El Bosch que no se recuerda
20 febrero, 2021 Deja un comentario
Días después de su derrocamiento, en septiembre de 1963, cuando las autoridades usurpadoras del poder que él, Juan Bosch, había obtenido por vía electoral, avergonzadas tal vez de su funesta acción, quisieron entregarle la suma de doce mil dólares cuando se disponían enviarlo al exilio. El dinero legalmente le correspondía, porque era la suma acumulada de sus gastos de representación que él nunca utilizó en los siete meses en que ejerció la Presidencia de la República. Bosch lo rechazó tajantemente, sin pensarlo dos veces, diciéndoles que no los necesitaba porque donde quiera que se le enviara, él podría ganarse la vida con sus manos, mostrándoles la derecha, su mano de escritor.
Aún en aquél momento decisivo de su vida, cuando el futuro se le presentaba incierto, no dudó un instante en mantenerse firme en torno a los valores éticos que pregonó durante su mandato y que sus críticos y adversarios no llegaron nunca a apreciar en su justa dimensión.


