El octavo pecado capital

Tomás de Aquino definió los pecados capitales como aquellos vicios “a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada”. Según la literatura católica son siete: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. Se le llaman capitales no tanto en razón de su gravedad, sino porque cualquiera de ellos puede originar otros males o pecados condenados por la moral cristiana. Cuentan que una vez se dio a elegir a un príncipe de la Iglesia entre los siete y escogió el segundo, la gula, caracterizada por la glotonería, el excesivo consumo de comida y alcohol, creyendo que era el menor. Así tentando al demonio asociado, Belcebú, se emborrachó y cometió los otros seis.

En el Catecismo se reconocen siete virtudes, antítesis de los pecados: la humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, caridad y diligencia. La enumeración de unos y otros nos revelan muchas veces las causas del deterioro de la política dominicana, en los que resulta fácil observar la comisión cotidiana de los siete capitales con una ausencia casi absoluta de sus virtudes, por más misas a las que asistan los 21 de enero y los 24 de septiembre. Leer más de esta entrada